Deporte en las plazas

Un árbol, un montículo de tierra, una baranda, un banco o una alfombra de gramilla suelen transformarse habitualmente en los elementos necesarios para hacer ejercicios al aire libre, con el cielo como techo y prácticamente sin límites de tiempo y espacio, excepto por aquellos propios del hecho de vivir en sociedad.
Esa posibilidad de moverse sin ataduras es cada día más aprovechada por cientos de santarroseños, que con la llegada de los días más cálidos se multiplican en los diferentes espacios verdes de la ciudad para hacer actividad física sin estar enmarcados por cuatro paredes, por la línea de una cancha o por las reglas estrictas de un deporte en su ambiente “convencional”.
Una recorrida por la ciudad a la hora de la siesta o a la tardecita, cualquier día de la semana, es hoy una especie de paseo olímpico del deporte urbano, en el que ciclistas, runners, basquetbolistas, futbolistas, tenistas, patinadores, skaters, acróbatas o gimnastas aprovechan sus ratos libres para cultivar mucho más que sus cuerpos.

Contagio.
Salir a caminar y a trotar por las avenidas Spinetto-Luro, por la Palacios, a la vera de las rutas o en la laguna Don Tomás; o ir a pedalear por el mismo Parque Recreativo, por la Perón (donde no está prohibido) o por senderos y caminos vecinales; son hábitos diarios de miles de santarroseños, cualquiera sea la edad y sus intenciones deportivas.
Solos, en pareja o en grupos se han ganado sus espacios con ese ir y venir durante años, dándole vida deportiva a las ‘extremidades’ de la ciudad, y generando un contagio que con el paso del tiempo se ha trasladado a otras disciplinas que no eran comunes fuera de los gimnasios o de los recintos de los clubes.
Hoy, el corazón de la ciudad late día a día con los deportistas urbanos, que pueblan plazas y playones para hacer sus rutinas, ejercitarse o distenderse con sus pares.
Entre los espacios más utilizados en el centro de Santa Rosa están los terrenos del ferrocarril, especialmente frente al salón de la CPE, donde el playón de básquet es anfitrión de muchos chicos y jóvenes que llevan sus propias pelotas y arman sus partidos y hasta sus mini-torneos.
Unos metros más allá se reúnen los bikers, que utilizan rampas de madera u obstáculos naturales para practicar diferentes disciplinas como park, dirt jump o street; mientras los más chiquitos aprovechan el patinódromo para hacer sus primeros metros sobre sus bicis o sus rollers.
También a la vera de las vías, pero más cerca de la Spinetto o la Belgrano, son cada día más los casos de ‘gimnasios al aire libre’: grupos de personas de diferentes edades que realizan diferentes rutinas, guiadas por profesores de educación física o entrenadores personales, y bien lejos de la paredes y los espejos.
El mismo espectáculo deportivo puede verse a diario en el Parque Oliver, donde los bikers suelen copar la escena compartiendo su espacio con grupos de skaters o incluso con acróbatas, que utilizan los árboles o algunas estructuras del lugar para colgar sus telas, aros o elásticos y allí practicar sus trucos.
En el Parque Don Tomás se amplía el abanico de disciplinas, porque se suman los picados de fútbol o las improvisadas canchas de tenis, entre otros deportes, además de multiplicarse los artistas, los caminantes, los ciclistas o los grupos que hacen fitness o bailes aeróbicos.
El Parque Caídos en Malvinas y el playón de estacionamiento de la Cámara de Diputados son otros dos espacios copados por deportistas urbanos, además de las diferentes plazas de la ciudad y otras áreas verdes que día a día se transforman en verdaderos gimnasios.

Tendencia.
El buen clima, la gratuidad, la necesidad de hacer algo para sentirse bien física y mentalmente, la motivación que produce el hecho de reunirse con amigos o simplemente la posibilidad de respirar aire puro, son algunos de los factores que han generado en los últimos años que los deportes urbanos se transformen en una tendencia mundial.
Santa Rosa no es la excepción y desde hace tiempo ha dejado de ser una urbe en la que sólo se practican deportes en espacios limitados por un gimnasio. Y aunque no abunda la infraestructura para realizar los llamados deportes extremos de ciudad (skate, parkour, BMX freestyle), la masa deportiva urbana crece día a día aprovechando lo que la naturaleza pone al alcance de la mano.