Inicio Deportes A 80 años del parate obligado por la fusión de clubes santarroseños

A 80 años del parate obligado por la fusión de clubes santarroseños

FUTBOL Y CORONAVIRUS

La Liga Cultural de fútbol no tendrá campeón oficial 2020. No habrá ascensos ni descensos. El parate total de actividades por la pandemia de coronavirus derivó en que los dirigentes del fútbol local tomen la decisión de declarar «desierto» el certamen anual, del que solo se pudo jugar una fecha antes que se declare el aislamiento social, preventivo y obligatorio.

En este contexto, y soñando con volver a jugar al menos en septiembre (no un Oficial, sino otro tipo de certamen, más corto), la historia marcará que en el casillero de los campeones de 2020 habrá un espacio vacío. «El torneo no se disputó por la pandemia de coronavirus», dirán los informes.

Ese espacio sin rellenar, sin embargo, ya tiene un antecedente: será la cuarta vez en los casi 91 años de historia de la Liga Cultural en la que no habrá campeones. En 1938, 1939 y 1940 tampoco hubo un ganador «Oficial» del certamen culturalista, y así figura en los archivos: «No se disputó». ¿Por qué?

El inicio

La Liga Cultural de fútbol se fundó el 8 de septiembre de 1929. En noviembre de 1925 ya había nacido la Liga Pampeana, que incluía a los clubes de General Pico, y cuatro años más tarde se creó la casa madre para los equipos de la zona centro y sur del Territorio Nacional de La Pampa Central.

Los dirigentes Fidel de la Peña (General Belgrano), Manuel Rodríguez (All Boys), Vicente Barreira (Atlético Santa Rosa) y Romualdo Ruiz (Estudiantes) estuvieron presentes en la primera reunión constitutiva, en la que contaron con una nota de adhesión del Club Atlético Catriló.

Así nació la por entonces denominada «Liga Cultural Pampeana de Foot-Ball» (así figura en el acta fundacional), cuyo primer presidente fue el representante del Albo, Vicente Barreira. Tras la conformación se organizó inmediatamente el primer campeonato, que comenzó el 20 de octubre y tuvo como campeón a All Boys, el equipo que se convertiría en el más ganador de la historia.

En su libro «El Deporte en La Pampa», José Higinio Alvarez destaca al once titular de aquel Auriazul que inauguró los torneos en lo más alto del podio: Regazzoli; Berhongaray y Galli; Gastó, Arriola y Aguerrido; Arocena, Magnelli, Sarasola, Bianchetti y De Blasi.
Además de los fundadores, en esos campeonatos iniciales también participaron Ferro Carril Oeste y Atlético Catriló, el Club Macachín y Atlético Lonquimay. Y en esos primeros años liguistas los títulos se repartieron entre All Boys (1929, 1931, 1933 y 1934); Belgrano (1930 y 1932); Atlético Lonquimay (1935) y Estudiantes (1936 y 1937).

La BASE

En medio de Década Infame argentina y con la «pesada herencia» de la Crisis del ’30, en los últimos años de aquella primera etapa culturalista el torneo fue perdiendo participantes y quedó prácticamente acotado a los cuatro santarroseños que habían formado parte de la fundación de la entidad culturalista.

‘La Liga’ eran Belgrano, All Boys, Santa Rosa y Estudiantes, los cuatro clubes que en 1936 decidieron fusionar sus actividades por una cuestión organizativa y fundaron una nueva institución: el B.A.S.E. Club, que debió su nombre a las iniciales de cada uno de sus integrantes.

Esa unión entre los cuatro clubes para «constituir un centro social-deportivo» (así consta en una nota del diario LA ARENA de la época) se concretó en noviembre del ’36. El dominador del fútbol culturalista ese año era Estudiantes, que mantuvo su supremacía en el acotado torneo de 1937, en el que se coronó campeón enfrentando justamente a sus tres «socios» y a la vez rivales.

La Liga era un cuarteto que organizaba los torneos, los jugaba y los ganaba, por lo que fue perdiendo sentido y, al sumarse algunos desacuerdos dirigenciales, el Oficial culturalista quedó en stand by.

