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Editarán último libro de Morisoli

El titular del sello editorial «Pitanguá», Rubén Evangelista, anunció que la familia de Edgar Morisoli decidió publicar el último libro del poeta, «Cantares y decires de la gran aventura», que se iba a presentar en noviembre. Además, reveló que serán 112 páginas que reunirán dieciséis poemas y tres textos en prosas.
Evangelista, más conocido por su seudónimo «Cacho Arenas», sostuvo que «la partida de Edgar Morisoli nos sorprendió en la plenitud de nuevos trabajos y proyectos editoriales en marcha». En ese sentido, recordó que «como cada año estaba prevista la presentación en noviembre, de un nuevo libro, al que llamó ‘Cantares y decires de la gran aventura’, un concepto que aludía metafóricamente al transitar del ser humano por la vida, e inspirado una vez más en la mirada y percepción de Edgar de ese transcurrir en sus hijos Moira y Juan Pablo».
Precisamente, fueron ellos quienes «anticiparon a la editorial Pitanguá su decisión de concretar la edición del nuevo libro, que en 112 páginas reunirá dieciséis poemas -‘cantares’- y tres textos en prosa – ‘decires’-, con ilustraciones de los plásticos Osmar Sombra, Paula Rivero, Raquel Pumilla, Dini Calderón y Marta Arangoa; y una fotografía de Juan Pablo Morisoli, como así también la ya habitual serie de señaladores ilustrados con dibujos de la artista Estela María Benedetti».

Reedición de obras.
Por otro lado, Evangelista anticipó que «otra iniciativa editorial en la que se había avanzado, consistía en reeditar parte de la obra agotada de Morisoli, en primer orden aquella que se publicó entre 1959 y 1974, y en segundo lugar, los seis libros que forman el volumen ‘Obra Callada’, de 1993, una idea generada en la Secretaría de Cultura del gobierno de La Pampa, que había sido comunicada formalmente al poeta a principios de este año».
Con respecto a este proyecto, explicó que «la primera de estas dos reediciones, un rediseñado volumen de 312 páginas, que rescata del olvido los cuatro primeros libros de Morisoli -‘Salmo Bagual’, ‘Solar del viento’, ‘Tierra que sé’ y ‘Al Sur crece tu nombre’-, bajo el título ‘Poesía 1 – 1959/1974’, estaba a la espera de que la pandemia permitiera continuar los pasos hacia su impresión con vistas a que viera la luz en el mes de octubre de 2020», agregó.
«Con Edgar Morisoli ha partido un gran hombre y un inmenso poeta, un ser humano único e insustituible, a quien llevaremos en nuestra memoria como permanente y principal guía de nuestros actos y nuestros pensamientos», agregó.

«Un hombre inmenso».
Evangelista fue uno de los tantos artistas pampeanos que lamentó la pérdida del poeta Edgar Morisoli, a quien lo calificó como un «hombre inmenso» que «entregó tanto culturalmente» a La Pampa. «Aprendí mucho de él, no solo en lo creativo y en lo artístico, sino en lo personal», admitió.
En diálogo con Radio Noticias, el titular del sello Pitanguá -editorial que desde 1993 publicó los trabajos de Morisoli- recordó la memoria del recientemente fallecido escritor pampeano y brindó detalles sobre cómo era trabajar él. «Fue una experiencia hermosa», aseguró Evangelista.
«Fueron muchos años los que compartí con Edgar y me di cuenta que hace más de 25 años que soy el editor de su trabajo. Los libros a partir de ‘Obra callada’, de la década del 90′, hasta ahora, excepto uno, lo hicimos a través de mi sello ‘Pitanguá'», señaló.
«A lo largo de tantos años se tejió una amistad muy hermosa y profunda, que es lo que nos hace sentir tanto dolor con la partida de Edgar. Tuve el privilegio de conocer a Edgar muy de cerca porque, en los últimos años, no había semana que no pasara por su casa, por sobre todo para hablar de sus libros», agregó.
«Aprendí mucho de él, no solo en lo creativo y en lo artístico, sino en lo personal, porque era alguien tan íntegro, solidario, honesto y trasparente. Era un hombre único, el reunía todos los valores positivos que una persona podía tener», recordó el artista santarroseño con tristeza.

El hombre «detrás de la cocina»
Evangelista tuvo el privilegio, tal como él mismo admitió, de estar «detrás de la cocina» de un poeta que «entregó tanto culturalmente a La Pampa». Según recordó el artista, «la obra creativa era privativa de Edgar. Yo tomaba conocimiento de cada nuevo trabajo en la medida que el me iba poniendo al tanto, entregándome las copias».
«Me adelantaba siempre que estaba escribiendo tal libro y hasta incluso me adelantaba los títulos. Que no era una propuesta o algo, sino siempre era definitivo. A partir de ahí empezaba nuestro diálogo y veíamos el tema de las ilustraciones», continuó Evangelista.
«Hace más de diez años, Edgar le entregaba copias a los ilustradores y esperaban las respuesta de cada uno de ellos. Una vez que el recibía la respuesta de cada ilustrador, compaginábamos el libro y ahí teníamos largo charlas para ver cómo hacer los bocetos de las tapas», explicó.
Edgar también daba espacio de opinión a su propia familia y era este constante «ida y vuelta» lo que enriquecía las obras del poeta pampeano. «El también lo hablaba con sus hijos, así que era un diálogo en todo momento y en todo sentido», precisó Evangelista, quien indicó que Morisoli había encontrado la «tipografía» que más le gustaba y que esa elección la «mantuvo en el tiempo».
«Cuando comprendí cuál era el gusto de él en lo gráfico ya después no teníamos que discutir mucho sobre eso. De toda manera, cada libro tenía sus propias cuestiones que había que discutir y eso fue una experiencia hermosa. De estar detrás de la cocina de trabajo de una verdadera obra», concluyó.