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El equipo del albañil «antigrieta»

«Yo no me la pongo ni loco», aclaró uno de los jugadores apenas Víctor les comentó su idea. «Yo tampoco la uso», gritó otro desde el ‘bando’ contrario. «¿Yo con la de River?, ni borracho…», disparó uno de los más fanáticos de Boca que forman parte del grupo. Las negativas se sucedieron una tras otra pero Víctor no se dio por vencido. Insistió. Apeló a la amistad que le dio origen al nombre del equipo, a los sentimientos que los unían más allá de los colores, al mensaje que podían transmitir con un gesto así…
Costó, pero al final lo consiguió. Recibió el aval de la mayoría y encargó las camisetas. El las ideó, las diseñó y las hizo hacer. Y fue el primero que las vistió, para predicar con el ejemplo. Desde hace unas semanas, su equipo usa unas casacas que fusionan las de Boca y River. Y pelea el torneo. Todos felices.

El equipo.
Los Amigos es un equipo amateur de Santa Rosa que juega el torneo de Fútbol para Profesionales que organiza Oscar Di Benedetto. Todos los fines de semana, en las canchas del Regimiento de Toay, cientos de futbolistas se reúnen para despuntar el vicio con el deporte que los apasiona. Y entre todos los conjuntos sobresale desde hace un tiempo el de estos amigos santarroseños, que están debutando en el certamen, pelean por la punta en la categoría Libres (están segundos) y utilizan una camiseta especial: mitad de Boca Juniors y mitad de River Plate.
El responsable es Víctor Portela. Albañil de profesión, amante del fútbol y fanático de River, siempre soñó con tener su propio equipo para hacer realidad su idea de fusionar a xeneizes y millonarios, buscando aportar un mensaje de paz, tolerancia y convivencia que excede a una pelota.
«Sirve para darle un mensaje a todos los argentinos, para que entendamos que hay que convivir a pesar de las diferencias. Ahora están jugando justo River y Boca por la Libertadores y llama la atención, pero va más allá del fútbol», señala Portela.
Todo surgió en Villa Germinal, donde Víctor acompañaba a muchachos del barrio para jugar al fútbol 5. «Un día les dije que iba a armar un equipo de fútbol 11 para jugar en los Profesionales y así comenzó esta locura», agrega el trabajador de la construcción. Se encargó de reunir a los jugadores, de consensuar el nombre del equipo («por los valores de la amistad de estos chicos», aclara) y, finalmente, propuso hacer las camisetas.

Los colores.
«Al principio algunos no querían saber nada. Pero los fui aflojando», dice con una sonrisa Portela, y explica que en el equipo la mayoría se divide entre boquenses y riverplatenses, aunque también los hay de Independiente y San Lorenzo. Entre ellos Luis, el entrenador, que dirige con la del Ciclón. «No es fácil ponerse esta camiseta; conozco a muchos que dicen que no se la pondrían aunque se trate de un campeonato de profesionales», agrega.
«Yo soy fanático de River, pero no de los que se pelea por el fútbol. Incluso algunos amigos del trabajo que son de Boca me han acompañado al Monumental a ver a River. Y está todo bien», aclara con tono pacificador en tiempos de efervescencia futbolera por la inminente revancha entre los dos gigantes del balompié nacional, que el martes 22 chocarán en La Bombonera por un lugar en la final de Copa Libertadores.
«Desgraciadamente hoy es impensado ir a la cancha con una camiseta así; muchos no lo entienden», insiste haciendo referencia a su fusión particular. «Por lo menos con esto aporto mi granito de arena», añade con el objetivo de cerrar la grieta.

Por más.
Víctor es el delegado, pero también quiso tener su propia camiseta para acompañar al equipo, y eligió la número 99. ¿Por qué? «Por un lado para diferenciarme de los muchachos, y además porque el 99 son los hermanos en la quiniela, y este es como un grupo de hermanos. Y yo sería como el padre», cuenta con orgullo, como si a los 47 años se sintiera realizado por haber hecho realidad su iniciativa.
Aunque va por más. «Mi idea final es que un día todo el equipo juegue con la camiseta de Boca, y en la fecha siguiente todos con la de River. Es difícil, pero vamos a intentarlo», cierra.

Un River con camiseta de Boca
Las conexiones entre River y Boca no son nuevas. Un ejemplo es un pequeño club de Bell Ville, Córdoba, que lleva el nombre de uno y los colores de otro. Fundado en 1923 por hinchas de los dos equipos, cada uno tiraba para su lado a la hora de elegir las características que distinguirían a la institución. Al final fueron a un sorteo: los que ganaban se quedaban con el nombre y los otros definían los colores: el club se llamó finalmente River Plate y desde entonces sus colores son el azul y amarillo.