Facundo Arteaga competirá en Laborde

Facundo Arteaga tiene 32 años y es bailarín de malambo, una de las danzas folclóricas más llamativas y pasionales de la cultura popular argentina. Está radicado en Intendente Alvear, aunque es de General Acha, lugar donde comenzó a conocer las danzas folclóricas.
Arteaga será el único representante de La Pampa en el próximo Festival Nacional de Malambo de Laborde, que se llevará a cabo entre el 7 y el 12 de enero en la provincia de Córdoba.
“El malambo es una danza realmente particular porque es una en el país, son dos estilos, norteño y sureño, y es la danza con mayores regionalismos que tiene la Argentina. Regionalismos en la manera que tiene de hacer. No es lo mismo un sureño de La Pampa que uno de la provincia de Buenos Aires o de Río Negro”, explicó Arteaga a LA ARENA. “Creo que lo lindo de esta danza es que como danza histórica, del folclore histórico, se mantiene activa gracias a los festivales competitivos y uno es Laborde, el Festival Nacional de Malambo”.

Raíces.
La infancia de Facundo transcurrió en la zona rural de Chapalcó hasta que su familia se mudó a General Acha, donde tuvo su primer acercamiento a la danza folklórica. Su primera maestra fue María Julia Arrarás, y en el camino se sumaron Alberto Richebut y Sergio Sereno.
Más tarde, y ya definiendo una clara orientación por el malambo, se cruzó con Fernando “El Indio” Rossi, quien lo ayudó en la búsqueda del estilo propio y pampeano. Esta nueva experiencia estuvo secundada por la empiria, el ritmo y la compañía del “Negro” Salazar.
Fue un grato camino el iniciado, sin saber que iba a ser parte fundamental en su vida.
Llegaron nuevos compañeros y amigos como Sergio Pérez y Julio Aguirre, quienes lo ayudaron en el progreso y desarrollo como malambista.
“Yo zapateaba y me fui a Buenos Aires, donde durante 5 o 6 años no toqué las botas, salvo para dar clases, y me fui a estudiar a la ex Escuela Nacional de Danzas”, contó. Más tarde llegarían el profesorado en danzas folclóricas, el profesorado en arte, la licenciatura en folclore y una maestría en cultura y sociedad.
“Después me doctoré, seguí dando clases en la facultad y volví a zapatear. En esa vuelta se vio de volver a competir, que es casi el único ámbito artístico que tenemos para poder desarrollarnos, que no es un ámbito fácil, pero lo tenemos, que no es poco”. Para Arteaga fue difícil volver, retomar el ritmo y adaptarse a las nuevas estéticas. “Yo siempre mantuve el estilo, pero volver a agarrar y adaptarse a las nuevas estéticas del tema, que era una forma bien personal y regional y adaptarlas a las nuevas demandas estilísticas, fue difícil”.
En ese momento, Facundo trabajaba más como jurado en diferentes festivales, hasta que un día decidió volver a “las tablas”. “Fue acomodarse, porque por más que uno se mantiene en estado, no es lo mismo la competencia que el hecho de zapatear ensayando. El ensayo te da la seguridad, pero la competencia te da el training de esa voracidad del festival. Fue ir buscando un camino y meterse entre los mejores”.

Estilo.
El estilo de bailar de Facundo, según él, es claramente pampeano. “Un malambo agresivo en la fuerza de los movimientos, sin golpe, sí con mucha variedad desde la fonética y con mucho juego de tobillos en los movimientos. Busqué una mezcla que me resultara cómoda y que gustara, ya que el aplauso para los que estamos en el escenario es la culminación de esa propuesta”. Hoy, el achense se muestra confiado en sí mismo, y con una gran posibilidad de traer el quinto título obtenido por un malambista de la provincia de La Pampa.