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El amor de la periodista y el futbolista

Cada 14 de febrero se celebra San Valentín, que en un momento pasó a ser el día del amor y la amistad. Daniela y Juan Pablo se enamoraron en una cancha de fútbol y desde allí viven una linda historia.
MARIO VEGA
¿Quién puede definirlo con palabras exactas? No es fácil, por supuesto no lo es… La literatura universal y el cancionero de cualquier parte del universo se han ocupado desde el fondo de los tiempos de hablar del amor… y de la amistad.
Ese sentimiento singular y maravilloso que vincula a las personas, y que los poetas han tratado de explicar a su manera dedicándole los más bellos de sus versos.
Sin pretender filosofar sobre un tema que no es tan común -aunque habrá quien la juegue de duro y pretenda hacer creer que es una cuestión que sólo le interesa tangencialmente-, podemos decir algo reconocido: el amor nos alegra la vida… pero también nos puede hacer sufrir horrores.

Los nuevos tiempos.
Hoy en día las ineludibles redes sociales también han servido para vincularse con los afectos, y más de un romance surgió cibernéticamente. Y ha resultado como en cualquier otro trato más personal, o cara a cara si se quiere: hubo a quienes les fue muy bien, y pudieron conformar una pareja sólida y duradera; y los que vieron al poco tiempo naufragar la relación.
En otras épocas, cabe decir, las cosas eran bien distintas. Era hasta más complicado relacionarse, y en muchos casos la timidez jugaba un papel importante… Hoy parecería que el contacto virtual sirve, al menos para una inicial aproximación.

¿Y el romanticismo?
Muchos de los que leen esta columna han vivido otras épocas… no pocos recordarán ahora haberle robado alguna frase a Gustavo Adolfo Bécquer para más o menos presumir de intelectual; o enviar un ramo de flores o algún otro presente a la persona que nos atraía… Otros tiempos. ¿Más cargados de romanticismo? Podría ser… o no. Otros tiempos, distintos.
Lo cierto es que el amor puede surgir en cualquier parte… en la calle, en el lugar de trabajo, en un boliche… y hasta en una cancha de fútbol. Sí, claro que sí.

Quiénes son.
Desde hace tiempo tenía ganas de charlar un rato con una pareja que se me antoja simpática, agradable.
Una unión que, precisamente, surgió en una cancha de fútbol. Él, Juan Pablo Saffeni, fue durante varias temporadas en los últimos años uno de los mejores -sino el mejor- futbolista de esta parte de la provincia. Al punto que la encuesta que realiza al final de cada año el programa La Pelota, que se difunde por Radio Noticias, lo consagró -a juicio de periodistas, jugadores, árbitros y dirigentes-, en dos oportunidades como el jugador más valioso del campeonato lugareño. Talentoso, hábil, con panorama para jugar y hacer jugar, «El Pela» le dio muchas satisfacciones a All Boys en sus últimas épocas, hasta que una lesión lo mandó fuera de las canchas.

La joven periodista.
Ella, Daniela Rodríguez, es una joven periodista del diario La Reforma, que cada domingo debe concurrir a los distintos estadios para comentar los partidos de la Liga Cultural -al menos hasta que llegó la pandemia-, lo que hace con eficiencia y conocimientos. Aportando a su manera un poco más a esa lucha emancipadora que procura que se reconozca que la mujer debe tener las mismas oportunidades que el hombre. No obstante su presencia -a veces acompañada por Cecilia Fernández, la fotógrafa- aparecía como una excepción ante una cantidad de colegas varones que, justo es decirlo, nunca la discriminaron. Más bien todo lo contrario, la ayudaron en lo que hiciera falta y la integraron sin problemas.

Daniela, de Lonquimay.
Cada uno tiene su propia historia, y el destino los haría encontrarse en Santa Rosa. Porque los dos son del interior: Juan Pablo es nacido en Intendente Alvear, y Daniela en Lonquimay. Tienen dos hijos; Juan Ignacio (6) y Tomás (2), y forman una familia feliz.
Y cuenta Daniela: «Sí, soy nativa de Lonquimay. Mi mamá Marta es ama de casa, y mi papá Omar camionero, también nacidos y criados ahí… Soy la menor y mi hermano es Alipio (42), tiene el mismo nombre de mi abuelo paterno, y siguió el legado de papá». Alipio es camionero pero hoy maneja su propia empresa de transporte que se llama «El Pototo» (así lo llaman a Omar).
Y sigue: «Cursé mis estudios primarios en la Escuela n° 35 ‘Justo José de Urquiza’ de doble jornada, y el secundario en el ‘Instituto Julio Nery Rubio’ también de mi pueblo. Tuve una linda infancia, con los mismos amigos, vecinos y compañeros de colegio de siempre».

