Inicio Deportes Atlético Santa Rosa cumple 97 años y distintas personalidades repasan su historia

Atlético Santa Rosa cumple 97 años y distintas personalidades repasan su historia

El Club Atlético Santa Rosa cumple hoy 97 años. Fundado el 2 de junio de 1923, el Albo es una de las instituciones emblemáticas de La Pampa, por su función social en sus años de esplendor y por sus logros deportivos, especialmente a partir del fútbol y su llegada al Torneo Nacional para codearse con los mejores equipos de Argentina.
En la previa de este aniversario, personalidades de diferentes épocas se reunieron en el estadio Mateo Calderón para contar, hasta con lágrimas, sus sensaciones al hablar del club de sus amores: dos dirigentes históricos como Carlos Nemesio y Héctor Oyhagaray; actuales directivos como Jorge Zimerman y Sergio Melián; ex futbolistas del Nacional como José Luis «Chiquito» Rodríguez y Ernesto «Panza» Susvielles; un referente del básquet de la institución como Roberto «Coqui» Susvielles y un ex futbolista profesional nacido en el club como Roberto «Toto» Cornejo.

Es Santa Rosa.
«El Club Santa Rosa es Santa Rosa», sintetiza Nemesio al iniciar la ronda. «Yo estoy en el club desde la cuna, tengo 75 años como socio», agrega el ex dirigente, al tiempo que remarca no solo la importancia deportiva del club, sino también el valor «cultural y social» a lo largo de su historia. «Pasamos por momentos difíciles, pero como el Ave Fénix el club resurgió con fuerzas», añade.
Al hablar de sus recuerdos, destaca los años 1982/83, cuando el Albo ganó el Regional y se convirtió en el primer equipo pampeano en jugar un Nacional. «Me tocó estar en ese momento tan especial y fue un orgullo, porque no solo atrajo a los santarroseños y pampeanos en general, sino que se logró que el club tenga presencia en el ámbito nacional con un amplio reconocimiento de la sociedad», repasa.

Sensaciones.
«Este momento me genera grandes recuerdos, de grandes amigos y momentos únicos», cuenta a su turno Oyhagaray, presidente en un par de etapas y presente en la época dorada del Nacional.
«Uno siempre destaca el Nacional, pasando por un Regional brillante que ni esperábamos jugar, con muchachos del club… Es emocionante e invalorable; un recuerdo hermoso», añade Héctor, y enseguida contrasta esas sensaciones con otras de otro sabor: «Un recuerdo triste fue el descenso y uno agridulce el ascenso a Primera; nos costó muchísimo porque estábamos en una situación institucional complicada. Pero pudimos ascender y en el primer año (2010) salimos campeones, y eso fue hermoso».

Dos veredas.
«Lo que más me acuerdo es cuando volvíamos de Bahía Blanca (tras ganar el Regional en Río Gallegos), que desde el Parque Luro ya había una cola de autos impresionante y gente saludando», señala «Chiquito» Rodríguez, valuarte del Regional y el Nacional dentro de la cancha, y que hoy vive el día a día de la institución como dirigente.
Atlético había logrado el pasaje al Nacional y por primera vez un club pampeano iba a codearse con los mejores del país. «Se unió todo Santa Rosa y La Pampa detrás nuestro. Después, entrar a la cancha y ver todo esto lleno… Y ahora verlo desde otro lado, como dirigente del club, me hace vivirlo con mucho orgullo», apunta el ex capitán del Albo.
«El Regional fue muy duro, muy distinto al Nacional. Jugamos contra grandes equipos y salimos invictos», remarca, y señala al propio San Lorenzo de Río Gallegos, a la «batalla» de Cutral Có, a Cipolletti y al Racing Tavella con el que iban «de punto olímpicamente». Y agrega: «Pero nos fue bien en Castex, después viajamos a Cipolletti y empatamos, y nos dimos cuenta que podíamos».

El básquet.
«Coqui» Susvielles fue un seguidor de las hazañas futbolísticas del Albo, aunque lo suyo fue el básquet. «Me crié en el gimnasio… La primera pelota de básquet que tuve me la compró mi tío Nikito Susvielles, y me acuerdo que todos los días recorría picando la pelota las siete cuadras que tenía de mi casa al club y que las conocía de memoria», cuenta el «Coqui».
«En el club pasé toda mi infancia y después jugué en grandes equipos, recuerdo partidos muy buenos con la gente de Pico», agrega Susvielles, cuyo hijo, Joaquín (hoy en Platense), fue futbolista y campeón en el Mateo Calderón. «El otro hecho que me dio una felicidad enorme fue ver a mi hijo dar la vuelta olímpica acá, en la cancha de Santa Rosa», destaca.

