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Una noche de tangos, ternura y emoción

EN EL CMC, DE DIOS HERRERO Y MIGUEL CIKMAN HOMENAJEARON A RICARDO NERVI

«¡Te quiero abuelo!». La exclamación surgió de la platea que disfrutaba del concierto «Entretangos y Sonetangos» que, recordando a Ricardo Nervi, ofrecían Hernán De Dios Herrero y Miguel Cikman.
Fue la noche del sábado en el Centro Municipal de Cultura, cuando los músicos -De Dios Herrero en la lectura de los «Sonetangos» y la voz para interpretar las piezas musicales, y Cikman en el piano- deleitaban al público que se había convocado al CMC.
Los dos son reconocidos profesionales -ingeniero el cantante, médico el pianista-, quienes organizaron por su cuenta el encuentro musical para por un lado homenajear al poeta castense; y por el otro donar la recaudación a la Asociación Cooperadora del Hospital Lucio Molas, que precisamente ahora está cumpliendo sus 60 años.
De Dios Herrero fue el encargado de explicar la relación de Nervi con el tango. Así recordó que desde que a partir de 1958 se radicó en Buenos Aires, Ricardo comenzó a vincularse con gente de la Academia Argentina del Lunfardo «y del maravilloso mundo del tango, género musical que había aprendido a amar en su Castex natal».
Fue a partir de allí que el poeta -y reconocido educador- comenzó a concretar su libro de sonetos lunfardos, a la manera de los que habían compuesto otros como Daniel Giribaldi, Homero Expósito o Carlos De La Púa. Y así nacieron esos «Sonetangos estrambóticos». Originalísimos y formalmente perfectos poemas que en su momento fueron publicados en «Caldenia», el suplemento cultural de LA ARENA.

Tango mío.
Si bien la Dirección Municipal de Cultura participó de la organización del evento del sábado, fueron los propios protagonistas los que se encargaron de «casi todo» para la puesta que iba a tener lugar en la Sala Bustriazo Ortiz.
Y fue emocionante escuchar a dos músicos que tienen muchos años sobre sus espaldas, pero que son dueños de un espíritu que los estimula a hacer aquellas de las actividades que más pueden tocar el corazón de las personas: música. En este caso música de tango.
Por eso después de la primera interpretación de «Tango mío» (de los hermanos Fresedo), el pibe -de no más de 10 años- desde la platea no pudo dejar de expresar su admiración y su cariño: «¡Te quiero abuelo!», pronunció, para emocionar a todos los presentes.

A pura emoción.
Y, de acuerdo al programa, vinieron la lectura de los «Sonetangos»: Siempre hay un tango, Pichuco, Réquiem para un bandoneonista, Café Marzotto, Un curda, Discepolín, La casa, y Esa sonrisa.
E inmediatamente la interpretación de Tango mío, Che Bandoneón, Fueye, Café de los Angelitos, La última curda, Sin palabras, Después y Volver.
El aplauso cálido, en el final, los envolvió a los dos. Con timidez, hasta con cierto retraimiento, los intérpretes agradecieron a los presentes… En realidad el público les agradeció a ellos en una noche plena de emociones. Una noche de «Sonetangos» y tangos…