El periodismo.
Daniela se acercó a la profesión en una radio de Lonquimay, y luego vino a Santa Rosa a estudiar Periodismo Deportivo en el Liceo Informático II. «A fines de agosto del año 2004 Alejandro Apo inauguró la carrera con una charla inolvidable de lo que era esta profesión. Empecé con enorme alegría mis estudios con un grupo de chicos de Lonquimay, y gracias a una beca que me ofreció Ezequiel Pezzola, dueño de la radio del pueblo», dice agradecida.
«El primer año de carrera venía a cursar y me volvía a mi pueblo porque trabajaba. Lo hice en un supermercado y de administrativa en un corralón que vendía materiales de construcción y en una cerealera».
En 2006 decidió finalmente instalarse en Santa Rosa: «Primero me vine a casa de unos tíos en la calle Juan XXIII, después estuve un año en una pensión y de a poco me fui independizando y logré alquilarme un departamento hermoso en la calle Oliver».

En los medios.
De a poco Daniela consiguió insertarse en los medios, que hay que decir no es fácil para cualquiera que pretenda ejercer el periodismo: «Mi primer trabajo fue como pasante en Canal 3. Trabajé en ‘Grito de Gol’, programa que se transmitía los domingos conducido por Juan Carlos Vega, padre. Y ahí te conocí a vos», me dice.
Y ciertamente revive con afecto aquellos primeros tiempos: «Llegaban casettes VHS de todos los pueblos donde había fútbol de la Liga… era un programa genial, y me tocaba ayudar en la edición y en el armado de rutina. Y los días de semana hacía mi aporte en ‘DeporTres’, que después pasó a llamarse ‘Tribuna’. De a poco me fui haciendo… y tuve la suerte de conocer periodistas geniales que hoy siguen trabajando en el programa, frente y detrás de la cámara y que siempre buscaron enseñarme. Y te digo la verdad: nunca me hicieron sentir diferencias por ser mujer», completa.

Cronista de La Reforma.
Más tarde, cuando finalizó su pasantía en Canal 3 fue a una prueba en la Agencia Santa Rosa del Diario La Reforma. En ese momento estaba Raúl Arballo en el área de deportes, un histórico del periodismo lugareño.
«Primero hice una pasantía, y en 2007 cuando me recibí de Periodista Deportiva me nombraron en La Reforma. Allí estoy ahora desde hace muchos años y puedo decir que es mi otra casa».
Y como para no sentirlo así, si comparte «con un grupo de amigos que me abrieron los brazos desde el primer día. Como Marcelo Terrón, periodista de la Agencia hace muchos años más que yo… Él me llevaba a la cancha para enseñarme desde dónde anotar las formaciones de los equipos, hasta como debía hacer mi análisis después».
Así fue sumando muchos amigos en el ambiente, «y gracias a Dios son muchos. Puedo decir que los tengo en cada medio», expresa Daniela mientras los menciona: «Entre otros te digo algunos: Cecilia Fernández, Marcelo, Débora Valenzuela, Sergio Sarick (fotógrafo), Julio Santarelli, Juan Manuel Schulz, Martín Farcey, Santi Requejo, Elio Mira, Facundo Baraybar…»

«El Pela» Saffeni.
Juan Pablo es en el ambiente futbolero «El Pela», pero en lo familiar es «Pali», apodo que trae desde su Intendente Alvear natal.
«Mis estudios pasaron por varios lugares. Primero Alvear. Y luego como mis padres son docentes fueron a trabajar a un colegio hogar en la localidad de Sarah , y ahí estuve 4 años. Regresé a Alvear y a la edad de secundaria me vine a Santa Rosa donde cursé un año en el Ciudad de Santa Rosa, aunque terminé en el Colegio Media n° 5 de Avellaneda. En 2008 me vine a estudiar Administración de Empresas, me recibí y me quedé», cuenta.
El papá Claudio, y Patricia su mamá, son docentes jubilados. «Sí, además papá es presidente de la Cooperativa Eléctrica de Alvear. Tengo dos hermanos; Luciana que es apenas mayor que yo, y el menor es Emanuel que sí es bastante más chico», completa.
«¿Mi niñez y adolescencia? Muy linda… Mis amigos actuales son los mismos que cuando tenia 4 años, siempre con el fútbol como nuestro denominador común», indica Juan.

