Inicio Deportes Cansada de los agravios, una jueza abandona la profesión

Cansada de los agravios, una jueza abandona la profesión

DISCRIMINACION DE GENERO EN EL FUTBOL RIONEGRINO

Sara Godoy, una joven árbitra de fútbol que dirige en la Liga Deportiva Confluencia con sede en Cipolletti, Río Negro, decidió dejar de ejercer esa profesión a causa de los constantes agravios que recibe en las canchas. Venía soportando situaciones desde hace tiempo, pero la gota que colmó el vaso decantó el fin de semana en un estadio de Allen, cuando allegados al club local no solo la insultaron, sino que lanzaron frases discriminatorias por su condición de mujer. «No nos cuida nadie y por eso me voy», dijo.
La participación de la mujer en el fútbol sigue encontrando bolsones de retrógrados que creen que este deporte, para algunos el más lindo del mundo, es sólo potestad del género masculino. Varios de esos energúmenos fueron los que, con su aberrante actitud plena de discriminación de género, hicieron que Godoy, una entusiasta jueza de inferiores, dijera «hasta aquí llegué».
La problemática fue visibilizada ayer por el diario La Mañana de Cipolletti. El lugar del increíble acto fue la cancha de Unión Alem Progresista de Allen en el contexto de la quinta fecha del Clausura en la zona B, donde el local enfrentaba a Deportivo Roca. El periódico recordó que justo ese día, en el estadio de Círculo Italiano de Villa Regina, el futbolista Sergio Rocha, del Club Argentinos del Norte de General Roca, protagonizó un grave ataque a la terna arbitral.
En la tarde dominguera, Sara Godoy, la joven asistente de 22 años que hace cuatro años inició la actividad, trabajaba como número dos del juez principal Román Domínguez. Lo hacía de espaldas a la popular que está frente a la zona de vestuarios del estadio denominado el «Mejor del Valle», desde donde le cayeron todo tipo de insultos y discriminaciones.

Basta.
«Entiendo que puedo tener errores, pero todo tiene un límite. No soporté más a esa persona que a mis espaldas me decía de todo, cosas irreproducibles», expresó la vecina de Vista Alegre, que además actúa como referí principal en el bloque menor de la misma liga (octava, novena y décima).
En su contacto con LMC Godoy señaló que «ni la cinta de capitán fue utilizada de buena manera porque Martín Sánchez, uno de los referentes de los Magos, contribuyó muy poco a mejorar la situación. Unión perdía 1 a 0 y me tocó sancionar un offside que impidió el empate del local. Fue el peor momento, ya no solo me decían de todo desde afuera, sino desde adentro del campo», reveló.
Tal fue la presión verbal que en un momento Sara no soportó más. Fue entonces cuando levantó la bandera y le informó al juez lo que sucedía. Domínguez le propuso suspender el encuentro, pero ella se opuso. «Le dije a mi compañero que me cambie de lugar, cosa que no se puede hacer, pero para contribuir a que siga el juego lo hicimos», reconoció. Fue así que el otro juez de línea, Pedro Valdebenito, completó el tiempo reglamentario en lugar del asistente 2.
Esta acción de abnegación por su profesión favoreció en demasía a Unión de Allen. Primero porque el juego no se suspendió y, además, porque sobre el final del partido logró igualar el marcador. «Cuando terminó, el técnico de Unión (Enzo Moscone) y su ayudante de campo (Fernando Inda) se acercaron a pedirme disculpas por lo que había vivido», contó.
Pero la procesión iba por dentro. Y camino a casa tomó la decisión de alejarse de la Liga porque se siente «desprotegida» por las instituciones que rodean la práctica del fútbol regional. «No nos cuida nadie y esto es cada vez peor», afirmó.
«Me voy a presentar en nuestra institución para agradecer, dar la cara y decirles que mi decisión de no seguir en la Liga está tomada», concluyó.

¿Y en La Pampa cómo andamos?
El caso de Sara Godoy conduce a las situaciones que habitualmente tiene que soportar Malvina Schiel, la árbitra pampeana de jerarquía nacional que cada vez que dirige es blanco de insultos y agravios, especialmente por su condición de mujer. Un ejemplo de ello se dio el pasado domingo, en el partido entre All Boys de Santa Rosa y Sportivo Realicó, por el Provincial. «¡Andá a lavar los platos, c…!», se escuchó gritar en varias oportunidades desde la tribuna visitante, y de la boca de otra mujer.