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De Senegal a las canchas pampeanas

HISTORIAS DEL FUTBOL NUESTRO: BILLY VENDE BIJOUTERIE Y HACE EL CURSO NACIONAL DE DT

Mamadou Lamine Beye tiene 33 años y hace cuatro que vive en Santa Rosa. Amante del fútbol y admirador de Gallardo, decidió estudiar para ser entrenador. Este viernes recibe el diploma como instructor infantil.
«¡Vamos Billy; deciles viva River!». Uno de los habituales transeúntes de la zona lo anima mientras habla con LA CHUECA y le saca una de las primeras sonrisas. Billy habla poco pero el fútbol lo suelta. Mientras acomoda relojes, anillos, billeteras y collares, le cuesta referirse a su familia, a la decisión de dejar su Senegal natal y a su futuro. Pero su pasión le abre el corazón. «Y sí; soy de River», revela inflando el pecho. «Y Gallardo es mi técnico de referencia», agrega poniéndose en tema y marcando una idea.
Mamadou Lamine Beye, más conocido como Billy («me empezaron a decir así porque es más fácil»), vive y trabaja en Santa Rosa desde 2015. Vende bijouterie en el centro y este año comenzó a hacer el curso de Director Técnico nacional de fútbol en la escuela de capacitación que depende de la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino (ATFA).
Este viernes recibe el diploma con la Licencia C/B que lo habilita para dirigir en el Fútbol Base (hasta 12 años) y en el Fútbol Infanto Juvenil Amateur y Formativo (hasta 15 años). En 2020 irá por la Licencia A y un año después por el título para dirigir en el fútbol profesional.

Un largo viaje.
Billy tiene 33 años y nació en Diourbel, una ciudad importante del interior de Senegal. Allí, a unos 150 kilómetros de la capital, Dakar, comenzó a patear una pelota con sus amigos y a forjar una pasión que lo sigue acompañando casi 10.000 kilómetros más acá.
«Siempre jugué al fútbol en los potreros, pero nunca en un club», aclara el joven, que antes de cruzar el mundo trabajaba junto a su padre en una distribuidora de insumos para kioscos.
En 2011 decidió seguir los pasos de su hermano mayor, Cheikh, quien ya vivía en Argentina y le allanó el camino para su arribo. «Fue un poco por trabajo, pero también por buscar alguna aventura nueva», señala Billy al referirse a la difícil decisión de dejar a su familia, que además de su padre está compuesta por su madre y tres hermanos menores.
«Estuve un año y medio en Buenos Aires, después me fui a San Miguel de Tucumán y en 2015 me vine a Santa Rosa. Es una ciudad tranquila», comenta el senegalés mientras termina de armar su puesto frente a la plaza San Martín.

Ahora, DT.
Billy nunca deja de mirar hacia los costados, como buscando clientes. Desde hace cuatro años ve moverse a la ciudad desde un lugar privilegiado y charla de fútbol con los vecinos y amigos que se acercan a menudo a intercambiar opiniones. «Todos vemos el fútbol de diferentes maneras», acota Mamadou Lamine.
En una de esas tardes futboleras, un conocido lo invitó a hacer el curso de entrenador y este año dio el gran paso. «Siempre me gustó y por eso decidí hacerlo», explicó. «Me interesa la parte formativa. Me gustaría empezar con los chicos para sumar experiencia. Y después uno va creciendo, como en todo trabajo», agrega.
¿Un estilo? «Hay muchos modelos de juego, pero depende del rival», apunta en un tono pragmático, que confirma al referirse a sus referentes como entrenadores. «En Argentina me gusta (Marcelo) Gallardo, por su metodología y por el sistema que utiliza. Y de Europa me gustan muchos, como el Cholo (Diego Simeone). Miro muchos partidos de Europa y de todos saco un poquito», cierra.

Un técnico que abrió las puertas
En el último Mundial disputado en Rusia, el año pasado, Senegal contó con un técnico particular que, por su actuación y sus declaraciones, pidiendo mayor protagonismo de sus colegas africanos en la elite del fútbol, abrió nuevas puertas.
Se trata de Aliou Cisse, ex capitán de la selección senegalesa en 2002 y que en Rusia 2018 fue el entrenador más joven (42 años), además de ser el único DT negro en la competencia. «Se ven muchos jugadores africanos en países europeos y en clubes importantes. Ahora necesitamos que los entrenadores demos ese paso», dijo Cisse en una conferencia de prensa.
«Soy el único entrenador negro en este Mundial. Pero son debates que me molestan. Pienso que el fútbol es un deporte universal y que el color de tu piel tiene muy poca importancia», disparó. «Somos muy buenos tácticamente y tenemos el derecho a estar entre los mejores entrenadores a nivel internacional», agregó.
«Cisse es un referente para Senegal», apunta Billy al referirse a quien aún hoy es el conductor de los destinos futbolísticos de sus compatriotas. «A mi acá me recibieron muy bien, no me sentí discriminado en el curso por ser de Senegal. Estoy contento», concluye Billy, y recuerda orgulloso que este viernes recibirá su primer diploma como DT.