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«Una experiencia fantástica»

CICLO DE "TEATRO A CIELO ABIERTO"

El subdirector de Coordinación Cultural del municipio, Alejandro Arias, destacó el positivo balance que tuvieron las funciones del «Ciclo de Teatro a Cielo Abierto» que se desarrollaron en nuestra ciudad y en otras 8 localidades de La Pampa, organizadas en conjunto entre el Instituto Nacional del Teatro y la Asociación de Trabajadores del Teatro Pampeano.
En ese marco, expresó que «fue una experiencia nueva, y fantástica desde lo artístico, que nos permitió darle un poco más de vida a la parte exterior del Complejo Cultural El Molino, y donde gracias a la gran predisposición y esfuerzo de los artistas, se pudo organizar un ciclo de 13 funciones, de las cuales se pudieron concretar 11, y 2 debieron suspenderse por razones climáticas, pero entre las cuales 8 se llevaron a cabo con una asistencia del 100 por ciento del cupo de espectadores que se había previsto, que era de hasta un máximo de 100 personas, y las restantes no bajaban de los 50 espectadores».
Paralelamente, señaló que la gran participación y repercusión que hubo en cada función demuestra que había un público santarroseño que estaba ávido de poder disfrutar de la magia del teatro durante este verano, dejando de esa manera un mojón importante para que el año que viene se puedan organizar experiencias similares al aire libre.
El funcionario consideró que parte del éxito de convocatoria que tuvo el ciclo en nuestra ciudad, se dio no solo por el imponente marco que significó el ex Molino Werner como fondo para que la experiencia del espectador fuera mucho más significativa, sino también porque los elencos y las piezas teatrales que se dieron sobre el escenario fueron de excelencia.

Cuidados responsables.
Arias también remarcó la gran colaboración que tuvo el público de cada jornada en cuanto al cumplimiento de los protocolos sanitarios. Explicó que para asegurar una mejor trazabilidad y control de las normas de prevención del Covid 19, se dispuso que los asistentes ingresaran por un lugar donde se les pedían sus datos y se los sanitizaba, para seguidamente indicarles cuáles eran sus asientos, los cuales estaban distanciados con un margen de 1,5 metros entre silla y silla, y de 2 metros entre filas, y al cabo de la función realizar su salida por otro de los accesos, para no mezclarse con el público de la siguiente función.