Cambio de frente para las emociones

LIGA CULTURAL: EMPATE ENTRE DEPORTIVO PENALES Y GENERAL BELGRANO

El Tricolor ganaba 3-1 a falta de cinco minutos y festejaba luego de un trámite complicado que había destrabado un rato antes. El Carcelero reaccionó en la recta final y lo igualó agónicamente para lograr un 3-3 que fue justo.
Deportivo Penales y General Belgrano igualaron ayer 3-3 en la Colonia Penal, donde se vio un partido muy disputado y que recién se abrió en la recta final, con emociones que afloraron de los dos lados y terminaron de conformar un reparto de puntos que fue justo.
En el primer tiempo, Emanuel Hermida abrió la cuenta para el Tricolor y lo igualó inmediatamente Hernán Rojas para el Carcelero. En el complemento, Juan Sánchez -de penal- y Andrés Rodríguez le dieron a los dirigidos por Edgardo Leguizamón una ventaja que parecía definitiva, pero en los últimos cinco minutos Franco Seibel y Juan Domínguez lograron la agónica igualdad para los conducidos por Hugo Artola.
El encuentro tuvo como árbitro a Martín Lobo, quien fue muy cuestionado desde los dos sectores por diferentes jugadas, aunque la principal polémica se dio a los 20 minutos de la parte inicial, cuando Ramiro Fredes le cometió una dura falta a Enzo Diez que el juez entendió que fue para amonestación y no para mostrarle una roja como reclamaron todos los locales.

Muy peleado.
La sexta fecha de la Zona Norte de la Liga Cultural de fútbol tuvo en la Colonia Penal un partido cargado de goles y con emociones cambiantes, en un terreno muy complicado que favoreció la lucha y la fricción, y que impidió que cualquiera de los dos pudiera hacerse dueño desde el juego.
Sólo se aclaraban las cosas cuando la pelota pasaba por los pies de Sebastián Guenchual -con mucho panorama jugando como volante central-, pero a todos se les hacía difícil jugar con tanta presión rival y en una cancha que obligaba a controlar con un par de movimientos para después recién tocar.
Iban 11 minutos cuando el propio Guenchual abrió de primera al único lugar libre de la cancha, contra el sector izquierdo del ataque visitante: Hermida recibió, controló, tiró un caño, se acomodó de frente al área y sacó un remate esquinado para lograr el 1-0.
El golazo, sin embargo, fue apenas una isla en medio de un mar de choques, infracciones -muchas de las quejas contra Lobo fueron porque dejó golpear mucho- y reclamos; todas acciones que apenas sirvieron de puente para que cuatro minutos después encuentren otra isla en el sector contrario: Rojas acomodó la pelota para un tiro libre y tras una carrera corta la tocó por arriba de la barrera para clavarla en un ángulo y marcar el 1-1.
Después hubo un remate de Ricardo Ramírez que controló Ricardo Quiroz en el primer palo y una atropellada de Esteban Masson cuyo remate se fue alto. No mucho más.

Emociones.
En el complemento las cosas no cambiaron demasiado. La pelota circulaba como podía por el mediocampo, Rojas amenazaba con hacer algo diferente con alguna pisada, pero todo se diluía cuando se acercaban a los arcos. Más de media hora transcurrió prácticamente sin acción para los arqueros, salvo por un cabezazo de Masson que controló Matías Heck.
Las emociones, sin embargo, llegaron todas juntas en el último cuarto. A los 31 minutos Juan Galarraga envió un centro al área local, la pelota picó mal y le pegó en el brazo a Rojas, por lo que Lobo marcó penal y Sánchez lo transformó en gol. Y enseguida golpeó otra vez Belgrano, cuando Agustín Olmos enganchó por derecha y metió la pelota al área para que Rodríguez saque un buen cabezazo que venció la resistencia de Quiroz.
El 3-1 levantó a la hinchada del Tricolor, que empezó a festejar a cuenta mientras los locales no encontraban respuestas. Artola hizo los tres cambios juntos como para intentar darle un sacudón a una historia que parecía terminada, puso mucha gente en el área rival ante cada pelota parada y, por esa vía, en los últimos cinco minutos encontró el lugar que buscaba para escribir su capítulo.
A los 42 Diez envió un tiro libre cerrado que Heck no pudo controlar y, cuando intentaron rechazar en el área chica, la pelota rebotó en Seibel (Belgrano pidió posición adelantada) y se metió. Las caras empezaron a cambiar y tres minutos después la alegría cambió de frente: Rojas metió la pelota al área, Seibel la peleó arriba y le cayó al “Bati” Domínguez, quien controló y definió contra un palo para el 3-3 definitivo.