Todos los sentidos al escenario

Un grupo de actores santarroseños trabaja en una pieza del argentino Arístides Vargas, bajo la conducción de Claudio Depirro. “Intentamos recuperar el lenguaje corporal para fortalecer los textos”, dijo el director.
“Es necesario romper los límites que impone el texto al actor para descubrir todo lo que ocurre en el espacio escénico”, sostiene el docente y director de teatro Claudio Depirro de Buenos Aires. Desde el mes de marzo, visita periódicamente nuestra ciudad para coordinar el trabajo del grupo local “Malajunta”, que prepara un estreno para septiembre.

Ensayos.
La pieza se llama “Nuestra Señora de las Nubes” y pertenece a Arístides Vargas, un autor argentino, radicado en Ecuador desde hace tres décadas. “La obra es muy completa: aborda el tema del exilio a través del drama, el humor y el realismo mágico, en códigos que abundan en poesía”, anticipa Depirro. Docente del Instituto de Teatro de la Escuela de Avellaneda, por estos días, alterna sus viajes a La Pampa, con la dirección de una obra infantil -“Pinocho”- y la presentación de dos espectáculos que lo tienen como actor, uno de ellos basado en cuentos de Fontanarrosa.
El fin de semana pasado, comenzaron los ensayos en la sala de la Asociación de Trabajadores del Teatro Pampeano (ATTP). La tarea de “Malajunta” parte de un taller de investigación corporal, que vienen realizando sus actores junto al director desde marzo.

Indagar.
“Somos todo palabras y, a veces, descuidamos los demás medios de comunicación a nuestra disposición a la hora de interpretar un papel”, dice Depirro en alusión al trabajo que realiza junto al grupo para el estreno. El entrenamiento físico no apunta a sostener un teatro adonde “no se habla”, sino a fortalecer lo que se dice a través de las imágenes creadas por los actores. De hecho, los ejercicios se proponen indagar en desenlaces emocionales “inéditos” para situaciones conocidas y, de esta manera, afianzar esa gimnasia de “hacer creíble” lo que el personaje siente en el espacio escénico, la verdad que instituye el terreno de la ficción, explica el docente.
La puesta en consideración del cuerpo dentro del trabajo interpretativo lleva por clásicos, comedias, absurdos, entre otros; todos, con el objeto de explorar distintos géneros dramáticos desde una amplitud de percepciones, además de la palabra. Se trata de despertar todos los “resortes sensibles” que se ponen en juego al encarar cualquier representación. “Cuando un actor debe hacer un personaje, habitualmente sus límites del sentir están contenidos por la primera y la última línea del texto, pero hay todo un campo de pequeños y grandes acontecimientos que se pone en acción al comenzar a actuar, que forman parte de la escena y deben ser aprovechados”, señala el director.