Todo.
«Para mí Santa Rosa es todo. Soy socio desde hace 41 años y cuando era chico tuve la suerte de entrar a la cancha y dar la vuelta con quienes eran mis ídolos», dice Melián mientras señala a «Chiquito» Rodríguez y al «Panza» Susvielles, recordando el torneo local que le dio al Albo la clasificación al Regional.
Melián, uno de los dirigentes actuales, estuvo en el club en diferentes etapas, entre ellas la que significó la salida de los años oscuros, con quiebra incluida. «En 2006, Mauricio (Marusich) me llamó para armar la Comisión Directiva y le pusimos el hombro en la etapa más difícil del club», afirma. Y recuerda uno de los momentos bravos de ese año: «El 30 de marzo, cuando decretaron la quiebra, acá no había ni luz… Me acuerdo que estábamos Simón Villegas, Mauricio Marusich, Mario Montigni y yo, y teníamos que decidir si el domingo íbamos a jugar con Doblas, porque debutábamos en Primera B, con todo lo que eso significaba porque habíamos perdido la categoría por no jugar. No había ni autos para viajar, pero entre los cuatros dijimos ‘no podemos dejar de jugar’, así que viajamos y arrancó ese trajinar tan difícil y traumático de la B».
«Y después el resurgir; ser campeón en 2009 (lograron el ascenso) fue como sacarnos una mochila de encima, y en 2010 (campeones en la A) ni hablar… Después nos entregaron el club y ahora estamos en una nueva Comisión Directiva, siempre tratando de crecer. El único sinsabor ahora es no haber logrado la unión general, porque el club es para todos y se hace con consensos y disensos», cierra Melián.

Hasta las lágrimas.
«Para mi es muy especial; el club me ha dado muchas cosas y yo no le pude dar un campeonato, pero cuando hablo me emociono», dice a su turno el «Toto» Cornejo y no puede contener las lágrimas. «El club me sacó de la calle; yo era un chico que no tenía padre y acá me abrieron las puertas, era mi casa», agrega entre sollozos el ex jugador de San Lorenzo de Almagro.
«Yo era el hijo del club, era la mascota; en la sede me daban de comer, me compraban los útiles y soy un agradecido porque esa comida a veces la llevaba para casa. El club es mi vida, me dio mucho y lo valoro mucho porque no sé qué hubiera sido de mi vida sin el Albo, quizás hubiera sido chorro o andaría en la falopa», se sincera Cornejo, que luego de su etapa profesional se dio el gusto de ponerse la ’10’ de Santa Rosa.

Sacrificio.
Al «Panza» Susvielles también le cuesta hablar sin emocionarse, especialmente cuando hace referencia a los inicios de esa etapa gloriosa que lo tuvo como protagonista. «El recuerdo más grande fue el sacrificio que hicimos para llegar. Nos costó al principio, pero seguimos adelante con ganas y unión, armamos un equipo y salimos campeones», dice el Panza, que fue clave al anotar el gol ante Belgrano que le dio la clasificación a Santa Rosa al Regional.
«En el Anillo Embrujado (cancha de Belgrano) perdimos 1-0, y acá el primer gol lo hace (Alberto) Munguía y el segundo me toca hacerlo a mí en aquel arco», cuenta mientras señala por la ventana hacia la cancha. «Ahí arrancó todo; en ese equipo que se fue armando con mucho sacrificio de todos. Después el Regional se fue dando y el Nacional fue histórico. Pero lo que más rescato es la unión y el sentido de pertenencia de ese equipo», explica.

Los amigos.
La ronda la cierra Jorge Zimerman, el actual presidente y ex jugador de básquet de la institución. «Lo más importante es que todos los amigos que tengo son del club, o los conocí por putearlos porque eran de otro club», dice con una sonrisa.
«La primera vez que pisé el club tendría 8 años; conocí el Mateo Calderón y empezó todo. Después arranqué con el básquet y quedé; nunca fui bueno pero estuve siempre», señala, y repasa las «cosas extraordinarias» como el Regional y el Nacional, y «la más tiste», cuando vio que de dos camiones bajaban alfombras para armar canchitas de fútbol: «Se terminó el básquet, pensé».
«Lo que más me dolió de la época más difícil (la de la administración fraudulenta de Jorge «Toro» Sánchez y compañía) es que se desarmó el espectro social del club, que es algo que cuesta mucho recuperar. Por eso ahora tenemos una movida para contarle la historia a los pibes, para mostrar que el club está abierto a todos y que lo mejor sería reunirnos todos los que sentimos algo por el club», cierra el presidente de Santa Rosa, que hoy cumple 97 años.