El derrotero futbolístico.
«El Pela» pudo haber jugado más en Buenos Aires, porque compartió equipos en Racing de Avellaneda con muchos que serían figuras, como «Chiquito» Romero (arquero de la Selección), Maxi Moralez, Claudio Yacob, Gabriel Mercado… «Todos ellos llegaron, y en esa época durante mi estadía en Racing mi gran amigo fue el arquero Martínez Gullota», comenta.
Había llegado a la entidad de Avellaneda con 14 años, y disfrutó mucho la experiencia, «aunque a los 19 años, aquejado de distintas lesiones tuve que pegar la vuelta… Y la verdad no es algo que me haya quedado en la cabeza. Simplemente lo asumí y pasó», reflexiona.
Lo demás es conocido. Varios clubes de la zona, y sobre todo un paso muy importante por All Boys, donde se transformó en referente, al punto que hoy trabaja en el fútbol junto a la comisión directiva. «¿Manager? No… nada de eso, integro la subcomisión de fútbol… y me gusta», admite.

Daniela: «Lo veía arrogante».
Se habían visto alguna vez, ella periodista, él con la n° 10 de All Boys en el estadio «Ramón Turnes», pero un encuentro más formal fue «a fines de abril de 2012. Era el cumple de Alfredo, amigo desde que tenemos 5 años de mi pueblo», es Daniela la que cuenta.
Juan y Alfredo estudiaban juntos la carrera Administración de Empresas y el futbolista fue invitado a la cena: «No habíamos compartido un encuentro fuera del ámbito futbolístico… Tenía un preconcepto sobre él: jugaba bien, pero cada vez que le debía hacer una nota miraba para un costado… ¡La verdad! Me parecía arrogante», afirma.
Y continúa: «Venía de una relación larga y lejos de mis planes estaba encontrar en el cumple de un amigo una pareja… y muchos menos al padre de mis hijos. Nos vimos un sábado, me pareció que hablaba mucho. Y eso que yo soy de hablar…», se ríe ella.
Juan Pablo esa noche se fue temprano: al otro día jugaba All Boys con Winifreda, ganó el auriazul y «El Pela» hizo dos goles, y el otro Sergio Guerra.

Contra el destino…
Le gusta a Daniela contar su historia y la de Juan: «Me resulta raro decirle Juan porque le decimos ‘Pali’… Bueno, resulta que el lunes, como cosa del destino me llamó Miguel Busso, periodista de Pico del área de Deportes en el Diario La Reforma y me sugirió hacerle una nota a… Saffeni. ‘Lo conozco -me dijo- viste que es de Alvear ese chico, y juega muy bien. Hizo dos goles este fin de semana’, recuerdo clarito que me dijo Miguel», precisa. Me pregunto: ¿No hubo complicidad de Miguel Busso; no habrá recibido un pedido de Juan Pablo para seguir charlando con Daniela? La duda queda…
Y agrega: «Parecía una broma, porque seguíamos sin pegar buena onda, al menos eso creía. Lo llamé para coordinar la nota y reconozco que fue difícil porque mientras conversábamos me fui sacando la idea del arrogante y entendí que era más bien tímido… Después de eso seguimos conversando por redes sociales y vimos que cada vez teníamos más cosas en común: gustos, valores. Y además no sólo jugaba bien al fútbol sino que tenía una mirada y un análisis genial del deporte», lo alaba.

Siempre juntos.
Empezaron a salir y nunca más se separaron. «A los dos años buscamos nuestro primer hijo, Juan Ignacio…, nos compramos la casita y hace dos años tuvimos nuestro segundo bebé, Tomás. Todo lo que tenemos lo logramos juntos», dice con orgullo Daniela.
Admite que tiene admiración por Juan Pablo, «no sólo por sus cualidades de jugador, sino también por su perseverancia. Las lesiones o los dolores de espalda por sus hernias de disco fueron una constante en su carrera pero jamás lo sentí quejarse o dudar si jugar o no. Es un deportista nato. Juega y conoce de todos los deportes y muchas veces más que yo…».

