Ultimas horas de Nicolau

Nuevos testimonios han aportado datos sobre el destino final del sacerdote salesiano Miguel Angel Nicolau, nacido en General Pico y desaparecido en Rosario en 1977. Desde sus compañeros religiosos hasta cómo intentaron ocultar su secuestro.

Hasta no hace mucho, las reseñas sobre la vida de Miguel Angel Nicolau podían ser resumidas en una sola página donde había más interrogantes que certezas. De hecho, no se sabía la fecha exacta de su desaparición, en enero de 1977, a manos de un grupo de tareas de Rosario.
Nacido en 1941 en General Pico, estudió en el Domingo Savio de Santa Rosa, donde luego daría clases, e hizo el seminario con los salesianos. Ya ordenado dio clases en el colegio Don Bosco de San Nicolás, en Buenos Aires. Allí comenzó a acercarse al peronismo revolucionario. Comenzada la represión ilegal, se trasladó a Rosario donde comenzó a estudiar la carrera de psicología.

Desde la celda.
Nicolau fue detenido en enero de 1977 en su pensión y llevado a la sede del Servicio de Inteligencia, el mayor centro clandestino de detención de la dictadura en Santa Fe, que funcionó en la ex Jefatura de Policía de Rosario (San Lorenzo y Dorrego), por parte de los integrantes de la patota del entonces comandante de Gendarmería Agustín Feced, que actuaron en la última dictadura militar en el ámbito del II Cuerpo de Ejército con asiento en Rosario.
Las últimas causas judiciales abiertas, de hecho ya hubo un juicio en Rosario, incorporaron el caso de Nicolau como parte de las víctimas del Terrorismo de Estado. La ex detenida-desaparecida María del Carmen Sillato cuenta en su libro "Diálogos de amor contra el silencio", como así también en su declaración brindada ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal 2 en la causa "Díaz Bessone, Ramón Genaro y otros s/ homicidio, violación y torturas" (expediente 120/08) que luego de ser secuestrada fue alojada en el centro clandestino de detención que funcionó en el Servicio de Informaciones, y estando allí, el día 24 de enero de 1977, y a pesar de estar la puerta cerrada, logró escuchar las corridas por el pasillo y los golpes que se descargaban contra un cuerpo.
Escuchó a la detenida que apodaban "Victoria" o "Polaca" que le preguntó a una persona por el nombre, recibiendo como respuesta en una especie de murmullo, muy bajito "Miguel", no logrando escuchar el apellido. Sigue prestando atención y oye a "La Polaca" decir "Ah, vos sos el cura que casaba a los montoneros", reconociendo ahí que era el cura salesiano Miguel Nicolau.
A las 2 o 3 de la madrugada sintió que dejaron de torturar a Nicolau, presintiendo que algo serio sucedía. A la mañana, Sillato pidió a los guardias para ir al baño, observando que no había nadie en el pasillo y que las puertas estaban abiertas también en la sala de torturas, deduciendo que esa misma noche se habían llevado a Nicolau de quien no supo más nada.

Testimonios de religiosos.
En el expediente 42/12 DH el sacerdote Juan Angel Agustín Brambilla, director del colegio Don Bosco de San Nicolás, en su declaración testimonial manifestó: "También tomé conocimiento de las persecuciones de tres alumnos del Colegio Don Bosco, los que estaban marcados por el ejército, de apellidos Budassi, Espín y Contartese, que estos chicos tenían intenciones de ser sacerdotes salesianos en un primer momento. Que recuerda que el padre Miguel Angel Nicolau, quien estuvo en San Nicolás y después lo trasladaron a Rosario, fue sindicado por los militares como guerrillero, y es así que después lo mataron y sé -por mis superiores- que fue así. Que recuerdo haber mantenido una conversación con el coronel Carro, quien estaba a cargo del regimiento local, donde este me manifestó que el sacerdote Nicolau era guerrillero y a raíz de esta conversación yo le informé a mi superior y el superior lo llamó a Nicolau y éste dijo que interpretaba realizar su sacerdocio en la lucha motivo por el cual salió de la congregación".
Otro que dio su testimonio fue el sacerdote Marcelo Lisandro Sbaffo, quien dijo "que el grupo del Colegio Don Bosco -entre los que estaban Gerardo Cámpora, José María Budasi, y Pablo Martínez, entre otros-, era un grupo muy activo, sobre todo en la parte social, que estaban con el padre Nicolau".
José Karaman, también sacerdote, recordó que "entre los sacerdotes que fueron detenidos estaban el padre Marciano Alba, Jorge Galli y Miguel Angel Nicolau, entre otros".

