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El «ecodeporte» llegó a La Pampa

JOVENES DE TOAY COMENZARON A PRACTICAR PLOGGING EN SENDEROS DE LA CIUDAD

Ejercitar el cuerpo, oxigenar la cabeza y enorgullecerse por colaborar con el cuidado del medio ambiente. El plogging es una disciplina que combina estas actividades y sensaciones y que cada día suma adeptos en diferentes lugares del mundo.
Nació en Suecia en 2016, dos años después comenzó a practicarse en Argentina y ahora llegó a La Pampa a través de la Municipalidad de Toay, que lo promueve como una actividad deportiva que permite mantener la ciudad limpia y natural.
La semana pasada comenzaron a practicarlo algunos jóvenes con un recorrido por senderos naturales de la localidad pampeana y para este jueves están organizando una nueva salida en el barrio San Martín, con el objetivo de hacer ejercicios y limpiar la zona, y a la vez invitan a todos los toayenses a sumarse en sus casas o barrios.
«Este jueves, de 14 a 16, estaremos en el barrio San Martín», anunciaron desde el municipio, aunque podrían cambiar la fecha para el sábado si las condiciones climáticas no acompañan. «Podés sumarte desde tu casa por iniciativa propia para evitar la aglomeración de personas y enviarnos una foto para ayudarnos a la difusión de la actividad y la toma de conciencia», agregaron sobre la actividad, coordinada por la Dirección de Deportes, la Dirección de Cultura y Turismo y el Area de la Juventud.
«En contexto de pandemia respetamos los protocolos de distanciamiento. No olvides tu tapabocas, nos encontramos en esquina Tres de Febrero y Rivera», cerró la invitación de las autoridades para la salida de mañana.
El fin de semana, la práctica de este llamado «ecodeporte» comenzó en Toay con un recorrido por diferentes calles vecinales y senderos naturales de la localidad, en los que mucha gente arroja basura. En ese contexto, un grupo de jóvenes salió a caminar o a trotar y, con guantes y bolsas de residuos, aprovechó para limpiar la zona, dando inicio al plogging en La Pampa.

Por los barrios.
«La idea surgió de diferentes charlas con la gente de Deportes, Cultura, Turismo y Juventud, siempre con el objetivo de cuidar el medio ambiente. Entonces se planteó hacer esta actividad que combina ese cuidado con el ejercicio físico», explicó ayer Claudia Lucero, la directora de Deportes toayense.
«Muchos vecinos salen a caminar por los senderos naturales que tenemos y desgraciadamente se tira mucha basura; entonces vimos la posibilidad de promover esta actividad para que se cuide el lugar y para que quienes vayan a caminar puedan implementarlo», agregó Lucero, y se esperanzó con «motivar al resto de la sociedad» para el cuidado del medio ambiente.
A raíz de la repercusión y el apoyo que tuvieron de muchos vecinos, las autoridades de Toay decidieron trasladar el plogging a los diferentes barrios de la ciudad, con el fin de ayudar a limpiar la zona y generar conciencia ambiental.
«Decidimos hacer un cronograma para ir a los barrios, fomentar la actividad y colaborar con la limpieza», explicó Lucero, y adelantó que la primera actividad prevista en el barrio San Martín (frente al Regimiento) podría pasarse del jueves para el sábado si continúa la lluvia. Y añadió: «Armamos un protocolo en este contexto de pandemia para evitar la aglomeración de gente y cumplir con el distanciamiento».
Finalmente, en su carácter de profesora de Educación Física la funcionaria destacó al plogging como una «actividad completa», especialmente porque se camina o trota y se ejercitan permanentemente las articulaciones y músculos del cuerpo al frenar, agacharse y levantar la basura. «Ojalá que esto sea un puntapié inicial para que arranquen en otros lugares de la provincia», se entusiasmó.

Más que ejercicio.
El plogging nació en Suecia hace cuatro años por iniciativa de un deportista que veía cada vez más basura en los lugares que utilizaba para entrenar. Se trata de Erik Ashtrom, ateta y ambientalista, que decidió combinar sus dos pasiones e iniciar un movimiento que hoy ya está expandido en todo el mundo.
El nombre plogging surgió de la unión de la expresión sueca «plocka upp» (levantar) con el término anglosajón «jogging» (trotar), para de esa manera resumir el modo y finalidad de la práctica: recoger basura mientras se trota o se realiza cualquier actividad física.
«Esta es una actividad aeróbica que genera un mayor gasto calórico que solamente correr, porque trabaja otros grupos musculares al hacer las estocadas y sentadillas cada vez que recogemos un residuo. Se calcula que el gasto calórico es de 300 calorías en 30 minutos», explicó Paula Gosso Eguia, la marplatense que trajo al «ecodeporte» a Argentina y logró dar el paso inicial para que la actividad se replique en diferentes provincias.
En el mismo sentido, Gosso Eguia fue más lejos al aclarar que al tratarse de una actividad en la que se beneficia al ambiente y a la comunidad en general que transita por el lugar, esta práctica genera muchas más endorfinas por esa satisfacción de hacer el bien. «No solo cuidás tu salud en forma recreativa, sino que cuidás el medio ambiente. Te hace sentir parte de la solución y no del problema», agregó la marplatense, que es médica veterinaria y ambientalista, y que creó Plogging Argentina, un movimiento que ya cuenta con cientos de seguidores en todo el país.
El plogging, aseguran, no sólo se puede hacer trotando o caminando, sino también en bicicleta, siempre tomando los recaudos necesarios para evitar lesiones, por lo que se recomienda asesorarse con un preparador físico antes de hacer una práctica intensa de la actividad.
En ese sentido, es necesario tener en cuenta el terreno por el que se transita, la velocidad, las frenadas bruscas y las posturas a la hora de agacharse o hacer sentadillas, así como también contar con los elementos adecuados para juntar y almacenar la basura.

También en competencia
El plogging surgió como una actividad ecológica mientras se realizan entrenamientos o actividades físicas, pero en varios países ya se organizan habitualmente competencias de este deporte. En la mayoría de los casos no se busca un ganador, sino la necesidad de generar conciencia, como ocurrió este año en Asunción de Paraguay, donde se corrió la denominada «carrera contra el dengue». Sin embargo, también hay un carácter competitivo, en pruebas de medio fondo en las que para determinar un ganador no solamente se tiene en cuenta el que primero cruza la meta, sino también aquel que junta más basura, con puntajes por una y otra acción.