Otra lógica para lo complejo

Andrea M. D’Atri* – Abogado especializado en derecho ambiental y docente de varias carreras sobre la temática, Leonardo Fabio Pastorino retornó a La Pampa -luego de haber dado clases durante algunos años en la Universidad Nacional de La Pampa- para trabajar en la modificación de la Ley Provincial Ambiental.
Abogado especializado en derecho ambiental y docente de varias carreras sobre la temática, Leonardo Fabio Pastorino retornó a La Pampa -luego de haber dado clases durante algunos años en la Universidad Nacional de La Pampa- para trabajar en la modificación de la actual Ley Provincial Ambiental Nº 1914.
Pastorino fue el abogado que en 1996 inició la demanda de un particular en una causa que luego de veinte años no cierra, por la afectación que produce la contaminación del Río de la Plata. Actualmente se desempeña en las materias Derecho Agrario de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de La Plata y, en la misma casa de estudios, en la materia Legislación de los Recursos Naturales Renovables de la Facultad de Ciencias Naturales. Docente de posgrado para otras universidades -como la especialización en Política de Recursos Naturales y Ambiente de la Universidad de Buenos Aires- también integra el comité consultivo de la especialización única en el país sobre Derecho Agrario.
¿Pero cómo distinguir el derecho Agrario del derecho Ambiental?
“Para mí son dos materias que con su propia especialización tienen campos definidos pero comparten el mismo territorio, porque el derecho agrario se desarrolla en el ámbito rural -que en Argentina es el 85 por ciento del territorio del país-, y el ambiental se basa en el territorio también, entonces hay conexiones de todo lo que la agricultura puede producir de nocivo, de impacto ambiental, y la misma actividad agraria se desarrolla sobre el ambiente porque trabaja sobre la tierra, el agua, los bosques, la fauna”, expresa Pastorino.
-¿Qué es y cómo debe ser el derecho ambiental?
-El derecho ambiental es algo que está formulándose en este momento. El derecho agrario miraba más el interés del productor y sus aspectos económicos, y el derecho ambiental empezó a mirar más el interés colectivo y amplió el espectro de cuántas personas están interesadas en una actividad. Ahora, al estar esta complejidad de las relaciones que cuando vos tomás una medida política o una persona una decisión en su empresa y su actividad, repercute en tantos otros sujetos, eso el derecho no estaba preparado; era muy de relaciones bipolares. Es decir, tenías el marido con la mujer y es una relación jurídica; el Estado con el ciudadano y es una relación jurídica. Todo era dos partes y un juez en el medio que se supone neutral. En cambio, el derecho ambiental implica todo lo colectivo, entonces ese cambio es difícil de romper y que los abogados internalicen una nueva lógica, con instrumentos que necesitás perfeccionar cada vez mas. En derecho ambiental, el gran interés inicial fue poder hacer un juicio a favor de tutelar el ambiente. Eso se logró con la reforma de la Constitución, con las evaluaciones de impacto ambiental pasa eso. Si un particular quería hacer una empresa, iba al Estado a pedir autorización y se la daban o no. Cuando se empezó con lo ambiental se dijo: el estado tiene que intervenir y actuar proyectivamente hacia el futuro. Luego se dijo: ¿y si el Estado fracasa? ¿Porqué el Estado tiene que ser el único que evalúa? Entonces se pensó que sería mejor que intervenga la universidad, que opine la sociedad en general, que opinen los científicos, que sea participativo.
La ciencia hoy, para los temas complejos ambientales, no tiene un manual de respuestas automáticas. De todos los temas se tiene que poner estudiar. Formo parte del consejo consultivo de la carrera de Ecología y lo vivo con los colegas ecólogos, que cada caso tienen que ponerse a estudiar porque además están las variables locales, y todo tiene que ver con decisiones, con el problema de la política, con el problema de la sociedad; entonces en lo ambiental, hay una interacción de complejidades. Por lo general, en las leyes ambientales una vez que tomaste la decisión, hay que ver cómo funcionan en la realidad.
-Algunas leyes ambientales en nuestro país se están re escribiendo. La de Córdoba se modificó hace poco, la de La Pampa se está reformulando. ¿Cómo deben ser esas leyes?
-Las leyes actuales ambientales en Argentina son las que se están hablando. Si vos me decís ‘Evaluación de Impacto Ambiental’, yo puedo pensar que es algo muy interesante e inteligente en lo teórico. Ahora, si después la autoridad le pone un gancho atrás y autoriza cualquier cosa, entonces la cuestión y lo que debe discutirse es cómo se aplican esas leyes.
-Claro, la ley en sí misma no resuelve los problemas. Como ejemplo, basta mirar los derrames de la Barrick Gold en San Juan o el incumplimiento de la ley respecto de las aguas del Río Atuel.
-Claro, porqué a nadie se le ocurrió pensar que la empresa minera que actúa en ese caso llevaba actividades de riesgo e impacto muy importantes. Seguro que tuvo un estudio de impacto ambiental. ¿Pero porqué a nadie se le ocurrió pensar que tiene que haber un monitoreo permanentemente, que tiene que ver con cómo se desarrolla la actividad? ¿Cómo no hay un sistema de alerta, de control aparte, que sea del Estado y fiable, que no haya complicidad Estado con empresa? Todo esto son cosas de la vida cotidiana, pero la ley siempre se puede perfeccionar. Si en este caso vos obligas a que la agencia ambiental de esa provincia reciba informes permanentes de funcionamiento, todo eso se puede poner en una norma.
