Inicio Caldenia Tiempo de balsas para cruzar el río

Tiempo de balsas para cruzar el río

El cruce del río Colorado se presentó como un problema que debieron enfrentar los colonos pioneros. Lo hicieron en balsas de palos, madera y chapas.

Gladys Pelizzari *

Cuando debían cruzar cargas importantes, como lienzos de lana, bolsas de semilla de alfalfa o cueros, los colonos instalaron balsas con maroma –sogas de tientos, alambres o cadenas– sostenidas por postes enterrados (muertos) y pie de gallo en cada margen.

Balsas de palos. Cuando el 30 de diciembre de 1914 el río Colorado se transformó en furia, destrucción y muerte, el Juez de Paz de La Copelina, David Sánchez, convocó a los vecinos para que lo ayudaran a fabricar balsas de palos atados con sogas de cuero. Pretendían atravesar los numerosos cauces que se habían formado y acudir en auxilio de los sobrevivientes que permanecían en lugares altos. En su informe a las autoridades del Territorio expresaba: “Mandé construir balsas de palos de sauce para empezar el salvamento”.

Pasada la creciente y organizada la producción, en 1920 los ingleses que administraban “La Estancia”, instalaron una balsa de palos al sur de la entonces isla de Colonia Chica. Les permitía comunicarse con el camino a Barda del Medio, punta de rieles del Ferrocarril del Sud, el centro de acopio más cercano.

Balsas de madera.

Una de las primeras referencias que se registran, data del año 1907, cuando vecinos instalaron una balsa que les permitía a los ingleses, cruzar desde el Valle de Río Negro, la mercadería, materiales y herramientas que necesitaban para iniciar la puesta en producción de las chacras. La ubicaron en Colonia Chica, estaba armada con tablones y alambres. Los balseros eran Carmen Rodríguez y Santiago Unanuez. La creciente de 1914 la destruyó.

El inmigrante italiano Angelo Tótolo de varios oficios, entre ellos carpintero, junto a un grupo de vecinos construyeron una balsa de madera, que ubicaron en el lugar llamado “Barranca de los loros”. Fue utilizada por algunos años hasta que en 1937 la Dirección Nacional de Vialidad instaló otra balsa que movían por medio de una gruesa maroma, sostenida por muertos y pie de gallo. Era como un gran cajón que flotaba. Su funcionamiento debió enfrentar muchas dificultades debido a la variabilidad del río. El Diario “Gobierno Propio” (18/8/1941) publicaba una queja de los vecinos: “Se aproxima nuevamente la época de la crecida del río Colorado y la Dirección Nacional de Vialidad, no ha tomado aún las medidas a fin de asegurar el tránsito en los meses de verano. Hace cuatro años que fue librada la balsa al servicio público, pero ningún verano fue posible el balseo debido a que en la costa pampeana, no existen terraplenes de acceso”. En el año 1942 una gran creciente ocasionó desbordes, daños en la costa y cubrió los terrenos más bajos. Se registró un caudal máximo de 772 m3/seg. La balsa no funcionó durante dos meses. Toda la comunidad manifestaba que era de urgente necesidad cambiarla de ubicación, para hacer más eficiente el servicio.

La balsa de chapas.

Fue instalada por la Dirección Nacional de Vialidad en el año 1960, para reemplazar a la de madera. Se movía con un sistema de rondanas y manijas por donde se deslizaba el cable o maroma, tendido de costa a costa y sostenido con soportes de hierro y muertos. Tenía 18 toneladas de capacidad de carga útil, la distancia de cruce era aproximadamente de 200 metros y tardaba alrededor de 15 minutos. “Aprovechaban la corriente del agua y el accionar de unas compuertas en la base, que con el giro del torno con engranajes, le daban un ángulo determinado, permitiendo el avance a través de la maroma. La jornada de trabajo era de sol a sol. Para resguardarse los Molina tenían una pequeña construcción de adobe y techo de jarilla, sobre la margen rionegrina. Cuando había gente que quería cruzar del lado pampeano, gritaban desde la orilla pidiendo cruzar”. (Fidel Molina: 2014).

En el año 1965 el Ente Provincial del Río Colorado comenzó a hacerse cargo del servicio. Cuando alguna emergencia –generalmente el traslado de algún enfermo a Catriel o Neuquén– exigía el servicio durante la noche, la señal para llamar a los balseros era varios tiros al aire, de armas de fuego. Como los Molina pernoctaban en la costa rionegrina, a veces el fuerte viento hacía imposible que escucharan el llamado de los que pretendían cruzar.

Balseros.

Se desempeñaron como balseros: Lorenzo y Cornelio Molina, Alejo Nicolini, Luis Pereyra, Fermín Molina, Gabriel Papeix, Raúl Retamales, Inocencio Llantén y Alberto Rojas. José Luis Carrasco, uno de los balseros de mayor antigüedad, se declaraba “Capitán del río” y les enseñaba a los más jóvenes.

Son numerosas las anécdotas que se cuentan en torno al funcionamiento de la balsa. Fidel Molina (hijo de Cornelio) 2014, recuerda: “En una oportunidad cayó un camión al río, cargado con damajuanas de vino, porque no habían calzado bien las ruedas con los tacos de madera. Por el peso de la carga, la balsa se inclinó y el camión cayó. Algunas damajuanas flotaron y otras, después de varios días, con la bajante del río, se sacaban entre la arena. ¡Tomaron vino gratis durante varios meses!”.

La balsa funcionó hasta 1970, en que por solicitud de empresas petroleras que realizaban trabajos de exploración en Colonia Chica, con equipos pesados, fue habilitada en forma provisoria la calzada del Puente Dique en Punto Unido.

* Profesora de Historia