Un taller celebra 10 años

"SONIDOS QUE SANAN"

La idea de que la música, y el arte en general, ayudan a producir cambios positivos en los cuerpos y las mentes de las personas, es algo que está cada vez más enraizado en la sociedad. Un claro ejemplo de esto, es el taller “Sonidos que sanan”, a cargo de la cantante y compositora Sylvia Zabzuk. El espacio trabaja desde hace 10 años en el hospital comunitario Evita, del barrio Sur, Plan 5000 y nació casi en conjunto con dicho establecimiento. “El hospital fue fundado en diciembre del 2007 y en abril del 2008 nació el taller y continuamos sin pausas durante los últimos 10 años”, detalló Sylvia en entrevista con LA ARENA.
Este viernes a las 21.30 horas en el Teatro Español, los integrantes del taller celebrarán a lo grande con un espectáculo gratuito donde compartirán escena con la Orquesta Infanto Juvenil de la ex Unidad 7 -Plan 5000- dirigida por Manuel Gerez y formada por unos 50 jóvenes, y con la murga Bien de Barrio, que trabaja con los niños y niñas del barrio.
“Es un espacio que ha sido gratuito para la gente, en un lugar como es ese hospital, de atención primaria para la salud y que ofrece este taller de forma libre; cualquiera puede acercarse sin ningún tipo de condición”, comentó la artista.

Sanación.
La propuesta de este espacio dentro del hospital Evita fue siempre “la música como una herramienta de sanación. En el canto particularmente, al ser uno mismo el instrumento, se produce la vibración en todo el cuerpo. Vibración es movimiento, entonces al mover hasta las células de todo el cuerpo, se produce un cambio de energía, y más si esto está hecho con una conciencia de mejora de salud, de transitar hacia un estado de conciencia en el que la enfermedad no sea el único motivo de la vida o la única excusa para llamar la atención”, explicó.
Allí aparece la canción solista o grupal, acompañada siempre de tambores y de juegos rítmicos que hacen que la persona pueda romper o empezar a abrir esa coraza que muchas veces pone la sociedad, “o nos dejamos poner por tanto condicionamiento social, religioso, los temores al que dirán, el miedo a ser uno mismo. Y va apareciendo esa persona que alguna vez fue, siendo niña que era más atrevida, más juguetona, más libre, entonces en ese tipo de ejercicios y de trabajo va apareciendo un nuevo brote que tiene que ver con esa persona que quedó taponada por tantas cosas de la vida”, señaló.

Testigo directa.
Por los encuentros de “Sonidos que sanan” han pasado una gran cantidad de personas. Desde pacientes que son derivados por los psicólogos que trabajan en el hospital, hasta las personas que están esperando su turno para atenderse y ven a través del vidrio al grupo trabajando. “Llama la atención, porque estamos en un lugar que está asociado a la enfermedad y al dolor, entonces creo que celebrar estos 10 años de existencia en un lugar así es una alta celebración. Ha pasado muchísima gente, desde familias enteras, abuelas con nietos, gente con otras capacidades, adolescentes, jóvenes, jubilados, personas que a lo mejor estaban internadas de día y las terapistas los acercaban para participar del taller”, explicó Zabzuk.
“Yo he sido testigo de cambios muy importantes. Recuerdo el caso de una mujer que fue con las cuerdas vocales totalmente paralizadas, con una situación personal muy compleja. Esta persona en su momento era una empleada doméstica, y con el trabajo del taller no sólo pudo recuperar gran parte de su voz, sino que también creó con otra compañera del taller, un emprendimiento hasta formar una mini pyme, y hoy día esta mujer se para frente a la vida con una actitud totalmente diferente”, aseguró Sylvia.
Según la docente, todo ese cambio fue gracias al proceso y al apoyo afectivo que se produce en el grupo, porque no solamente es el canto y lograr el mejor resultado artístico posible, sino también una contención grupal, abrazos, risas, llantos, todo lo que produce ese movimiento del que hablaba ella al comienzo de la entrevista.