Otro dato.
Oscar Juan Carlos Gilabert, quien se desempeñaba como director del Colegio San José, declaró "Angel Nicolau decide optar por ingresar al Movimiento Montonero dejando así la Congregación en forma definitiva a partir de la fecha mencionada en la pregunta. Creo que la última vez que lo vi fue en un bar de la avenida Costanera en calle Wilrey y avenida Belgrano de la ciudad de Rosario pudo haber sido a fines de 1976".
Al ser preguntado si tiene noticias de Nicolau en la actualidad, respondió: "Las noticias que me han llegado estando de Rosario son las siguientes: en una redada de la policía local fue llevado preso a la Jefatura de Policía de Rosario, y según datos de un ex alumno que trabaja en dicha repartición con cargo, creo, de oficial principal cuyo nombre no recuerdo fue muerto en esa delegación".
Nicolau ya era buscado por los represores rosarinos. Las declaraciones prestadas por José María Budassi y Pablo Leonardo Martínez, que habían sido alumnos suyos, en el marco de la causa "Martínez, Pablo; Budassi, José M.; y otros s/privación ilegítima de la libertad y desaparición forzada de persona", del expediente 28.715 del Juzgado Federal de San Nicolás, indicaron que durante la tortura a la que fueron sometidos se los interrogó sobre el sacerdote salesiano.

La búsqueda de la familia.
En la justicia federal santafesina también se incorporó el relato de Fortunato Casildo Carbonel, quien era cuñado de Nicolau. Carbonel manifestó durante su declaración: "No recuerdo bien la fecha, pero creo que en enero o febrero de 1977 desapareció o mejor dicho fue cuando el deponente se trasladó a Rosario ante la falta de noticias de su cuñado. Tiempo atrás había recibido una carta de él, en la que les decía que había abandonado los hábitos, incluyendo frases de consuelo para su suegra, como que la haría abuela, agregando que se dedicaría a vender libros, indicándoles la dirección de una pensión en la que se alojaría…".
Cuando llega a Rosario, se dirigió al Colegio San José, pues una tía de su esposa en Buenos Aires había recibido un anónimo en el que le decían que Miguel Angel había sido detenido en la pensión de Rosario y le indicaban que realizara gestiones ante el obispado y presentara recursos de habeas corpus, pero esta señora que tenía dos hijas prófugas nada hizo.
Continúa el testimonio de Carbonel que su intención era recabar información sobre su cuñado. "En el colegio lo atiende el director, del que ignora datos, y le cuenta las dos últimas entrevistas que había tenido con su cuñado. Le dice que le habían comunicado que Nicolau era guerrillero y por tal razón le había planteado que debía elegir entre ser guerrillero o cura. Su cuñado le pidió una semana para pensarlo, transcurrido la cual le planteó dudas, por lo que el director le ofreció salir del país, hacia el Vaticano y así garantizaría su vida. Pero su cuñado le entregó los hábitos". Carbonel trató de ubicar la pensión donde vivía, pero cuando lo estaba haciendo, un hombre joven lo paró en calle y le dijo "¿Usted busca a Miguel Nicolau?". "Cuando le responde que sí, le dice que se vaya inmediatamente de Rosario. Insistiéndole en lo mismo ante sus protestas. Que el declarante se asusta y decide regresar. Que lo mismo le ocurre a otro familiar, cuando trata de llegar a la misma pensión… Que posteriormente alrededor de un año después, se enteraron en forma extraoficial que su cuñado habría sido muerto, arrojándolo al mar, ignorando en qué lugar habría estado detenido. Que ello ocurrió unos diez días después de haber sido secuestrado y como represalia ante el atentado que sufriera el contralmirante Guzzetti, quien se desempeñaba como canciller", finaliza el testimonio.

Ocultamiento oficial.
De la información oficial de las fuerzas de seguridad que fueron recabadas por la Justicia Federal se trasluce que el destino de Nicolau trató de ser ocultado por quienes lo asesinaron.
En el expediente judicial, un informe firmado por el subjefe de la División informaciones de la Unidad Regional II, comisario José Orefice, indica que el día 27 de enero de 1977, una comisión policial bajo el control operacional del Comando Segundo Cuerpo de Ejército, hizo un procedimiento en calle Sarmiento 3.781 de esa ciudad. En ese operativo los uniformados ingresaron al domicilio, identificándose a cinco personas que allí se encontraban, entre los que estaban Miguel Angel Nicolau y Germán Bianchi. De ese procedimiento "resulta el abatimiento de Ricardo Alberto "Peneguzzi" y la fuga de Nicolau, y otras personas previo a romper el cerco policial", afirma el represor en su informe.
En el mismo expediente se agregó otro documento, realizado por la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (Dipba) sobre la columna 17 Montoneros, del período 1 de enero de 1977 al 30 de junio de 77. Allí Miguel Angel Nicolau figura, según informes obtenidos, como "abatido en la ciudad de Rosario en un procedimiento de las fuerzas conjuntas contra subversivos". "Tal como puede apreciarse, hay inconsistencias entre los informes mencionados, por un lado en el (primer) informe Nicolau aparece como ‘fugado’ en ocasión de un procedimiento, mientras en el informe agregado figura como ‘abatido’", indica de manera textual..
El juez de la causa afirma luego de tener en mano ambos documentos que "contrariamente a lo que se expresa en dichos informes, tanto del libro mencionado, como de la declaración efectuada por María del Carmen Sillato antes reseñada, surge que Nicolau fue secuestrado con anterioridad y llevado al Servicio de Informaciones de la Unidad Regional II, donde estuvo detenido hasta que en la madrugada del día 24 de enero fue retirado de dicho lugar, no teniéndose más noticias de él".

Norberto G. Asquini
PERIODISTA