Inicio Culturales Libertad Ferrini: pionera en las luchas obreras

Libertad Ferrini: pionera en las luchas obreras

A principios del siglo XX, y con tan sólo 17 años, Libertad le hizo frente a la represión policial en el marco de una huelga ferroviaria. Detuvo el tren y se dirigió a sus compañeros de lucha. Hoy, se planea construir un monumento a su figura.
Gonzalo Folco *
En una de sus numerosas obras denominada «El Sembrador», el dramaturgo Rodolfo González Pacheco pone en voz de Carlos, un peón libertario, la siguiente frase: «yo soy uno de los tantos sembradores que recorren el mundo. Como yo, hay muchos. A través de las ciudades, los mares y los desiertos, cruzan mis compañeros tras sus arados». Hace tiempo que esa semilla se mantuvo enterrada, sin el calor necesario para poder germinar. Pero el sembrador no fue Carlos, fue nuestro querido Jorge Etchenique. Aquel docente, pedagogo, sociólogo e investigador de la historia de nuestra región, que compartió generosamente sus producciones. Hoy, gracias a sus aportes, podemos avizorar que algo comienza a crecer. Sin Jorge, no hubiera sido posible pensar a Libertad. Sin Jorge, la idea de un monumento jamás se hubiera llevado adelante.
Libertad Ferrini, ese hermoso nombre rescatado de viejos periódicos anarquistas archivados en alguna biblioteca. Libertad, aquella jovencita de tan sólo 17 años que a principios del siglo XX le hizo frente a la represión policial. La que detuvo el tren, la que se dirigió a sus compañeros de lucha en el calor de los enfrentamientos para no aflojar. Si algo sabemos de ella es gracias a los aportes de Jorge. Pero también a nuevos documentos que ha sido posible hallar y nos permiten tener una idea más acabada de quién era y cómo pensaba esta pionera de las luchas obreras en el Territorio Nacional de La Pampa.

Los Ferrini.
Juan Ferrini y Elvira Gentini se conocieron en Italia, donde tuvieron a sus primeros hijos y se casaron. Se desconocen las circunstancias de la partida del país transatlántico. Sin embargo, como tantos otros en aquel momento, se aventuraron y llegaron a Argentina el 1 de julio de 1895 en el barco Duca di Galliera procedente del puerto de Génova. En ese momento Juan tenía 27 años y Elvira 26. Junto a ellos arribaron también Pietro de 9 años, Franca de 6 y Santa de 3 años. Vivieron un tiempo en un conventillo de la Boca ubicado en la calle Alegría en el sur de Buenos Aires. Allí nació José en 1898 y las mellizas Palmira y Libertad en 1900.
Tenemos registros de la llegada de la familia al Territorio Nacional de La Pampa a partir de 1905. Por entonces los Ferrini se habían instalado en Intendente Alvear y desde allí comenzaron a tomar contacto con los círculos anarquistas del periódico La Protesta. Para el mes de julio de ese año, Juan se encargaría de distribuir el periódico en el norte de la región. Al año siguiente, probablemente ya con su trabajo de obrero ferroviario lo encontramos en General Pico como corresponsal del periódico anarquista Fulgor y a partir de 1909 nuevamente de La Protesta.
Será esta última tendencia dentro del anarquismo, propulsora de la lucha y la organización en torno a la Federación Obrera Regional Argentina (FORA), la que predominará por esos años en la familia. Juan participará asiduamente en la organización de meetings, conferencias y huelgas, además de distribuir La Protesta durante los años de la gran guerra 1914-1918. En los siguientes años, la suscripción y reparto de este último diario pasaría al Centro de Estudios Sociales Eliseo Reclús también de General Pico. Es en este ambiente en el que le toca crecer a Libertad, probablemente rodeada de libros, diarios, reuniones y discusiones muy acaloradas.

