Juan Pablo Ledo, bailarín del Colón

Una joven compañía de ballet llegó ayer a nuestra ciudad para participar de la función en homenaje a Noemí Chejolán, que será esta noche en el Teatro Español. “Con el amor a la danza, no es suficiente”, asegura su director.
“Esta clase que viste, con ese trabajo sobre la barra, es todos los días”, dice Juan Pablo Ledo, bailarín del Colón, mientras se toma un descanso en la vereda de la escuela de danza. Acaba de llegar con su ballet a Santa Rosa, tan calurosa para ensayar en esta tarde. Adentro, las chicas preparan “Las Sílfides”, la pieza que abrirá el programa del espectáculo que se verá hoy a las 22, en el Teatro Español.
La función se realizará en homenaje a las cuatro décadas junto a la danza de Noemí Chejolán y su academia. El repertorio será muy variado e incluirá clásico, jazz y fragmentos de “Buenos Aires respira tango”, una de las primeras experiencias de Juan Pablo como coreógrafo.
Componer figuras y desplazamientos con los movimientos del cuerpo es una práctica muy natural para el bailarín de sólo 27 años. “Es un lenguaje con el que estoy empapado todo el tiempo y una búsqueda que me acompaña desde muy chico, cuando escuchaba una música de cualquier estilo y me ponía a crear pasos”, explica Juan Pablo, que ha cosechado varios premios y ha compartido el escenario con Eleonora Cassano.

Diferentes vertientes.
La labor coreográfica apareció en su carrera, mientras formaba su propia compañía, una agrupación de diez integrantes, que en este primer año de vida ha recorrido varias ciudades del país. La expectativa de su director es que el plantel demuestre ductilidad a la hora de pasar de un género de la danza a otro.
Al comenzar a trabajar en el proyecto, pensó en un elenco que, fuera de la estructura de un teatro, además de repertorio clásico, pudiera ofrecer otras expresiones más modernas. “No es algo sencillo porque requiere de mucho trabajo, pero hoy la danza está investigando de forma constante por otras vertientes”, advierte.

Futuro abogado.
Cuando el grupo tomó forma, su director había podido estar en contacto con diferentes modelos de compañía en Argentina y el exterior. Fue parte del “Ballet Argentino”, que conduce Julio Bocca, su gran maestro y con quien pudo conocer las grandes salas del mundo.
También integró el elenco estable de danza contemporánea del San Martín. “Pertenecer a un teatro te da una estructura de espacios, horarios, ensayos y funciones que hace todo más sencillo, mientras que para un grupo independiente hay todo un trabajo de hacerse un lugar entre el gran público”.
Actualmente es primera figura del ballet estable del Colón, una responsabilidad que comparte con la dirección y sus estudios de abogacía -pasó a tercer año- en la Universidad Nacional de Buenos Aires. “En mi familia, todos se dedicaron a las leyes y un bailarín debe aspirar a una formación más amplia”, explica.
Si bien siempre tuvo el apoyo de sus padres, hasta los doce años, no se tomó en serio la posibilidad de bailar. “Con el amor a la danza no alcanza porque necesitás mucha disciplina, ese trabajo constante como viste recién, antes de la entrevista, en el ensayo”, dice a LA ARENA.

Primer coliseo.
Juan Pablo no sólo forma parte del cuerpo estable del primer coliseo, sino que hizo su carrera allí y, como buena parte de la comunidad artística, sigue con preocupación el proceso de restauración de la sala. “Para los elencos, es muy dolorosa esta situación: estamos divididos, dispersos por distintos escenarios de la ciudad, que no están preparados para cuerpos tan numerosos, y no nos vemos las caras”.