Siempre que está la ley está la trampa, por eso para mí hay que ir avanzando sobre los errores y generalmente la mejora viene a través de un proceso participativo, de consultas, que la comunidad mire los informes, que el Estado tenga la obligación de controlar.
-Sin embargo usted menciona el “problema de la sociedad”. El documento de la última convención del Cambio Climático habla en un apartado de la sensibilización que se necesita trabajar socialmente con respecto al tema. ¿Qué opina sobre eso?
-Tengo una mirada un poco crítica hacia la sociedad, porque la sociedad critica mucho al Estado, pero el Estado es el resultado de lo que la gente vota y demanda cotidianamente. Entonces, se dice “qué desastre todo lo que está haciendo el Estado”, pero cuando le pedís a la sociedad el sacrificio de resignar el uso de tanto combustible, de tanta tecnología, de tanto transporte, ahí es donde todo el mundo se corre. Lo mismo cuando pedís movilizaciones. Está bien que a veces te lo llevan a propósito a que haya un desgaste de la movilización, pero poner un “me gusta” en facebook, ¿significa un compromiso real? Cuando vas a una encuesta sobre las grandes demandas que la sociedad hace al Estado, entre los diez primeros temas no aparece el ambiental. Las prioridades son el empleo, la seguridad, la educación. Y entonces que la sociedad pueda entender que de repente hay que cerrar o trasladar una empresa porque contamina, la sociedad suele estar a favor de que permanezca.
Otro ejemplo bien concreto de lo que hace la gente. La expansión de lo que es la frontera urbana. Hay un problema de frontera agrícola y una frontera urbana, las ciudades se expanden hacia lo ancho. Decile a la sociedad de Santa Rosa que no tienen que tener casa de fin de semana. Pediles a los productores que resignen de su propiedad privada el bosque y que firmen un documento que diga que va a dejar el bosque para la posteridad. Hay alguna excepción, pero no es el común de la gente la que esté pensando en la posteridad.
-Lo escuché opinar que el gobierno nacional actual muestra cambios respecto a la política anterior, en cuanto a que se manifiesta por incorporar nuevas áreas naturales y parques nacionales.
-Hay un acento puesto en lo que son las áreas naturales y a mí eso me interesa porque es donde yo empecé a entender -o sea disfrutando la naturaleza- esta divergencia en cuanto a los que venimos de la naturaleza más natural, y los que vienen del derecho ambiental por la conflictividad social que generaron las cosas urbanísticas, de calidad de vida y de contaminación. Esa gente no tiene puesta la mirada en eso. Si vos ves el planeta, esas fotos de noche que muestran cómo se ve la luz que va avanzando. Y la urbanización avanza, el campo avanza, la industria avanza pero el planeta es finito. Entonces si alguien no se ocupa de reservar 300 mil hectáreas por acá y por allá, dentro de unos años no queda nada. Entonces me parece que el gobierno en menos de un año ya dio muestras de crear nuevas reservas, es algo positivo. Ojo que otros gobierno también lo hicieron, pero en la visión por ejemplo de integrar a las organizaciones no gubernamentales como Vida Silvestre, eso lo valoro pero porque tengo una tradición de haber sabido disfrutar de esos espacios.
-Participó del Congreso de Derecho Agrario de Rosario. ¿Cómo se compatibiliza allí lo agrario con lo ambiental?
-Tengo muchas anécdotas de profesores agraristas que me resistieron a mi cuando empecé como profesor de Derecho Agrario con otra mirada. Me dijeron una vez -por ejemplo- que si yo “jodía” tanto con lo ambiental, iban a declarar patrimonio natural a las vacas y nos íbamos a quedar sin producción. Esa es la mirada muy productivista, que hay que entenderla, yo soy el primero, porque me parece absurdo desconocer que Argentina tiene un motor importante en el campo, entonces tampoco creo que con toda esa posibilidad natural, tengas que plantear una agricultura de supervivencia, si podés hacer una agricultura de punta. Entonces lo primero tiene que ver con la planificación de lo ambiental y el territorio y eso se puede hacer, porque tenemos un país enorme. En el congreso de Derecho Agrario hay sectores que todavía creen que lo agrario es la propiedad de la tierra, los contratos agrarios y la empresa agraria como motor de impulso de ese desarrollo económico. Y recién ahora casi todos entienden la cuestión ambiental y muchos la miran desde un costado marginal. Y hay otros que no, que la miramos con una mirada mucho más integradora, que sabemos que tenemos muchos temas en común la producción y lo ambiental. Lo que nosotros decimos es que vamos a seguir compatibilizando temas, por ejemplo cuando aparece la cuestión de los agroquímicos, el tema de los organismos genéticamente modificados en la agricultura, hay que analizarlo desde una perspectiva de la precaución.
*Redacción de La Arena.

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