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«La poesía restaura la belleza del mundo»

El poeta ingresa muy celebrado, con su paso lento. Es una parte de nuestra historia viviente que vuelve a hablar. En el salón de la Unión de Jubilados, Edgar Morisoli se acomoda en una modesta mesa ubicada al lado de un escenario, con copias de su nuevo libro «Un ademán de sol».
El lugar se había llenado de poetas, escritores, artistas, músicos, dirigentes políticos y allegados que se habían acercado para escuchar los versos del poeta en su propia voz. Entre ellos, se encontraba la Comisión Directiva de la Asociación Pampeana de Escritores (APE), de la cual Morisoli es socio fundador, y la senadora nacional Norma Durango.
Siguieron su lectura en silencio. Es que su semblante emana respeto, por su compromiso con la tierra que pisan sus pies desde 1956 y por forjar a través de su escritura un pedazo importante de la cultura de este territorio con un enorme cariño.
Su edad avanzada no lo frena, recientemente cumplió 89 años, y el poeta aún tiene cosas para decir. Tal como lo precisó Nicanor Parra en su poema «Manifiesto», para esta clase de escritores la poesía «es un artículo de primera necesidad» y no pueden vivir sin ella. En esa línea, Morisoli contestó a LA ARENA: «La palabra es mi herramienta, mi herramienta de vida», y no dejó dudas al indicar: «No concibo la vida sin la poesía».
A su vez, consideró que «en el alma humana hay una pulsión poética que es inherente a la especie» y que «en unos alcanzan a expresarse, en otros tal vez se mantiene latente».

Poesía de plaza pública.
«Un ademán de sol» es la publicación número 31 de Morisoli. En este caso, se trata de un libro que nace de la protesta social, de la plaza pública. «Todo empezó al interrogarme sobre el sentido de ese rito anual que congrega a los vecinos de Santa Rosa cada 24 de marzo en la Plaza San Martín», explicó el poeta, haciendo una clara alusión a las concentraciones que se realizan para recordar lo ocurrido en la última dictadura cívico militar.
«Y la respuesta fue que se trata de un gesto luminoso, de un ademán de sol en época de fanatismos y fundamentalismos. Tras esa imagen, el libro empezó a crecer, apoyado en algunos de los textos que hemos ido colgando año tras año en la literatura de cordel, y siempre bajo el lema Memoria, Verdad y Justicia», agregó.
La temática se vio reflejada en los versos con los que Morisoli abrió la lectura de poemas de su nuevo libro. Allí, afirmó que «somos nuestra memoria» y llamó a «defenderla ante los empresarios del olvido».

Escritor utópico.
Morisoli no evitó hablar del presente que atraviesa América Latina y del rol que posee la poesía en este contexto. «La actualidad que vive nuestro país, ‘Nuestramérica’ y el mundo es tal que cuando encendemos una pantalla, sintonizamos un dial u hojeamos la prensa escrita o virtual, hasta las redes sociales, la visión de la realidad que recibimos es predominantemente apocalíptica», sostuvo.
Morisoli señaló que «los mass media, sobre todo los hegemónicos multimedia, nos reiteran un cuadro de catástrofe presente o próxima. Incluso, por momentos, soplan ráfagas de odio que rememoran épocas que prefiero no evocar y mucho menos revivir».
Sin embargo, ante esta situación, afirmó que se siente, «y me sentiré hasta el fin, dionisiaco y utópico», y remarcó que «la poesía, la pulsión poética, es lo único que nos revive y nos salva de convertirnos en víctimas cómplices de tanto escepticismo, tanto desengaño y tanta angustia como los que corroen el mundo contemporáneo».
Para Morisoli, «la poesía restaura la belleza del mundo frente a los embates del odio y la arrogancia del poder, creedme, la poesía cura los agravios del alma».

No estuvo solo.
La presentación de esta nueva publicación, que cuenta con una serie de 18 poemas, estuvo acompañada por dos grandes artistas: Delfor Sombra y Ernesto Del Viso, quienes amenizaron la actividad con su música.
A su vez, estuvieron en exposición las obras que forman parte del libro, el cual está ilustrado con trabajos de los artistas plásticos Raquel Pumilla, Marta Arangoa, Paula Rivero, Dini Calderón y Osmar Sombra; y una fotografía de Juan Pablo Morisoli. La imagen de tapa, inspirada en una de las nuevas poesías, pertenece a Paula Rivero. Por otra parte, una serie de cuatro dibujos de pequeñas dimensiones de la artista plástica Estela María Benedetti ilustran sendos señaladores bibliográficos, que fueron distribuidos con los ejemplares.

«A Ramonda, mi gratitud».
Uno de los momentos más emotivos que se vivieron ayer en la presentación de libro fue cuando Edgar Morisoli se dispuso a leer el poema denominado «Hombre que escribe versos», en homenaje al fallecido Roberto Ramonda, quien tituló de esa manera una película que hizo sobre la obra del poeta. «Es un gesto de gratitud hacía un amigo que ya no está con nosotros, pero que su obra y su recuerdo se mantiene indeleble», dijo Morisoli antes de recitar los versos. El público rompió el silencio con un cálido aplauso.