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El debut soñado: campeón e invicto

Un equipo rápido, intenso, efectivo, sólido, fresco y con las ideas claras. Esa fue la carta de presentación del Deportivo Mac Allister en la Primera División de la Liga Cultural de fútbol. En el Torneo Clasificatorio 2001, que otorgaba dos plazas para el Provincial del año siguiente, el Depo dio el puntapié inicial y la clavó de un ángulo. Dominó de punta a punta en 14 presentaciones y, con un promedio de casi tres goles por partido, se consagró campeón de manera invicta.
«Fue una muy buena camada de jugadores juveniles del club, a la que sumamos unos pocos chicos que trajimos de clubes donde no jugaban, y se armó un equipo que ya en la preparación y en los amistosos previos se veía que estaba para grandes cosas», resume hoy Patricio Mac Allister, director técnico y jugador de aquel campeón que esta semana está cumpliendo veinte años.

Debutantes.
El Club Mac Allister, fundado en 1998, tenía poco más de dos años de trabajo con formativas cuando decidió, como parte se su proyecto de crecimiento, incursionar en la Primera División. Los jugadores de las categorías más grandes ya superaban las edades de inferiores y había llegado el momento de armar los planteles de mayores para que esos futbolistas puedan seguir compitiendo, ahora en Primera y Reserva.
Sergio Guerra, Alejandro Morettini, Diego Domínguez, los hermanos Hugo y Luis Artola, Juan Pablo Botta y Matías Pérez eran algunos de esos juveniles que con 15, 16 o 17 años daban el salto a la máxima categoría culturalista para afrontar un torneo duro, con equipos fuertes y con muchos viajes al interior de la provincia.
«De Belgrano trajimos a (Cristian) Gómez, (Pablo) Ortiz y (Leonardo) Oliván, porque el club estaba jugando el Argentino A y no los tenía en cuenta. También se sumaron (Lucas) Arrieta, (Julio) Wilchez, (Nicolás) Peiretti, y en el club estaba trabajando Pachi (Miguel Laborde)», repasa el Pato, que se había retirado del fútbol profesional un par de años antes y también se sumó al plantel para aportar experiencia, lo mismo que Leonardo Fernández.
«Se armó un muy buen equipo porque todos los chicos que vinieron, a quienes en sus clubes no los querían, se recuperaron muy bien, nos rindieron una barbaridad y tomaron el liderazgo con los chicos. Entre los más grandes les íbamos marcando el camino y los teníamos bastante cortitos a los juveniles», asegura Patricio, que además de DT y jugador había fundado el club junto a su hermano Carlos Javier y manejaba los destinos de la institución.

Equipazo.
El debut del Deportivo Mac Allister en ese Clasificatorio fue el 1º de abril de 2001, como local ante la Unión Deportiva Campos de General Acha. Fue victoria 6-1 con tres goles de Wilchez (reemplazó a Leo Fernández, que se lesionó y prácticamente no jugó en el resto del torneo), uno de Guerra, otro del Corcho Domínguez y el restante del Pato Mac Allister, que dirigía y generalmente ingresaba en los segundos tiempos.
Desde ese primer día el Depo dejó en claro que estaba un paso adelante del resto. Y su campaña fue demoledora: jugó 14 partidos, ganó 9 y empató los 5 restantes, con 39 goles a favor (Wilchez fue el máximo artillero con 13) y apenas 9 en contra. Sus rivales fueron Campos de Acha, Atlético Macachín, Luz y Fuerza (el otro clasificado al Provincial), Deportivo Telén, Unión de Miguel Riglos, Villa Parque e Independiente de Doblas.
«Era un equipo muy rápido, muy bien entrenado, trabajado, con los conceptos muy claros y con jugadores muy obedientes. Imponíamos mucho ritmo y llegábamos con muchos jugadores al área rival», destaca Mac Allister, y recuerda una de las características más visibles del juego del campeón: comenzar la jugada por un lado, cambiar de frente cruzado para un punta que entra por afuera, llega hasta el fondo y tira el centro para que conviertan llegando por adentro. «También trabajábamos muy bien la pelota parada, con varios jugadores de buen remate y muy buenos cabeceadores», agrega el Pato, remarcando la pegada de Domínguez o Peiretti (cuando el DT ingresaba era él el dueño de los tiros libres) y la capacidad aérea de Guerra, Morettini y Ortiz, entre otros.
«Y teníamos un excelente preparador físico como (Pablo) Zulueta, que hacía gran parte del laburo y mucho del éxito que tuvo ese equipo se lo debemos a él», señala.

– La mayoría de esos juveniles se destacó luego durante muchos años en la Liga Cultural.
– Siempre les digo que si hubieran llegado al club unos años más tarde muchos de ellos hubieran jugado en AFA. Fue nuestra primera camada grande, la de las categorías 84/85, y a nosotros todavía nos costaba llegar a clubes de Buenos Aires para llevar chicos. Recién estábamos empezando; no es como ahora que vienen a un club que tiene un prestigio. Pero con esa categoría recuerdo que íbamos a Buenos Aires y le jugábamos de igual a igual a los equipos de AFA; le ganamos a Lanús, empatamos con Estudiantes… Hoy, muchos de ellos se hubieran ido a Buenos Aires.

– También se notaba mucha identificación de los jugadores con el club.
– Sí, los sábados iban a ayudar a marcar la cancha, poner las redes o los banderines; tomábamos una merienda… Y todo eso fue generando un sentido de pertenencia buenísimo. Además los iba a ver mucha gente y cuando viajábamos al interior también. Siempre digo que es el grupo que marcó el camino para todos los que vinieron después.

Los nombres del campeón.

Deportivo Mac Allister se coronó campeón en la 13º fecha luego de un 5-1 como visitante sobre Villa Parque, el 24 de junio de 2001, aunque recién al día siguiente se oficializó la obtención del título por una cuestión reglamentaria que en ese momento no estaba clara: no había desempate y ya le había sacado 3 puntos a los escoltas, que no lo podían alcanzar por la ventaja de los partidos entre sí.
La fiesta se dio una semana después, en el cierre del torneo el 1º de julio, con un 1-0 sobre Independiente de Doblas, con gol de Patricio Mac Allister. Aquella tarde, en su casa, el Depo formó con Leonardo Oliván; Cristian Gómez, Pablo Ortiz, Hugo Artola y Matías Pérez; Diego Domínguez, José Domínguez y Juan Hierro; Nicolás Peiretti, Julio Wilchez y Lucas Arrieta.
Por diferentes circunstancias no fueron titulares ese día jugadores que conformaron la base de la gran campaña, como Sergio Guerra, Juan Botta, Alejandro Morettini y el propio Pato Mac Allister. También jugaron Luis Artola, Emiliano De Felice, Lucas Vistarop, Walter Moreno, Leonardo Fernández y Miguel Laborde.

Todas al entrenador.

Entre los recuerdos que Patricio Mac Allister atesora de aquella campaña está el último partido, con su gol y la fiesta de coronación, y una particular anécdota de un encuentro anterior que tiene como protagonistas a Lucas Arrieta y al propio DT y jugador. «Arrieta era rápido y hábil, y en un partido no me la pasaba nunca. Vamos al vestuario en el entretiempo y le digo: ‘Si no me la das, te saco’. A partir de ahí me las daba todas, solamente a mí aunque tenga otro compañero cerca. Fue una risa», cuenta el Pato.