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El fútbol, una herramienta con doble filo

Aprender los colores de las banderas internacionales durante la disputa de un Mundial, descubrir la ubicación de un país en el mapa a partir de la nacionalidad de un jugador, conocer la cultura de una región a través de la entrevista a un goleador, entender la separación de seleccionados originada por las guerras… El fútbol fue, es y será, por su masividad, una herramienta educativa y cultural extraordinaria.
Pero al mismo tiempo fue, es y será un arma peligrosa, utilizada por gobiernos dictatoriales y regímenes fascistas como un instrumento propagandístico muy efectivo para inocular ideas, justificar atrocidades o enmascarar genocidios.
En su proyecto «No fue un juego», Leonardo Albajari combina los dos filos de esta daga para explicar, a través del fútbol, lo que fue el nazismo y el Holocausto judío. «La idea es contar lo que ocurrió a través del fútbol, que es una herramienta única y con la que se puede llegar a todas las generaciones», señaló el responsable de la iniciativa.
En una charla con El Aire de la Mañana, por Radio Noticias, Albajari dio detalles de su proyecto, con el que recorrió diferentes lugares de Argentina y del mundo, y que hoy está expuesto en una muestra en el Museo del Holocausto de Buenos Aires y cuya temática será abordada en un curso online desde este miércoles.
«Nació como una muestra itinerante que cuenta historias del fútbol durante el nazismo y el Holocausto. La inauguramos en el museo de River Plate en 2018, luego recorrimos muchas escuelas e instituciones deportivas, y este año por la pandemia hemos virado de este proyecto museológico a charlas online», sintetizó el periodista, docente y productor de TV sobre su trabajo.
«Soy de la comunidad judía y colaboro con el Museo del Holocausto desde hace varios años. Siempre investigué sobre el tema porque lo que pasó me sigue llamando la atención e impresionando. Y además entiendo que las nuevas generaciones tienen que conocer el hecho», agregó Albajari al referirse a las motivaciones para encarar este proyecto inédito.

– ¿El Holocausto es algo que se puede olvidar?
– De acuerdo a estadísticas internacionales, muchos ciudadanos del mundo de entre 10 y 20 años desconocen lo que fue el Holocausto, y eso preocupa. Es cierto que el tiempo va pasando, que ya pasaron 80 años, pero uno siempre encuentra en cuestiones del presente ciertos puntos en común, ciertos actos de racismo y discriminación. Y más allá de que podamos verlo como un hecho histórico y enfocado en la comunidad judía, uno tiene que tener la suficiente amplitud para entender que son problemáticas que se pueden repetir -a otras caras porque el mundo ha cambiado-, por lo que hay que estar atentos. Porque así también se inició el Holocausto, con pequeñas cuestiones de las que nadie se ocupaba y que nadie denunciaba, y que terminaron en la tragedia que todos conocemos.

– ¿Pueden reeditarse las circunstancias que de alguna manera dieron aire a un personaje como Adolf Hitler?
– Estamos en un momento de la historia muy difícil y en un año en el que todo se complicó un poco más, con líderes que no son tan positivos como uno espera en momentos como estos. Y en tiempos de estigmatizaciones, de líderes negativos, de fronteras cerradas, hay que estar muy atentos… No digo que se vuelva a repetir, pero sí que hay patrones que hay que estudiar e informar. Es la tarea que nos queda porque después puede ser muy tarde.

– ¿Cómo se muestra el Holocausto a través del fútbol?
– Lo contamos a partir de historias de jugadores perseguidos, de clubes perseguidos por tener relación con la comunidad judía. Hemos encontrado partidos de fútbol dentro de los campos de concentración y exterminio, algo increíble entendiendo al fútbol como algo que da vida. Pero en esa catástrofe humanitaria también se jugó al fútbol.

Sobrevivir por el fútbol.
La muestra, por la que Albajari recibió en 2018 el premio «Julius Hirsch» de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), consta de once historias de futbolistas, clubes, equipos y personajes que permiten entender,a través del deporte, las atrocidades cometidas por el régimen nazi.
«Se cuentan historias con nombres, fotos y documentación. Por ejemplo, hay un jugador muy famoso, Julius Hirsch, que fue despedido de la selección alemana e imposibilitado de jugar en Alemania por el solo hecho de ser judío», comentó Albajari, que en su investigación corroboró que se jugaba al fútbol dentro de los campos de concentración de Auschwitz (Polonia), Terezin (República Checa), Mauthausen (Austria) o Dachau (Alemania).
«Hubo personas judías que jugaban al fútbol dentro de los campos de concentración y que han sobrevivido un tiempo largo por el solo hecho de ser buenos jugadores y recibir una alimentación distinta por ello. Lo que les daba la posibilidad de sobrevivir a través del fútbol», describió.

– ¿Jugaban los guardias con los prisioneros?
– Los guardias nazis jugaban partidos como entretenimiento, sobre todos los domingos, y buscaban rivales en los equipos de prisioneros. Y a los que jugaban bien, los sumaban a sus equipos y los alimentaban mejor. Obviamente, alguien que había trabajado 12 o 16 horas en pésimas condiciones y con poco alimento, no iba a rendir mucho jugando al fútbol; entonces a esa persona que jugaba bien se la alimentaba mejor y se le daba un trabajo menos extenuante… Además, los guardias tomaban fotos y hasta han filmado películas de partidos de fútbol para mostrar a la opinión pública «lo bien que la pasaban los judíos dentro de los campos». Es un detalle muy morboso, pero real y del que hay documentación.

– También hubo equipos favorecidos y otros perjudicados…
– Sí, hubo clubes conocidos como Bayern Munich o Borussia Dortmund que fueron particularmente perseguidos por el nazismo por tener dirigentes judíos dentro de sus comisiones directivas. En cambio, el Schalke 04 fue beneficiado políticamente. Todos los regímenes políticos han tomado al fútbol como propaganda, y el nazismo tomó al Schalke 04 como el equipo ejemplo de lo que era la ‘raza aria’, como el equipo superior… En los doce años de nazismo el Schalke 04 salió campeón seis veces, y luego del nazismo solo salió campeón una vez.

– ¿A Hitler le gustaba el fútbol?
– No, tanto a Hitler como a la cúpula nazi no les gustaba el fútbol. De hecho Hitler presencia solo un partido de fútbol en su vida, que encima Alemania pierde en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 contra Noruega 2-0. El nazismo decía que el fútbol era un deporte de las democracias occidentales; en cambio avalaba los deportes individuales que permitían demostrar la superioridad física. Bien sabemos todos que el fútbol es un deporte inesperado, donde no siempre gana el mejor ni el más fuerte, y eso al nazismo eso no le gustaba. Pero no eran tontos y sabían que el fútbol movía masas, por lo que se conectaban con ese deporte por esa razón.

Aprender en la virtualidad.
El proyecto «No fue un juego» nació como una muestra itinerante que recorrió el país y visitó Alemania, México y Uruguay. Sin embargo, la pandemia obligó a cambiar de frente, por lo que Leonardo Albajari, que es docente del Museo del Holocausto de Buenos Aires, decidió trasladar la temática a la virtualidad. «El miércoles 23 de septiembre vamos a comenzar un curso en la plataforma del Museo del Holocausto. Serán seis miércoles seguidos en los que hablaremos de todas estas cosas», explicó Albajari, y adelantó que quienes quieran participar se pueden inscribir en la plataforma del museo o a través de las redes sociales de «No fue un juego».