La huelga ferroviaria.
Entre 1914 y 1917 el salario real de los trabajadores en el país se deterioró bastante producto de la inflación ocasionada por la situación de inestabilidad que generó la primera guerra mundial. Tal situación se vio agravada por un ciclo de malas cosechas en el Territorio que tendieron a elevar aún más los precios, y provocó durante el hiato 1914-1917 una gran desocupación de trabajadores en la región. En julio de 1917, coincidiendo con el fervor huelguístico de esta situación de desocupación descripta, Libertad creó junto con otros compañeros, el mencionado Centro de Estudios Sociales «Eliseo Reclus».
En agosto de ese año se inicia en el Territorio una huelga general llevada adelante por la Federación Obrera Ferrocarrilera y La Fraternidad pertenecientes a la FORA del IX Congreso. La huelga ferroviaria tuvo sus orígenes en el Ferrocarril Central Argentino y se había iniciado unos meses antes en Buenos Aires. La misma se mantuvo con intermitencias desde junio hasta diciembre de 1917, con ecos al año siguiente, con diferentes luchas no sólo en Capital Federal sino en otros puntos centrales de la pampa húmeda. En términos políticos, la gran huelga marcó un punto de inflexión en la relación entre gobierno, las empresas y los sindicatos. Constituyó un desafío político para el presidente Hipólito Yrigoyen, cuyo partido, la Unión Cívica Radical, necesitaba ampliar su apoyo entre los trabajadores.
Un cuento de Jorge Etchenique representa el momento en el que Libertad se sienta en las vías del tren para detener la llegada de las autoridades que venían a dar fin a la huelga. Pero los hechos históricos también fueron narrados por los protagonistas de la época: cientos de personas, entre ferroviarios, sus familias y vecinos, se precipitaron a las vías y caminaron sobre los durmientes casi un kilómetro hasta ver que se aproximaba una locomotora, seguida a pocos metros de otra a la que iba enganchada un coche. El hecho de que algunos policías que venían en el tren mostraran sus armas no los amedrentó, y fue Libertad junto con otras mujeres quien se quedó sobre las vías para frenar el tren. Las autoridades y la policía debieron bajar y terminar el trayecto a pie.
El valor mostrado por esas mujeres aquel día quedaría grabado en la memoria de los ferroviarios. En el momento de mayor tensión ellas dieron el paso adelante para continuar con la huelga. Luego de estos hechos fueron detenidos y golpeados varios ferroviarios. Libertad escribió entonces una nota dirigida al periódico La Obra. Allí denunció la detención de su padre y otros compañeros en el marco de la huelga ferroviaria. Sus colegas anarquistas le llamaban «la compañerita» quizá por su juventud y el valor que mostraba, quizá por no dejar de sorprenderse por lo encendida y prolífica que era su voz.
La Protesta se hacía eco de los sucesos acontecidos: «En General Pico, a raíz también de la última huelga ferroviaria, fueron detenidos los anarquistas caracterizados de aquella localidad, denunciados por los socialistas y acusados de haber interrumpido la marcha del tren en que viajaba el señor gobernador de la pampa. Todo un gaucho con menos talento que un cafre. A la cárcel de Santa Rosa de Toay fueron a parar los anarquistas Ferrini y otros compañeros tuvieron que soportar en el encierro toda clase de penurias, hasta que el señor juez, lacayo de la burguesía y amigo del gobernador, agotados todos los recursos legales optó por ponerlos en libertad provisional».
Luego de la liberación, Libertad -junto con el resto de los compañeros-, organizó una conferencia en la plaza principal de la ciudad de General Pico -en ese momento denominada plaza Alsina-. Fue un 25 de noviembre de 1917. La reunión se programó para las cuatro de la tarde y un rato antes la plaza se vio completamente invadida por un numeroso público, en su mayoría trabajadores. Allí frente a todo ese público se oiría por primera vez en estas tierras una voz femenina desde el atrio defendiendo a los trabajadores. Habló de lo absurdo de la guerra, a la vez que aconsejaba a los trabajadores a que se instruyeran para su bienestar social y económico. Sus compañeros libertarios escribieron unos días después: «la declamación de esta compañera fue todo un éxito, por el solo hecho de ser la primera vez que se vio en este pueblo a una mujer en la tribuna defendiendo nuestros ideales».
Luego de estos sucesos Libertad continuaría escribiendo notas y con su labor propagandística en General Pico. Para 1922 los Ferrini se vincularán con la Alianza Libertaria Argentina (ALA) que editaba su periódico oficial El Libertario. Una serie de notas y pedidos de material enlazan a Libertad y Juan con esta tendencia anarco-bolchevique por lo menos hasta 1924. La Alianza se proponía intensificar la organización sindical y veía con buenos ojos el proceso revolucionario de Moscú. Aunque existieron fuertes discusiones respecto a esto en su interior. Disidencias que dieron lugar a posturas autonomistas o bolcheviques.

Un espacio en la ciudad.
La construcción del monumento a Libertad Ferrini se plantea como una intervención artística colectiva en la que participarán diferentes artistas mujeres pampeanas. Ya forman parte del mismo Carina Carrasco, Cristina Fiorucci, Gabriela López, Bibiana Titarelli, Gabriela Maisterra, Mónica Arribillaga, Daniela Sterin y Natalia Sapegno. Los primeros bocetos van apareciendo y la disputa del espacio también. Un espacio que intenta recuperar la memoria de aquellas mujeres que lucharon contra la opresión del sistema y transmitir sus experiencias hacia las próximas generaciones. Un espacio necesario para reforzar una memoria colectiva en torno a las luchas feministas y sus diferentes olas.
Un espacio que contribuya a esclarecer lo ocurrido, respaldar las denuncias y relatos individuales, aportando a la construcción y transmisión de memorias colectivas. Que ayude a comprender los sucesos históricos y a resignificar las experiencias dándole un uso público para promover los derechos humanos. Un espacio como herramienta de educación, para que los hechos que simboliza Libertad sean un ejemplo de lucha y de deconstrucción de estereotipos.
* Docente de Historia