Inicio De Revista 8M: Analía, pionera y reina en su torre

8M: Analía, pionera y reina en su torre

DESDE HACE MAS DE 30 AÑOS DIRIGE Y CONTROLA EL TRANSITO AEREO CON PERSPECTIVA DE GENERO

Mirar el cielo, controlar aerovías, fue por muchos años una actividad ligada a los hombres. Sin embargo, Analía Sánchez fue la primera pampeana que estudió y se animó a dirigir el tránsito aéreo en la provincia.

Analía Sánchez (50) tiene más de 30 años de carrera y su aventura para convertirse en controladora aérea comenzó en 1987. “Empecé a hacer el curso de piloto en el Aeroclub de Santa Rosa. Mis amigas me decían que estaba loca, pero me subí al avión por primera vez y me gustó”. Según relató su amor por los vuelos llegó de la mano de su papá, que piloteaba y fumigaba campos junto a su amigo Julio Aragón, alias “El Negro”.

“Recuerdo que en plena hiperinflación, iba un sábado a hacer una hora de vuelo y salía 5 pesos, iba el siguiente y ya solo me alcanzaba para volar 20 minutos. Después se fue haciendo muy caro y mi familia tampoco pudo solventarlo”.

“Estaba por finalizar el secundario y el amigo de papá me comentó que en el diario LA ARENA  salió un aviso que decía algo así: Sea Controlador de Tránsito Aéreo”. Entonces se anotó y al año siguiente ingresó a la Fuerza Aérea en la Escuela de Suboficiales de Ezeiza. “Como ya tenía el secundario, el curso era más corto y duraba un año. Fui a reclutamiento zonal. Eso quiere decir que yo me inscribía en el aeródromo de Santa Rosa y venía a trabaja acá. Iba a tener trabajo seguro en mi ciudad”.

Para quienes desconocen cuál es la función del Controlador Aéreo, es quien brinda un servicio de tránsito aéreo. “Tenemos que dar la separación de aeronaves tanto en tierra como en vuelo. Queremos que el vuelo sea seguro y eficaz, tratamos de evitar demoras en vuelos como por ejemplo los sanitarios, brindamos la información meteorológica, alertamos cuando alguna aeronave no notifica un punto y se activan los servicios de búsqueda y salvamento”.

En 2010 los servicios de tránsito aéreo pasaron al ámbito civil. “En aquel entonces había que decidir y elegir. Es decir pedir la baja de la fuerza aérea para mantener así mi especialidad. En mi caso quedarme como militar significaba irme a una brigada y tenía que dejar de hacer mi actividad y nos propusieron permanecer en nuestros puestos pero como civil”.

A Analía le gustó estar de este lado de la torre de control. “Normalmente la gente se confunde y cree que porque solo llega un vuelo comercial no hacemos nada más. La ciudad se encuentra en un lugar estratégico y hay mucho vuelos que vienen y tienen que hacer una parada a cargar combustible y precisan de una guía o información”. Además, tiene el control del aeródromo de Santa Rosa y del Club de Planeadores.

Capacitación continua.

Ahora en la torre de control son tres mujeres, sin embargo, por muchos años fue la única. “En 2014 llegaron las otras compañeras y formamos un gran equipo. Mi experiencia fue muy buena, jamás me sentí intimidada o discriminada”. 

Otro aspecto que señaló como fundamental, es la capacitación continua. “Incluso este último tiempo de pandemia fue muy intensivo desde una plataforma online. También llevamos adelante el referido a la  Ley Micaela, que nos aportó un enfoque muy interesante y útil. Creo que todos deberían hacerla”.

Sánchez dice que lo que más ama de su trabajo es la adrenalina que provoca el tránsito de un avión que despega y otro que aterriza. “Eso me genera mucha tensión, pero me gusta. Es apasionante”.