«Otros lo elogiaban más».
Le digo a modo de broma que en cada partido ella lo ubicaba en su crónica como figura, y lo niega: «Lo cierto es que siempre tuve una mirada crítica sobre su juego. Eso sí reconozco que cuando jugaba mal prefería no nombrarlo en mis notas, pero cuando lo hacía bien no lo elevaba y tampoco lo hacía en casa. Pero él nunca se la creyó… Es más, me animo a decir que mis amigos de El Diario o LA ARENA han hecho comentarios más halagadores que los míos», se justifica la periodista.
Admite que sí le costó escribir del retiro de «Pali» por sus roturas de ligamentos cruzados. «La primera operación la pasamos juntos, y la segunda no llegó porque él no quiso… Lo sufrí mucho porque quienes lo conocen saben lo que ama el fútbol… aunque siempre siguió haciendo deportes», completa.
«Un año fui jugador de tenis», se ríe Juan Pablo… que ahora se da el gusto del fútbol -con mucha menos exigencia- en los torneos de profesionales.

San Valentín.
Hoy es el «Día de los enamorados», y aseguran que lo festejarán con tranquilidad, porque el martes es el cumpleaños de Daniela y ese día sí habrá una celebración familiar. Caminando acompañados por Juan Ignacio y Tomás por el césped de la cancha de All Boys, se miran y sonríen… y pareciera que esa es su relación permanente: de alegría, de compañerismo… de amor. Sí, de amor. Felicidades chicos. Se merecen los dos, por buena gente, vivir esta linda historia de la periodista y el futbolista. Claro que sí…
Ah! Y está claro. El destino está en cualquier lugar… También en una cancha de fútbol.

El Día de San Valentín.
Fue en 1382 que el escritor inglés Geoffrey Chaucer escribió un poema titulado “Parlamento de los pájaros”, en el que se menciona por primera vez al Día de San Valentín como de festejo para los enamorados.
El día del amor y la amistad se celebra en honor a San Valentín, un médico que se convirtió en sacerdote allá por el siglo III en Roma, para casar a los soldados romanos en secreto del emperador, quien consideraba que los solteros eran mejores combatientes. Claudio II ordenó decapitarlo en el 270; fue muy venerado en Francia, en la diócesis de Jumiéges.
En nuestro país el 14 de febrero es el “Día de los enamorados”, y se celebra la unión entre las parejas.

Historias futboleras.
Hay algunas parejas de futbolistas que se hicieron famosas, y trascendieron de gran manera. Se lo digo a Juan Pablo y se ríe con ganas. «No creo que la sociedad futbolera se fije en nosotros… no somos David Beckham y su esposa ni mucho menos», reafirma.
El británico no sólo fue gran futbolista, sino que además su matrimonio con Victoria Adams, ex integrante de las Spice Girls, fue exhibido glamorosamente. «No es nuestro caso», vuelven a reír ahora a dúo.
Cuentan que sí hicieron «muchos amigos en el fútbol, y de hecho algunos ya son familia, como Nacho Leones, que con su mujer son los padrinos de nuestros hijos», expresa Daniela.
Y agrega Juan Pablo: «More (Alejandro Morettini), Nico Altolaguirre y su esposa Noe, Nacho Archieri… son muchos amigos que puedo mencionar. Nico fue el que me dio el empujón para que me vuelva a acercar al club, en este caso del lado dirigencial, algo que comenzó con una idea de Fidel Bretón. Es algo distinto pero me gusta, lo disfruto», confiesa.
Daniela completa diciendo que «también tenemos amigos comunes en el periodismo. ‘Pali’ se lleva genial con muchos colegas míos. Lucas Vasallo (también jugador de All Boys) está en pareja con mi prima Ana… y se conocieron por nuestro noviazgo. Y tenemos muchos más amigos y amigas del ambiente como Turi Pacheco, Luchi Roo y Diego Domínguez entre otros. Y están también los de Alvear, como Francisco Conchez, Lucas Di Francisco o ‘Pali’ Rosiere. Nos encanta la vida con amigos, de hecho al estar solos en la ciudad ellos son nuestra familia», afirman.
En un momento Juan Pablo quiere hablar de ella: «Dani es incapaz de tener maldad por algo o por alguien. Conocerla fue lo que me hizo crecer en mi vida, tener una visión mucho más clara de las cosas… aunque a veces me reta un poco sin razón», se queja en el final.