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«Un homenaje que ella disfruta en vida»

«Madres de la plaza, el pueblo las abraza». Así, con ese canto, recibió un Aula Magna de la UNLPam colmado la llegada de Norita Cortiñas, la referente de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, quién participó de la presentación del libro escrito por Gerardo Szalkowicz sobre su vida y la de su hijo Gustavo, desaparecido en 1977 durante la última dictadura cívico militar.
Son muchas las cosas que un cronista podría escribir sobre su figura, pero sin lugar a dudas la expresión que mejor la define es «luchadora incansable». Y así quedó demostrado con su accionar, debido a que no hay injusticia a la que Norita no le haga frente. Y ese camino la trajo una vez más a La Pampa, donde arribó el jueves por la noche para estar presente en la sentencia del juicio de la Subzona 14 II, mirar de frente a los represores que fueron juzgados y recordarles que el pueblo argentino no olvida y no perdona. Luego, y a pesar de sus 89 años, decidió marchar con las víctimas del terrorismo de estado hacia uno de los edificios señalados como Centro Clandestino de Detención y Tortura.
Esa coherencia en su vida está reflejada en el libro de Gerardo Szalkowicz que se presentó ayer, y que lleva un nombre por demás acertado: «Norita, la madre de todas las batallas»

Reconstrucción de una vida.
En diálogo con LA ARENA, el autor explicó que «el libro salió a mitad de mayo y arrancamos a presentarlo, primero en el Hotel Bauen, con una presentación muy grande, y emotiva, con León Gieco (autor del prólogo) y distintos artistas». Después, agregó, «empezamos a girar por el país, donde cada lugar tiene su magia y su particularidad. Acá en Santa Rosa se dio en un contexto súper particular, e interesante por lo que sucedió con el juicio» de la Subzona 14, en donde 13 represores pampeanos fueron condenados el pasado viernes.
En relación al libro, Szalkowicz comentó que «el libro es básicamente la reconstrucción de la vida de Nora Cortiñas, y a través de ella, la historia de su hijo Gustavo, desaparecido en 1977 y la historia de los 30.000 desaparecidos. Contamos todo el recorrido de las Madres y su legado, porque como dice Nora siempre, ella es parte de un proyecto colectivo».

Referente «ético».
El escritor, además, expresó que «elegí escribir sobre Nora, porque se ha convertido para mucha gente en la principal referente política y ética del país, a partir de su coherencia, su vitalidad, su energía, su sencillez y humildad, pero sobre todo por su solidaridad con todas las causas justas, no solo locales, sino en el mundo».
Agregó que «hay un combo grande de cosas que la hacen una persona extraordinaria, que tiene mucho para enseñarnos. Nos pareció que era un momento preciso para que ella lo pueda disfrutar, por que el libro es un homenaje y un agradecimiento, y esta bueno que ella lo disfrute en vida».
En esa línea, Szalkowicz manifestó que el libro «también sirve como legado y enseñanza, sobre todo para la juventud, para todos los pibes y pibas que por ahí no tienen tanto conocimiento de lo que ha pasado en nuestro país. Creo que ella es un ejemplo, y era necesario y justo que tenga un libro que reconstruya su vida».

«Un genocidio».
Consultado sobre la visión de la sociedad respecto de los hechos ocurridos durante la dictadura, Szalkowicz indicó que «hay un sentido común generalizado en la sociedad, respecto de que acá hubo un genocidio, una planificación sistemática de secuestro y desaparición de personas, para imponer un modelo económico neoliberal. Hay un piso ganado de gente que piensa ‘Nunca Más’, y pide memoria, verdad y justicia».
Sin embargo, señaló que también «queda un sector con convicciones conservadoras arraigadas desde lo ideológico, y permeable al mensaje de los grandes medios que han sido siempre aliados de estos poderes fácticos, y tratan de revivir y reinstalar cosas como la teoría de los dos demonios, o ponen en duda la cantidad de desaparecidos y desaparecidas, también estos últimos años se ha dado esto desde el gobierno. Dudando de las víctimas, bastardeando a los organismos de derechos humanos, como a la lucha de las Madres».
Finalmente, el escritor consideró que «evidentemente hay un sector de la sociedad que sigue teniendo esa visión reaccionaria que no solo es con la dictadura, también con la posibilidad de las mujeres de decidir sobre sus cuerpos. Pero quedó demostrado por ejemplo cuando quisieron imponer el ‘2×1’ para los represores, que el pueblo salió multitudinariamente a oponerse. Creo que en materia de derechos humanos hay un sentido ganado, y esos fruto de la lucha de los organismos, y de las Madres en particular».