Desierto y Agua, la identidad formada entre la electrónica y lo nativo

El dúo “Desierto y Agua” develó las incógnitas que tenían respecto a su debut en La Pampa tras tocar sus primeras canciones ayer sábado por la noche en el bar MOKA y sentir que “la gente estaba conectada con la propuesta y eso te da una cierta valentía para ir hacia adelante con todo”, expresó Dany Riaño, uno de sus integrantes.

La otra mitad del proyecto musical está en manos de Andrea Feiguin, quien se encarga de tocar el bombo legüero, el sampler y la trutruca, mientras que Dany ejecuta el ronroco, la guitarra, la zampoña, la quena y también canta.

La historia de este dúo se remonta al año 2013 cuando Riaño editó su disco llamado “Desierto y Agua” y debió formar una banda para poder tocar estas canciones en vivo. Para el 2015, el músico sacó a la venta su segundo material discográfico titulado “La quimera del caracol” (la batería y la guitarra del disco fueron grabadas por los ex Árbol, Martín Millán y Hernán Bruckner) y en ese momento Feiguin comienza a participar del proyecto desde la parte de producción y prensa.

A fines de 2016 la banda se desintegra y Dany decide irse de viaje junto con Andrea para el sur de Chile. Allí, un artista de esa zona les recomendó cambiar la batería por un bombo legüero. El dúo le hizo caso, compraron un bombo y decidieron agregarle la tecnología de los samplers y los sintetizadores.

Desierto y Agua posee un sonido que por instantes es electrónico y por momentos es más folclórico. Sus propios responsables lo definen como electrónica ancestra o trip-hop andino. En sus líricas pueden encontrarse elementos de la naturaleza, cruzados con crudas críticas sociales ante el sistema de producción y de vida imperante.

“Esa mezcla de sonido tan terrenal con lo tan aéreo que es la electrónica tocada de una manera delicada, con buen gusto, nos llevó a descubrir un sonido que creemos que es bien diferente y bien nuestro y sincero”, reflexionó la mujer ante LA ARENA.

“Los tiempos de ahora son tan ricos para componer y escribir, todo lo que está pasando en el mundo y en nuestro país es tan intenso y extremo”, expresó Dany sobre las fuentes de las que se nutren a la hora de producir canciones.

“Los viajes también, ahí vemos el campo desertificado por la soja, vemos las inundaciones y todo eso se transforma después en canciones. Lo que más no sale naturalmente es esta asociación que nos pasa de ver todo lo que está sucediendo y cómo el hombre está destruyéndose”, agregó Andrea.

“Estamos en una sociedad que se desconecta y hace cualquier cosa, entonces yo pienso que es un buen momento para hacer arte porque el arte emerge cuando hay crisis social. La gente, ante esta situación extrema que estamos viviendo, quiere actuar, quiere decir, quiere hablar y nosotros estamos en ese viaje”, concluyó Riaño.

Desierto y Agua se volverá a presentar hoy domingo en la cervecería Black Bart de Santa Rosa a partir de las 22 hs.