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«El canotaje me hace feliz»

JULIANA GARRO, LA KAYAKISTA QUE LOGRO NO PERDER EL ENTUSIAMO

Tras cumplir con el aislamiento social preventivo y obligatorio por la pandemia del coronavirus, la santarroseña Juliana Garro (16 años) regresó hace dos semanas a las practicas de canotaje en la laguna del Parque Don Tomás de esta ciudad.
Juliana concurre a dicho espejo de agua varias veces a la semana con entusiasmo y alegría sin saber cuándo podrán regresar las competencias. Mantener la motivación fue el principal motor que la llevó a superar los días de cuarentena, en los cuales entrenó con el kayak ergómetro en su casa.
«Volver a entrenar es una sensación hermosa. Estoy tratando de agarrar ritmo en el agua, me cuesta un poco sentirme segura. Por otro lado estoy muy contenta de compartir nuevamente con mis compañeros; y tratar de ayudarnos entre todos», dijo ayer en diálogo con LA CHUECA.
Explicó que las prácticas en la laguna se realizan cumpliendo el protocolo, respetando las pautas sanitarias, el tiempo que se puede estar en el agua y la cantidad de palistas.
«Cumplimos con todas las recomendaciones, y lo hacemos con ganas porque volver a remar fue algo que estuvimos esperando por muchos días. Estamos viendo si más adelante podemos ir todos los días».
La kayakista pampeana, que integra la Escuela Municipal de Santa Rosa, tuvo un excelente 2019. Sus destacados desempeños a nivel nacional le valieron un lugar en el seleccionado argentino junior. Al comienzo de esta temporada ratificó su nivel (fue segunda en 200 metros y tercera en 500 en los selectivos), y hasta que llegó la cuarentena entrenaba con el objetivo de bajar sus marcas para representar al país en el Panamericano, que se iba a realizar a mediados de mayo en Colombia y fue suspendido.
-¿Cómo fue sobrellevar los días de cuarentena?
-Seguí entrenando teniendo motivaciones a corto plazo. En un momento me pregunté para qué seguir al no saber cuándo podíamos volver a la laguna, pero lo fui trabajando con mi psicóloga María de los Angeles Corro Molas, y superé esos momentos.
-¿Qué sentís hoy al no saber cuándo regresarán las competencias?
-Hoy ya no me hago las preguntas que me surgieron durante la cuarentena. Salgo a remar con ganas, esperando el día que podamos competir nuevamente. Me siento entusiasmada, y al futuro me lo tomo con calma. Practicar canotaje me hace feliz.
-Las carreras de velocidad son tu fuerte. ¿Por qué elegiste esta especialidad?
-Siempre me gustó competir en K1 200 y 500 metros, quizás porque esta especialidad es la que se trabaja en Santa Rosa. Nunca me sentí atrapada por las carreras más largas, ni por la maratón.
-El año pasado y a principios de este participaste de concentraciones en el equipo nacional juvenil. ¿Seguís en contacto con tus compañeras de selección?
-La verdad que extraño un montón a las chicas del seleccionado. Por suerte siempre estamos en contacto, con ganas de encontrarnos a entrenar, de compartir buenos momentos. Eso lo lindo que tiene el deporte.

«Me transmite energía»
Juliana Garro practica canotaje desde los 11 años. Este deporte fue el que terminó eligiendo después de hacer gimnasia artística, tenis y atletismo, entre otros.
«Cuando era niña llegué a practicar varios deportes a la vez hasta que me tuve que definir por uno. Fue cuando elegí canotaje y no me siento arrepentida», dijo Juliana.
«Hoy no me veo haciendo otra cosa que no sea remar, me transmite energía y felicidad. El hecho de saber que tengo que ir a entrenar, me cambia el humor», reveló Garro.
La deportista de alto rendimiento comentó que el ambiente que se vive en la Escuela Municipal de Canotaje que funciona en el predio del Parque Don Tomás «es muy lindo, es una familia». «En vacaciones no quedamos todo el día, disfrutando remar, charlar con mis compañeros. Uno con el tiempo hace buenos amigos y las horas las pasa con alegría».
Agregó: «Cuando salgo a remar la paso muy bien, y además disfruto todo lo que uno ve a su alrededor. Es hermoso contemplar el paisaje, sentir el agua».
«Hasta que uno no lo descubre, el canotaje parece un deporte raro, poco común. Recomiendo que lo prueben, que descubran de qué se trata», enfatizó Juliana, que heredó la pasión por el deporte de sus padres.
«Es una chica con mucha perseverancia y dedicación. Cuando comenzó venía a la mañana a remar sola porque concurría de tarde a la escuela. Es admirable», dijo Claudia Monteira, la entrenadora de dicha Escuela.