miércoles, 28 octubre 2020
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Detectan la huella que dejó un chorro de gas lanzado por estrella en formación hacia la Tierra

Expertos del Conicet lograron observar el túnel qué dejó uno de los dos chorros de una estrella ubicada a 460 años luz de nuestro planeta y que apunta hacia él, y muestra por primera vez «un flujo molecular desde una geometría distinta a la que se suele encontrar».

«Lo peculiar es que está orientado en la línea de la visual del observador, o sea que lo vemos de punta, como si fuera una lanza que viniera hacia aquí», dijo Manuel Fernández López, investigador del Conicet y primer autor del trabajo que fue publicado en la revista The Astronomical Journal.

El chorro de gas fue emitido por la joven estrella DO Tauri, ubicada en nuestra galaxia en la nube de Tauro, una de las regiones de formación de estrellas con edades que oscilan entre 800 y 900 mil años, más cercana a la Tierra.

«Cuando esos chorros son eyectados, perturban el gas circundante en el ambiente y a medida que avanzan lo van excitando. Durante ese proceso emiten luz visible. Lo que nosotros observamos en este caso son las paredes del túnel, es decir la cavidad que abrió el gas a su paso, que son más largas que las de la luz visible, por lo tanto invisibles al ojo humano», comentó María Mercedes Vazzano, otra autora del trabajo.

INVESTIGACION.

La investigación se basó en datos obtenidos por el observatorio ALMA (Atacama Large Milimiter/submilimiter Array), un complejo ubicado a 5 mil metros de altura en el desierto de Atacama, al norte de Chile, que consta de un conjunto de 66 antenas parabólicas de 12 metros de diámetro cada una.

«Permite ver con 10 veces más de detalle que el Telescopio Hubble, por ejemplo. Nuestras observaciones están hechas con una resolución de 0,6 segundos de arco, lo que equivale a ver el Obelisco de Buenos Aires a 24 mil kilómetros de distancia, una medida que es dos veces el diámetro de la Tierra. Y ese no es el máximo de potencial de ALMA, que puede ver 60 veces mejor que eso», destacaron los autores.

Valiéndose de la técnica efecto Doppler que permite calcular la velocidad y dirección de un objeto a partir del análisis del color de la luz que emite una molécula en un gas, los profesionales pudieron trazar una serie de imágenes y detectar los anillos que integraban las paredes de ese túnel, y estimar la velocidad de la emisión.

Los expertos pudieron también calcular la masa de la estrella en formación que tiene entre una y dos veces la masa de nuestro Sol, y estimar el tamaño de lo que llaman «región de lanzamiento», es decir el lugar desde el que se disparó el gas.

«Tiene unas 15 unidades astronómicas, o sea quince veces la distancia entre el Sol y la Tierra», graficó Vazzano. (Télam).

FOTO: CONICET.