A los 58 años “Tito” Bessone sigue en la pista

Ernesto Bessone es sinónimo de automovilismo. Bessone padre (Ernesto Celestino, campeón del TN en 1985) puso la piedra fundamental y Bessone nieto (Ernesto III) promete darle continuidad a la pasión familiar. Mientras tanto, Bessone hijo -y padre- (Ernesto II), más conocido como “Tito”, sigue marcando circuitos y agigantando su historia a lo largo de las temporadas.
Con casi 59 años (los cumplirá el 3 de abril), “Tito” está lejos de decir basta a su condición de piloto. Un físico impecable -producto de un riguroso entrenamiento diario- y toda la experiencia al servicio de una lucidez aún vigente, le permiten seguir participando en el alto nivel del automovilismo de velocidad argentino, y en una categoría más que competitiva como el Turismo Nacional.
Al mismo tiempo, sus opiniones calificadas lo distinguen en cada presentación del Turismo Carretera, cumpliendo una función de comentarista para las transmisiones de la TV Pública, en las que se destaca como el corredor que analiza a sus colegas y canta la justa desde afuera, aunque en cierta manera también desde adentro.
“Todo genera una adrenalina especial; las dos funciones”, se sincera Bessone en una charla con LA CHUECA minutos antes de subirse al Mitsubishi Lancer número 28 para girar en el Autódromo Provincia de La Pampa, donde el Turismo Nacional está disputando este fin de semana la segunda competencia del calendario 2017 (ver página 26).
“Como piloto siento que es realmente lo mío; como comentarista trato de transmitir lo que veo, en los tiempos de la televisión, y también me gusta mucho”, agrega “Tito”, campeón en las categorías más importantes del automovilismo nacional.
– ¿En qué sentido le genera adrenalina a un piloto el hecho de ser comentarista?
– Como piloto se vive una adrenalina máxima, está claro; pero mi función dentro de la programación televisiva también la genera. Como comentarista, yo trato de interpretar una maniobra que un piloto puede estar armando, anticiparme y contarlo en el menor tiempo posible y de una manera que sea entendible. Eso genera una adrenalina porque tengo que estar atento a lo que está pasando desde abajo del auto y desde adentro también; por eso digo que son actividades distintas, pero las dos requieren de mucha concentración.
– ¿En qué cosas hacés hincapié a la hora de analizar una carrera para la TV y así diferenciarte de los periodistas?
– Yo trato de observar desde adentro del auto lo que me va mostrando la conducción de cada piloto. No trato de analizar cómo conduce el piloto en sí, sino ver qué tiene que hacer el piloto para poder funcionar arriba de determinados autos. Y está bueno poder contar lo que veo; analizar posibles maniobras de ataque y defensa. Me gusta comentarlas y espero que les sea útil a los que ven la carrera.
– ¿Te parece que también puede ser importante para los pilotos, porque hacés análisis propios de un integrante de equipo?
– Mirá…, el otro día, en la carrera del TC Pista y como también me voy fijando los parciales, veía que Valentín Aguirre (Dodge) perdía en el parcial uno. Con la cámara a bordo veía que cuando agarraba la curva uno bajaba un cambio, y eso lo frenaba. Y curiosamente, después de comentar eso, pasadas dos o tres vueltas ese parcial mejoró. No le pregunté al equipo, pero probablemente, habiendo escuchado la transmisión, le dijeron probá en quinta marcha y lo mejoraron. Pero en definitiva no busco ni más ni menos que transmitir lo que veo, con los errores que uno también puede cometer en la apreciación, aunque lo digo por lo que veo como corredor.
– Y hablando de corredor; ¿hasta cuándo Bessone piloto?
– Hasta que el físico me permita seguir siendo competitivo, como hasta ahora.
– ¿Te cuesta más que otros años?
– No, porque entreno normalmente una vez por día, y si me dan los tiempos también hago doble turno. Voy a seguir hasta que el físico diga basta, y por ahora me siento muy bien.

“Estilo” Rossi.
Histórico referente de Ford, “Tito” protagonizó batallas épicas con pilotos de la talla de Juan María Traverso, Silvio Oltra, Osvaldo “Cocho” López, Miguel Angel Guerra, Guillermo “Yoyo” Maldonado y hasta el “Loco” Luis Rubén Di Palma, entre otros.
Cada uno tenía su estilo y, con sus armas, lograban podios, títulos y un reconocimiento popular que hoy es difícil de observar en los más jóvenes. “¿A qué piloto joven veo con mis características?… A Matías Rossi”, cierra Ernesto Bessone II (hijo de Bessone I y padre de Bessone III), el interminable piloto de Mataderos que, pisando los 59 años, sigue dando cátedra tanto arriba como abajo del auto.

“Coaching” en Miami
Además de su condición de piloto y comentarista, Ernesto Bessone comenzará el próximo mes a desarrollar una nueva función dentro del automovilismo deportivo, como “coaching” o entrenador de corredores en Miami, Estados Unidos. “El 11, 12 y 13 de abril voy a estar trabajando como coaching para empresarios que quieren hacer un curso de pilotos en Palm Beach, Miami”, adelantó “Tito”. Y agregó: “Se trata de una empresa que tiene autos de carrera y que me convocó para que haga este trabajo. Creo que va a estar bueno”.

El Grand Slam
Ernesto “Tito” Bessone fue campeón de todo, o al menos de las categorías más trascendentes del automovilismo nacional. Haciendo un paralelismo con el tenis internacional, donde aquel que obtiene los títulos en los cuatro grandes torneos (Wimbledon, Abierto de los Estados Unidos, Abierto de Australia y Roland Garros) se hace acreedor del Grand Slam; “Tito” obtuvo el Grand Slam del automovilismo nacional, porque fue campeón del Turismo Carretera (en 2003 con una Dodge-Cherokee), del TC 2000 (en 1996 con un Ford Escort), de la Clase 3 del Turismo Nacional (en 2003 con un Ford Escort) y del Top Race (en 2004 con un Ford Escort), las cuatro categorías más importantes de la actualidad.
Además, en sus comienzos y luego del debut en el TN en 1979, Bessone también se consagró campeón en el recordado Club Argentino de Pilotos (en 1982 y 1983 con un Datsun 280 ZX y en 1988 con una Nissan 300 ZX) y también del Supercart (en 1995 con un Ford Falcon).

Con problemas
El inicio del fin de semana en Toay para Ernesto Bessone no fue el mejor, aunque fue creciendo con el correr de las horas. “Tenemos algunas complicaciones con las marchas altas”, dijo ayer “Tito” luego del primer entrenamiento con el Mitsubishi Lancer, auto que en el futuro planea cambiar por un Toyota Corolla que ya está en proceso de desarrollo.