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Un volcán enemistado con la navidad

MUSICA – LA CANCION MAS POPULAR Y SU ORIGEN CATASTROFICO

Detrás del villancico “Noche de paz”, se esconde una historia de drama y oscuridad originada en el año 1815. La erupción de un volcán cambió el presente de cientos de habitantes del mundo, y esta canción fue un bálsamo para calmar la angustia.

Juan Pedro Tamburelli *

Hay una de ellas que, si solo lees su título, o sus primeros versos la reconocerás como el hit navideño. Pero está canción asociada a la paz y el amor tuvo un origen derivado de tristeza, angustia y dolor.

Actualmente si escuchamos hablar de villancico probablemente lo asociemos a un tipo de canción navideña, pero en realidad, este género musical surge en el siglo XV y eran cantados por los villanos, quienes lejos de ser los malos de alguna historia, cuento o ciudad, era la gente que vivía en las villas. Cabe aclarar que, en ese momento, villa era una población agrupada, urbana, y por diversos motivos, no llegaba a tener el título de ciudad. Estos villancicos fueron canciones muy populares en la sociedad, traídas a América en la época de la colonización juntos con los rorros, o también llamadas canciones de cuna.

Lejos de su significado original, hoy en día, los villancicos están relacionados a la navidad y con tal solo leer los versos “Noche de paz, noche de amor” en nuestra mente comenzará a sonar la melodía de uno de ellos, probablemente el más famoso, versionado en distintos idiomas, e interpretada por artistas como Aretha Franklin, Los Tres Tenores (Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras), Diego Torres, Elvis Presley y tantos otros artistas.

Pero esta canción llena del simbólico espíritu navideño, no fue compuesta con un fin festivo, era una época triste y llena de dolor. Una obra contemporánea a este villancico tenía los siguientes versos: “El brillante sol se había extinguido y las estrellas vagaban apagándose en el espacio eterno. Sin luz y sin rumbo, la helada tierra oscilaba ciega y negra en el cielo sin luna”.

Para escribir estas líneas el poeta londinense Lord Byron se había inspirado en el año sin verano, o el verano sin verano de 1816, como algunas personas les gusta llamar. Este evento tuvo un origen un tiempo atrás, el 5 de abril de 1815 en el territorio de la actual Indonesia, el volcán Tambora dio un estallido que se escuchó desde ciudades ubicadas a mil kilómetros de distancia, tal fue el estruendo, que tropas ubicadas en la isla de Java (Indonesia) confundieron la explosión con cañonazos y se movilizaron rápidamente. Pero esto no fue todo, a los 5 días este volcán tuvo una segunda erupción mucho más potente, en este caso se escuchó su explosión en Sumatra, ubicada a 2500 kilómetros. De un segundo para otro, el cielo quedó oculto detrás de una nube inmensa de humo y cenizas que alcanzó los 40 kilómetros de altura, esta es cuatro veces a la que vuela un avión. Durante los siguientes dos días, no hubo luz solar en un radio de 600 kilómetros desde el lugar del hecho; esta luz fue bloqueada por las nubes de ceniza que además, trajo consigo una gran nube de azufre que quedó en la atmósfera, provocando un cambio climático. Esta alteración hizo desaparecer el verano en el hemisferio norte, nevó en el sur de México, Guatemala y Europa registraron fuertes lluvias y un descenso abrupto de la temperatura, pero esto no fue todo, en Asia, puntualmente en India, las lluvias torrenciales propiciaron el brote de una epidemia de cólera que se extendió por todo el mundo.

Para tener una idea de la dimensión catastrófica, esta erupción fue la más grande la historia, unas cuantas veces superior a la del Vesubio que destruyó Pompeya.

El arte como reflejo.

Durante este tiempo la gente se vio obligada a permanecer en sus casas, recibiendo noticias de la enorme cantidad de muertos que había día a día, la desesperanza, la angustia y la tristeza se empezaba a notar en la sociedad, y los artistas de la época nutridos de estas emociones, siguieron creando, pero su obras no eran ajenas al contexto, ellos suelen ser el fiel reflejo del contexto que los rodea, ya mencionamos el poema La oscuridad de Byron, pero también aparecen las historias de terror de autoras como Mary Shelley, quien más tarde crea a Frankenstein; también aparece el relato de nombre El vampiro, de John Polidori, germen de inspiración de Drácula de Beam Stoker.

La magia de navidad.

Durante 1816, la desesperanza crecía junto con las guerras napoleónicas y es entonces, cuando un joven cura, Mohr, de la ciudad austríaca de Oberndorf, ubicada cerca de Salzburgo (lugar donde nació Mozart) escribe un poema de seis estrofas dejando un mensaje de paz, de anhelo y consuelo, según historiadores.

Dos años más tarde, en 1818, Mohr se encontraba preparando la Misa de Gallo cuando se da cuenta que el órgano de la parroquia estaba dañado y no podía utilizarse durante esa noche. La desesperación del cura corría por su interior, pero recuerda el poema que escribió un par de años antes, lo toma y se dirige rumbo a la casa de su amigo Gruber, organista y compositor, para que musicalice esa letra. Para esto, le pidió dos requisitos, el primero, que fuera una melodía sencilla para que el coro pudiera aprenderla rápido, y el otro requisito que el acompañamiento de la canción pueda ser tocado por una guitarra, ya que el órgano no iba estar disponible durante esa noche. Es ahí cuando se toman tres estrofas de ese poema original y nace la canción Noche de paz.

Años más tarde, el órgano fue reparado, y el hombre que se encargó de hacerlo se llevó una copia de la canción. Esta llego a la aldea de Tirol, ubicada a 165 km de Oberndorf, y allí los comerciantes la cantaban para llamar la atención de los clientes. Rápidamente, esta canción gozó de popularidad en la zona, y estos mismos vendedores tiroleses la llevaron a otros lugares de Europa, uno de los primeros lugares fue Leipzig, Alemania, París, Londres hasta incluso cruzó el océano llegando Nueva York. Además fue impreso en cancioneros de distintas partes del mundo y misioneros cristianos también la dieron a conocer en otros lugares.

La paz y su primer hit.

Más de 200 años han pasado de la composición de aquel poema, y hoy sus versos siguen sonando, artistas de todo el mundo la cantan, una canción de paz que conoció la magia de navidad, pero… ¿dónde estuvo la magia en este caso?

Las respuestas serán múltiples, casi tantas como las versiones de Noche de paz que escuchamos alrededor del mundo.

* Colaborador