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El pampeano que apuesta al teatro

La familia integrada por el neurólogo Miguel Angel Martín (Winifreda) y la psicopedagoga María Inés Di Menza (Buenos Aires), lleva diez años levantando una sala teatral que podrá albergar a mil asistentes. Será la más grande de La Pampa -superando al Cine Gran Pampa de General Pico con 740 butacas-, y tendrá uno de los escenarios más grandes de todo el país.
El matrimonio reside en Santa Rosa desde hace muchos años, cuando decidieron darle prioridad a la crianza de sus hijos Lucía, Lucas y Tomás, quienes pudieron cambiar el asfalto y los edificios de Buenos Aires, por la naturaleza y el aire puro de La Pampa.
Todos ellos, sumados a los nietos Santino, de 11 años, y Vittorio de 4, unieron sus fuerzas para llevar a cabo este sueño familiar. La sala llevará el nombre de «Paradiso», en honor a la película italiana (Cinema Paradiso). «Nos marcó mucho la película, incluso fuimos a donde se hizo, en Sicilia», contó Martín en entrevista con LA ARENA. «La película nos impactó a los dos, es nuestra película de culto, incluso la música», completó María Inés.

La idea.
Si bien ninguno de los dos hacedores principales de «Paradiso» tienen relación con el arte ni pertenecen al ámbito cultural, siempre gustaron de asistir a teatros, cines y demás actividades en su época de estudiantes universitarios (desde esa etapa se acompañan).
«Yo soy médico neurólogo y nadie de mi familia está relacionado con el arte, pero la idea era hacer algo cultural para la ciudad. Soy de Winifreda y el primer acercamiento al arte fue en el colegio con algunas movidas de teatro que había. Después cuando fuimos a Buenos Aires a estudiar éramos habitués de la calle Corrientes, del teatro San Martín y demás», recordó Miguel.
«Mientras estudiábamos siempre nos marcó de alguna forma la cuestión cultural, siempre nos gustó ir a muestras de fotografía, al teatro, al cine», detalló María Inés.
Hace unos 10 años, surgió la primera iniciativa de construir una sala cultural en Santa Rosa, y el matrimonio logró concretar una reunión con el productor teatral Carlos Rottemberg. «No podemos dejar de nombrar a Rottemberg, que nos atendió muy bien y salimos de esa reunión convencidos de que esto se hacía, se tardara lo que se tardara. El nos dio una especie de asesoramiento», contaron.
«La verdad que nos simplificó un montón de cosas, nos mostró la simpleza de lo que es montar esto. El nos contó cómo empezó, que empezó con sillas de plástico en un cine viejo, y nos inspiró un poco de alguna forma», añadieron.

Una década.
La obra lleva ya 10 años de construcción, y sus dueños perdieron la cuenta de lo invertido hasta el momento, ya que es sabido la variación de precios que ha habido en todo este tiempo. «Fuimos haciendo de a poquito, estamos en plena obra, muchas cosas son recicladas, las butacas son usadas, son de un complejo de cines de Córdoba que se cerraba, nos enteramos y ahí pudimos hacernos de 1.200 butacas con muy poquito capital, eso marcó el decir, ‘vamos a llegar’. Lo otro es un salón disfrazado al que le vamos poniendo acústica», expresó Miguel.
El teatro está ubicado sobre la ruta nacional 35, entre la estación de servicio YPF y el motel Caldén. «Esto era un terreno solo, así que la construcción la hicimos desde cero. Hicimos muchos viajes a Buenos Aires para ir a ver teatros y tomar medidas para que la gente pueda ver bien. Nos quedábamos afuera hasta el final de la función para medir con un centímetro la distancia de las butacas y las pendientes…», detalló Di Menza.
Además de Rottemberg, hubo mucha gente que participó brindando ideas. «Rottemberg nos dijo ‘no sé si va a ser una buena inversión esto, pero sí que les va a dar mucha satisfacción, porque el vecino va a venir y les va a decir conocí a tal actor gracias a ustedes y eso va a llenar mucho'».
«Paradiso» no se construyó como competencia de las otras salas, sino con la idea de sumar un espacio más a la ciudad de Santa Rosa, que dicho sea de paso, la sala más grande con la que cuenta no llega ni a la mitad de butacas que tiene este nuevo emprendimiento. «Lo imaginamos también para congresos de cualquier especialidad, para danza, para cualquier expresión artística. La idea es que la gente la haga propia y que puedan venir espectáculos que nunca pudieron venir».
El espacio, que cuenta con 1.500 metros cuadrados de superficie total, tiene una antesala donde se ubicará un café y donde también se podrán realizar actividades más pequeñas. «La idea es que la antesala también sea una oferta cultural, un café cultural. Que pueda venir un escritor a dar una charla o presentar un libro por ejemplo», comentó María Inés.
Por otra parte, el escenario será uno de los más grandes del país, con 19 metros de frente, por 12 de fondo, sumando más de 200 metros cuadrados. Tiene camarines a ambos lados del escenario, y contará con sistemas de sonido e iluminación básicos que podrán ser utilizados por los artistas que no requieran de mucho despliegue técnico.
– ¿Cuándo será la inauguración?
– Calculamos que una vez que se levanten las restricciones por la pandemia, con todos los protocolos que se trabajen, puede que La Pampa sea una de las primeras en poder arrancar, aunque sea con distanciamiento, poder usar media sala. Todavía quedan detalles de pintura, cartelería, el frente y demás.
– ¿Cuál fue el rol de la familia en este proyecto?
– El resto de la familia (hijos y nietos) acompaña, trabaja y asesora. Esto nos conectó intergeneracionalmente, porque ellos tienen otras ideas, otras visiones, así que nos ayudaron un montón, porque uno tiene que aprender todo el tiempo, con la tecnología sobre todo.