“El teatro es una técnica liberadora”

La actriz pampeana ya tuvo dos encuentros con mujeres detenidas y, a través de la técnica teatral del oprimido logró “liberarlas” de situaciones de su pasado aunque sea por un instante.
“No somos pobres víctimas, sino soldadas que perdimos una batalla; seguimos viviendo, seguimos trabajando, mostraremos que estamos vivas, tenemos la obligación de inventar otro mundo, porque sabemos que otro mundo es posible. Pero nos incumbe a nosotras el construirlo con nuestras manos entrando en escena, en el escenario y en la vida”. De esa manera finalizó el primer encuentro que la actriz pampeana Rosario Torres compartió con un grupo de siete mujeres alojadas en el Instituto Correccional U13 de Santa Rosa. El viernes se llevó a cabo el segundo encuentro y Rosario espera que se sigan sumando aún más alumnas.
Desde la técnica del teatro del oprimido de Augusto Boal, la artista trabajó con estas mujeres que se encuentran en contexto de encierro desde hace años, dándoles la oportunidad de, aunque sea por unos instantes, imaginarse y verse en otra realidad. Una donde abrazan a sus hijos, charlan con sus padres y toman mate con sus amigos. Una realidad que desde hace tiempo no viven y que les parece cada vez más lejana, ya que a muchas de ellas aún les restan unos cuantos años adentro de la cárcel.
La invitación para la realización del taller llegó desde la biblioteca que se encuentra dentro del Correccional y que pertenece al Ministerio de Educación. Con la presencia de Luján Sosa, a cargo de dicha biblioteca, y de representantes del Ministerio, Rosario tuvo su primer encuentro con las detenidas el viernes 12 de agosto. “Cuando entré a la cárcel fue muy impactante. Sus grandes puertas de hierro, sus ruidos, que te revisen, que tengas que dejar todas tus pertenencias; conocer el pabellón donde están las chicas, al que pude entrar y ver dónde y cómo duermen. No tienen nada de luz y están ahí años”, contó Rosario en una entrevista con LA ARENA.

Teatro liberador.
Hablar de libertad en este contexto toma un significado amplio para estas chicas, que desde hace años no ven la luz del sol más que desde el patio del Instituto, y que no han pisado una vereda desde la última vez que entraron a ese establecimiento. Por eso en este taller la libertad obtenida a través del teatro se transforma en algo tan importante y se convierte en la única manera de ver una realidad ideal, su realidad ideal. Pero si de libertad se habla, no solo se piensa en la libertad que significa verse en un afuera, sino del liberarse, y librarse, de nuestros peores demonios, de lo que no se puede decir, de lo que no nos dejan hacer.
La técnica que eligió Rosario para trabajar con las mujeres de la U13 fue la del teatro del oprimido, creada por el brasileño Augusto Boal. “Son técnicas y juegos teatrales que tienen que ver con desmecanizar al ser humano, poder observarse en situaciones y observarse él mismo en situaciones, tiene que ver con la opresión y los oprimidos”.
La actriz explicó que lo interesante de esta técnica, para que dé mejores resultados, sería que el taller tuviera continuidad. “Empecé con juegos como para trabajar la relajación, el cuerpo, la escucha, los diferentes sentidos, el tacto, la vista, pero necesitás tiempo para que tenga realmente una importancia”.
Por suerte para ellas, el taller continúa y este último viernes tuvo un segundo encuentro. “El teatro del oprimido trabaja con situaciones de opresión, con injusticias sociales, económicas, de violencia, discriminativas. Lo que hacemos es trabajar con escenas de nosotras mismas, el ser humano es espectador y actor, no como en el teatro clásico. El teatro del oprimido está hecho para el pueblo, sirve al pueblo. Tenemos la posibilidad de entrar y salir de escena”, detalló. “Hacemos alguna escena de opresión que ellas hayan sufrido en el pasado, que son diversas porque están en un contexto de encierro, así que son muy fuertes las escenas que se viven”.
A través de juegos, las alumnas pudieron “liberarse” un poco e improvisar con diferentes estados de ánimo. “Una de las cosas que me decían ellas era ‘nosotras no nos reímos nunca así'”, contó Rosario. “Estoy convencida de que este taller les va a hacer bien, es una técnica liberadora, que habla de transformar esas opresiones y poder liberarlas”.

“No somos víctimas”.
De las más de 30 mujeres detenidas que tiene la U13, siete participaron, por decisión propia, en el primer encuentro con Rosario. Tienen entre 20 y 60 años y ninguna de ellas es pampeana, la mayoría son de Mendoza. “Lo que observé más que nada es que necesitan muchísimo afecto, necesitan sacar la voz y es muy difícil tratar con el contexto de encierro porque no sabés hasta que punto podés hablar y hasta que punto no”.
En el final del taller, las chicas dieron un resultado final, en el que remarcaron que no son “pobres víctimas”, sino soldados que perdieron una batalla y que tienen la posibilidad de transformarla. “Les fue fantástico, se emocionaron mucho y en el final tres de ellas se quebraron fuerte; porque las llevé a los recuerdos con su familia, porque tienen hijos, porque no los ven hace muchos años y el teatro es la posibilidad de imaginar que vos podés salir. Fue como un recreo tan grande para ellas y la risa las transportó a este afuera de imaginación. Se emocionaron y lo importante es que yo pude contenerlas con el abrazo”, destacó la artista.
“Una de ellas me dijo ‘me llevaste a un lugar con mi hija’, y obviamente se largó a llorar. Lo que yo quiero es que ese llanto sea liberador; yo defiendo la idea de que el teatro es terapéutico y por eso uso esta técnica”, aseguró Rosario.

Trabajo en equipo.
Rosario Torres es actriz y trabaja como administrativa en el centro de salud del barrio Los Hornos. Además de esta ocupación, y del taller en la Unidad 13, ofrece una actividad, a través de la técnica del oprimido en las salitas de los barrios. “El objetivo ahí es fortalecer el trabajo en equipo. Vemos que hay un montón de quejas de la gente de cosas que no están funcionando porque no sabemos trabajar en equipo. Esto también me incluye para mejorar yo porque soy administrativa y trabajo en una ventanilla”, contó. “Se hacen juegos teatrales para mejorar la escucha, la comunicación y mejorar la calidad del servicio”.
La actividad ya se desarrolló en cinco centros de salud de Santa Rosa, entre ellos Zona Norte, Río Atuel, Los Hornos y Villa Parque. Rosario en este caso está acompañada por una psicóloga que aplica el psicodrama. “Los problemas más comunes que se han visto son la falta de respeto, la falta de escucha, del buen comunicar y con los roles que nos imponemos y nos imponen. Esta técnica es mágica, es maravillosa, entra adentro tuyo, pero si no hay una continuidad tampoco funciona, porque estamos muy mecanizados”.
“A mí me encanta porque yo soy muy curiosa, me llama mucho la atención todo lo que tenga que ver con los Derechos Humanos, las injusticias, la desigualdad, la discriminación. Vengo de hacer un teatro para entretenimiento donde yo soy actriz y el espectador es espectador, ahora hago más intervenciones, donde la gente tiene la posibilidad de decir y hacer”, afirmó.