Durante tres años, el BASE Club destinó sus mayores esfuerzos a encuentros sociales y culturales, a la ampliación de infraestructura y a la organización de actividades deportivas que iban más allá del fútbol, haciendo especial hincapié en el atletismo y el ciclismo.

El ‘balompié’ pasó a un segundo plano. Quedó reducido a encuentros amistosos, torneos relámpagos con los mismos protagonistas, choques con equipos colegiales y hasta algunos duelos interligas entre la Cultural y la Pampeana, en los que, de acuerdo a reportes de la época, se tornaba complicado contar con todos los jugadores porque algunos de los cuatro clubes no hacían su mejor esfuerzo por cederlos.

Disolución y resurgimiento

Durante el reinado del BASE Club, la Liga Cultural -que hasta 1937 había sido comandada por Víctor Arriaga (Estudiantes)- entró también en una especie de crisis «existencial» y organizativa que se devoró a cuatro presidentes en cuatro años: Calixto Mendoza (1937), Aurelio Fernández (1937), David Acheines (1938/39) y Adalberto Anza (1940).

En el inicio de la década del ’40 el renacer argentino comenzó a notarse en todos los ámbitos y el territorio pampeano no fue la excepción. Instituciones de diferentes localidades se fortalecieron deportivamente y el fútbol volvió a convertirse en la principal atracción.

Además, el BASE Club ya no era lo que había sido algunos años antes. Los dirigentes de los cuatro fundadores volvían a los intereses de sus propios clubes y poco a poco la fusión se fue diluyendo, pese a que continuó un año más a los tumbos.

Así, para inicios de 1941 las instituciones comenzaron a reunirse con el objetivo de que el fútbol culturalista vuelva a reinar en esta zona del territorio. El Club Atlético La Pampa de Colonia Barón y Sportivo Toay formaron parte de esos encuentros con los cuatro santarroseños que permitieron el resurgimiento de la Liga Cultural, eligiendo como nuevo presidente a Raúl González Sueyro.

A jugar

«En la primera reunión que realizó el Consejo Directivo inmediatamente de constituirse, dio entrada a la nota remitida por el Club Instituto Penales, solicitando su afiliación a la Liga», ampliaba LA ARENA en la nota que informaba sobre la flamante dirigencia culturalista.

El mismo Penales, Manuel J. Campos de General Acha, Sportivo Toay, Cultural Sarmiento de Miguel Riglos y Juventud Unida de General Acha se sumaron a All Boys, Estudiantes, Santa Rosa y Belgrano, para conformar el campeonato Oficial de 1941.

«La expectativa de la afición se puso de manifiesto en las canchas de juego, siendo numerosos los espectadores que asistieron a cada primera reunión oficial», decía la crónica del lunes 19 de mayo de 1941, el día después del reinicio de los torneos culturalistas.

Luego de dos ruedas y tras una campaña brillante (una sola derrota en 16 partidos), el 23 de noviembre de 1941 se volvió a escribir el nombre de un campeón en los casilleros de la Liga Cultural de fútbol: Campos de General Acha inauguraba esa lista de equipos que alcanzaron la gloria de manera ininterrumpida hasta nuestros días. Hasta este 2020, en el que la pandemia de coronavirus obligará a reutilizar la sentencia «el torneo no se disputó».

¿La Guerra Mundial?

La Segunda Guerra Mundial, iniciada oficialmente en 1939 y finalizada en 1945, obligó a la cancelación de los campeonatos mundiales de 1942 y 1946, y es la referencia inmediata al preguntarse por qué no se jugaron los tornos de la Liga Cultural en 1938, 1939 y 1940.

Sin embargo, el conflicto bélico no tuvo incidencia directa en el fútbol argentino, a tal punto que los torneos de Primera División se jugaron normalmente esos años. Eran tiempos del reinado del River de Bernabé Ferreyra, José Manuel Moreno y Adolfo Pedernera, y del Independiente de Arsenio Erico, Vicente de La Mata y Antonio Sastre. Además, en 1938 se inauguró el Monumental y en 1940 La Bombonera, dos templos del fútbol de hoy.