“El boxeo me alejó del alcohol”

JUAN SOLOPPI, UN JOVEN APASIONADO POR EL DEPORTE

Juan Soloppi (20 años) nació en la localidad de Anchorena, San Luis, y desde hace casi un año está radicado en General Pico. En la actualidad el joven además de practicar boxeo disputa pruebas pedestres, en las que se viene codeando con los mejores.
“Todo se me vino abajo cuando falleció mi padre. Luego nada me importó, sólo pensaba vivir el momento. Me dediqué a tomar alcohol. El boxeo me cambió la vida”, repite una y otra vez Soloppi, para que nadie tenga dudas de lo que vivió.
En el pugilismo, Soloppi tiene un palmarés de 16 victorias, tres empates y una derrota. En atletismo, en tanto, viene peleando los primeros lugares en las carreras de 5 kilómetros, tal como sucedió el pasado domingo en Toay, en donde quedó quinto.
“Soy de Anchorena, y vivo hace casi un año en General Pico, en donde entreno en el gimnasio de Darío Freigedo, que está ubicado en el barrio El Molino”, contó Soloppi.
Soloppi heredó la pasión por el boxeo de sus hermanos Guillermo y Aldo. “Tenía pensado debutar a los 16 años, pero “todo se me vino abajo cuando falleció mi padre. Luego nada me importó, me alejé del deporte y sólo pensaba vivir el momento. Me dediqué a tomar alcohol, a fumar. Luego, el boxeo me cambió la vida”.
-¿Qué planes tenés en el boxeo?
-Quiero hacer mis últimas peleas como amateur, para después pasarme al profesionalismo. Será cuestión de meses, para luego comenzar una nueva etapa en este lindo deporte. Tengo el sueño de todo boxeador, enfrentar a los mejores y algún día poder ser campeón.
-¿Cómo fue que volviste a practicar boxeo?
-Un día vine a General Pico para ver pelear a mi hermano, y conocí a Freigedo, quien me convenció para que volviera a entrenar en su gimnasio. De la mano de Freigedo, hace dos años que debuté en el amateurismo en General Pico, y gané.
-¿Cómo llegaste al atletismo?
-Mi primera carrera fue en hace casi un año en Catriló, al otro día de hacer una pelea. Me invitó un amigo, y largué. Llegué tercero, superé en el embalaje a (Simón) Cabrera. Desde ese momento, cada vez que puedo disputo las pruebas de cinco kilómetros, que pasó a ser mi especialidad. Tengo la satisfacción de haberle ganado a muchos de los mejores.
-Si tuvieras que elegir entre el boxeo y el atletismo, ¿con cuál te quedás?
-Ante todo está el boxeo, que me salvó la vida. Todas las energías están puestas en el boxeo, pero también seguiré corriendo pruebas de calles porque me entretienen. Me gusta eso de ir bajando las propias marcas, lo tomo como otro desafío de la vida.

Vivir de changas.
Soloppi vive de changas. Aseguró que con tal de ganarse unos pesos, se anima a todo, siempre que sea un trabajo digno.
“Vivo al día, no me sobra nada. Hago changas, corto el pasto, junto ramas. Me gusta ser parquero”, dijo Soloppi, al tiempo que agregó: “Me encantaría tener un trabajo fijo, para estar más tranquilo. Ojalá que algún día se me dé”.
El púgil destacó la ayuda que le brinda su entrenador Freigedo. “Nadie me da una mano, más que Freigedo. Estoy agradecido por lo que hace”.