Croacia y Argentina igualan en la final de Copa Davis

Juan Martín Del Potro y Marin Cilic hicieron valer ayer su jerarquía, por lo que Argentina y Croacia quedaron empatados tras una muy disputada primera jornada de la final de Copa Davis que afrontan en esta ciudad.
Del Potro, el abanderado de las ilusiones albicelestes de levantar la primera Ensaladera de Plata de su historia, fue paciente para ganarle al gigante croata Ivo Karlovic por un ajustado 6-4, 6-7 (6), 6-3 y 7-5 e igualar la serie, ya que Cilic había superado al azuleño Federico Delbonis en cinco sets, por 6-3, 7-5, 3-6, 1-6 y 6-2.
El inicio de la final fue todo lo parejo que se presumía, pero las figuras de ambos equipos pusieron las cosas en su lugar y convirtieron al dobles de hoy en un partido bisagra. El tercer punto de esta final comenzará a las 11 de Argentina.
De cara a este duelo, el capitán argentino Daniel Orsanic y su par croata Zeljko Krajan mantuvieron el misterio, pero Del Potro y Cilic estarían en cancha junto con Leonardo Mayer e Ivan Dodig en busca de un punto clave. La muy trabajada victoria del tandilense le permitió tomar aire al equipo argentino y mirar con optimismo el dobles, con la certeza de que pase lo que pase Del Potro saldrá a la cancha el domingo frente a Cilic.

Como un gigante.
Sabía Del Potro que debía ser fuerte mentalmente ante un Karlovic que da muy poco ritmo y exige a cualquiera en base al poderío de su saque. El gigante de 2,11 metros consiguió 35 aces e inquietó en varios pasajes del partido al argentino, sobre todo después de quedarse con el segundo set.
“Tengo que aprovechar las pocas chances que se presenten”, dijo Del Potro después del sorteo de la serie, y así fue. Un rápido quiebre en el primer game del partido le alcanzó para sostener la ventaja y cerrar el parcial 6-4.
En el segundo set fueron saque a saque hasta el tie break. El argentino tuvo dos puntos para quedarse con el parcial, pero el croata se recuperó e inclinó la balanza a su favor por 8-6.
En el tercero la tónica fue la misma, hasta que Del Potro aprovechó su chance en el octavo, consiguió el quiebre y después cerró el set con su saque, y lo repitió en el cuarto, al quedarse con el servicio del croata en el undécimo y después festejar por 7-5. Del Potro gritó y se desahogó, y celebró que el equipo argentino está “con vida”.

La peleó.
Previamente, Delbonis jugó un gran partido, acaso su mejor tenis en el año para llevar a Cilic al límite de sus posibilidades y forzar un quinto set, pero no le alcanzó. Empujado por más de dos mil argentinos, entre ellos un muy efusivo Diego Maradona, que cantaron y saltaron cuando parecía que el croata se encaminaba hacia una victoria sin problemas, Delbonis redujo el poderío de Cilic en el tercero y el cuarto.
Pero no fue suficiente, porque el emblema local se tomó unos minutos en el vestuario que fueron determinantes para recuperar su mejor versión y llevarse la victoria en el quinto.
Le dolerá y mucho la derrota a Delbonis, pero forzó hasta el límite a Cilic, quien llega a esta final después de un año desgastante y es la carta ganadora de Croacia para los tres días de competencia. (DyN)

“Estamos con vida”
El tandilense Juan Martín Del Potro destacó ayer el triunfo ante Ivo Karlovic para dejarlo “con vida” al equipo argentino de Copa Davis en la final frente a Croacia, tras el primer día de competencia. “Fue un partido tremendo, creo que en el circuito nadie quiere jugar con él (Karlovic), pero sabía que tenía que tener paciencia y por suerte lo pude ganar. Estamos con vida y trataremos de seguir disfrutando”, expresó Del Potro. El tandilense reconoció que el dobles croata “es mejor” que el argentino y dijo que mantiene sus ganas de estar. “Estamos todos en la misma sintonía y obviamente que quiero jugar”, señaló.

Maradona jugó su partido
Diego Maradona revolucionó ayer el Arena Zagreb y jugó su partido como un hincha más, y con los excesos de siempre. Llegó una hora antes del comienzo de la serie y al ser descubierto por los hinchas croatas y argentinos fue la gran atracción. Saludó y firmó autógrafos, siempre con una sonrisa.
Pero con el correr de las horas de juego, Maradona insultó a hinchas croatas e hizo algún corte de manga, como ya había ocurrido en la final de Rusia 2006, cuando viajó a Moscú para alentar al equipo que tenía a David Nalbandian como figura.
Es tal el magnetismo de Maradona, también en esta parte del mundo, que los hinchas croatas hacían filas frente a su palco esperando una firma o una foto. Desde el momento que se supo que llegaría a esta ciudad causó una revolución y captó la atención de todos los medios locales. Hoy volverá y lo vivirá con la misma intensidad, para cerrar el domingo, con su sello inconfundible. (DyN)

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