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El «Chila» pampeano que deja el arco para ser manager

JOSE LUIS ALCAIN DECIDIO COLGAR LOS GUANTES EN MEDIO DE LA PANDEMIA

José Luis Alcaín tenía todo planeado. Luego de una extensa carrera como arquero en el ascenso nacional y regional, y tras dar sus primeros pasos como formador, en este 2020 iba a disfrutar de sus últimos partidos dentro de una cancha para dar paso a una nueva función en el fútbol.
Los entrenamientos, la ceremonia de los vestuarios, los nervios previos a cada encuentro y cada estirada, atajada o gol concedido iban a tener un sabor especial en esta temporada final, como ocurre con cualquier deportista que puede ponerle un plazo visible a su carrera.
Sin embargo, la pandemia de coronavirus le jugó una mala pasada. El oriundo de General Pico, que estaba listo para defender los colores de Huracán de Comodoro Rivadavia por última vez, se vio obligado a acelerar su decisión para convertirse, a partir de ahora, en el manager de todo el fútbol de la institución sureña que lo adoptó como un comodorense más.
«Había preparado este año para disfrutar y apostar al logro deportivo, pero esta pandemia y todo lo que estamos viviendo aceleró un poco la decisión», sintetizó el «Chila» pampeano, que dejó los arcos piquenses a los 17 años y edificó una linda carrera, con buenos pasos por su tierra natal incluidos.

De palo a palo.
Alcaín tiene 33 años y hace 16 que puso sus botines y sus guantes en un bolso para partir de General Pico en busca del sueño de ser futbolista profesional. Su primer destino fue la Comisión de Actividades Infantiles (CAI) de Comodoro Rivadavia, que por entonces reclutaba jóvenes de toda la Patagonia para proyectarlos al ámbito nacional.
En la CAI, que por entonces jugara en la Primera B Nacional, fue formándose definitivamente como arquero y poco a poco empezó a ganarse un lugar como titular, primero en la segunda categoría del fútbol argentino y luego en el Argentino «A».
En 2012 tuvo un paso por Central Córdoba de Santiago del Estero y al año siguiente volvió a Comodoro para ponerse por primera vez los colores de Huracán, el club que se convertiría en su nueva casa. Tuvo en el medio un buen paso por Ferro Carril Oeste de General Pico (2014) y otro por Florentino Ameghino de Comodoro Rivadavia (2016), pero año a año se fue identificando con el Globo, en el que se quedó a vivir.
«Desde el primer día que llegué sabía que iba a haber un ‘feeling’ con la gente, porque cuando estaba en otros clubes lo seguía por su gente y por la cantidad de hinchas que lo siguen a cualquier lado. El cariño es mutuo y va a seguir estando porque soy un agradecido al cariño del día a día. Hay partidos buenos y malos, pero la gente siempre te apoya», aseguró el pampeano al referirse a sus sentimientos con Huracán, tras confirmar su retiro en el sitio oficial de la institución sureña.

El retiro.
«Es una decisión difícil, pero ya la tenía hace tiempo; había preparado este año para disfrutar y apostar al logro deportivo, pero esta pandemia y todo lo que estamos viviendo aceleró un poco la decisión. Tengo 33 años y siento que puedo tener mas fuerzas para potenciar el fútbol desde otro lugar. Lo planteé a los directivos y estuvieron de acuerdo; vamos a trabajar para potenciar lo que tenemos y seguir creciendo como club», explicó el piquense.
«Mis compañeros ya sabían que era mi último año; los voy a extrañar porque hemos vivido muchas cosas con muy lindos grupos. Seguiremos defendiendo a Huracán, ellos jugando y yo desde otro lado. Vamos a estar a disposición de todos para seguir creciendo», agregó el «Chila», apodo que se ganó por su parecido con José Luis Chilavert.
Durante esa «preparación» para el retiro que menciona el ahora ex Huracán, en los últimos años repartió sus esfuerzos entre la función de arquero y la de formador de juveniles dentro del mismo club, lo que le dio una visión mucho más amplia del fútbol como para afrontar desde ahora su nuevo rol.
«Voy a ser el nexo entre el fútbol y la directiva, en todas sus ramas, masculina, femenina e inferiores. Voy a ser la cara visible que este día a día en el club. Potenciaremos y capacitaremos todo lo que tenemos», sentenció Alcaín, que fue «empujado» por la pandemia a sacarse anticipadamente el buzo de arquero y ponerse el traje de manager.
«Hace años se viene trabajando muy bien; tuvimos y tenemos excelentes formadores. Tenemos que hacer una estructura donde integremos el nivel formativo, debemos darle el lugar y que sean planificados los viajes y pruebas a clubes de Buenos Aires y del interior del país», anticipó el pampeano.
Y para cerrar agradeció a la gente y aseguró que dará todo, como lo hizo desde sus primeras voladas en tierras piquenses. «La gente sabe lo que pienso sobre el club, que es enorme y su gente lo hace gigante; tengo un agradecimiento muy grande. Siempre ponen el color que requiere un partido de fútbol y ellos siempre están a pesar de los resultados. El club me ha dado mucho prestigio como jugador y ahora en otro rol voy a dejar todo para que el club siga creciendo. Voy a estar siempre agradecido», concluyó el «Chila».