viernes, 18 septiembre 2020
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El momento de gloria del Club San Martín

Hubo un tiempo que fue hermoso para el Club General San Martín de Santa Rosa. Actualmente estancada por los manejos dirigenciales de los últimos años, décadas atrás la institución de Villa Santillán supo brillar con luz propia en el ambiente deportivo local. En sus épocas doradas el fútbol fue su bandera, con jugadores y partidos memorables, y alcanzó la «gloria» en 1989, cuando se coronó campeón del Torneo Oficial de la Liga Cultural. Fue su primer y único título.

Sin cancha.
La década del ’80 había sido dominada casi exclusivamente por All Boys. Atlético Macachín al inicio, Atlético Santa Rosa después y Banco Pampa más tarde habían sido los únicos tres equipos que habían cortado ese andar de campeonato en campeonato que el Auriazul tenía en el fútbol culturalista.
En el transcurso de las dos últimas consagraciones alboyenses (1987 y 1988) también había mostrado sus dientes San Martín, peleando mano a mano por ingresar al Regional y ganando una Liguilla que había obligado un desempate.
Con esos antecedentes, para 1989 el club de Villa Santillán también se anotaba en la pelea, aunque desde el vamos tuvo que sortear grandes obstáculos como el hecho de quedarse sin cancha y tener que deambular por diferentes escenarios: comenzó siendo local en Winifreda y luego pasó por el Mateo Calderón y el estadio de la Avenida Spinetto.
Jorge Salas, ex futbolista de renombre e identificado con el barrio, fue el entrenador de aquel equipo que combinaba nombres consagrados en la Liga y jóvenes con presente y mucha proyección. Daniel Pérez, Luis Santillán, Juan Carlos Lezcano, Juan Gordillo y Osvaldo Lucero fueron algunos de los destacados de aquella campaña, que tuvo altibajos y quizás el cierre soñado, ganándole el desempate de la final al propio All Boys, en suplementario.

Gran equipo.
«Teníamos un equipo bárbaro. Había jugadores con mucha experiencia y un grupo de jóvenes que nos acoplamos muy bien», recuerda hoy Lucero, uno de los ‘nuevos’ del plantel, que comenzó mirando las acciones desde el banco y terminó consagrándose goleador.
«Llegué ese año al club, hice la pretemporada y al principio era suplente, pero cada vez que entraba hacía goles y terminé el torneo siendo titular», agrega el artillero, que compartía la delantera con Santillán y un juvenil Rubén Holzman.
Lucero, que tenía 25 años y ya había sido campeón con Banco Pampa y All Boys, terminó jugando 11 partidos en ese torneo de 1989 y marcando 11 goles, entre ellos los dos que en tiempo suplementario le dieron el título a La Villa.
«Además de la experiencia, San Martín tenía jugadores con mucha calidad, con mucha presencia en cancha, y eso fue clave para jugar ante un equipo como All Boys que tenía muchas figuras. Y además teníamos un profe fantástico como Alberto Cóncari, que era muy exigente y muy inteligente para combinar los trabajos entre los jugadores grandes y nosotros. A los jóvenes nos mataba y al resto lo manejaba», cuenta con una sonrisa y con admiración.

Altibajos.
El primer escollo para San Martín fue Belgrano, con el que empató 1 a 1 en Winifreda con gol de Santillán. Una seguidilla de cinco triunfos (1-0 a Macachín, 3-2 a Santa Rosa, 5-1 a Pampero de Ataliva Roca, 5-0 a Sarmiento y 2-0 a All Boys) lo elevaron rápidamente a los primeros lugares, pero un traspié contra Punto Unido en el lejano 25 de Mayo (derrota 2-0) le puso un freno al finalizar la primera ronda.
Las revanchas comenzaron con otro empate ante Belgrano (1-1) y una nueva escalada de victorias (3-2 a Macachín, 3-2 a Santa Rosa y 3-0 a Pampero) para dejarlo solo en la punta. Pero una igualdad 1-1 con Sarmiento le permitió a All Boys alcanzarlo en lo más alto.
La 13ra. fecha, penúltima del Oficial, enfrentó a los dos punteros y el ganador fue el Auriazul (2-0), que sacó dos puntos de ventaja y quedó en las puertas de una nueva consagración.
Los sueños de San Martín parecían desvanecerse, pero en la jornada final el líder perdió el clásico con Atlético Santa Rosa (2-0), La Villa goleó a Punto Unido (4-0) y todo quedó igualado. Una final a partido único definiría al campeón 1989.

La definición.
«La final fue durísima; tan pareja como todo el campeonato, y la verdad es que pudo ser para cualquiera», revive Lucero al hacer referencia a aquel partido definitorio jugado el 10 de septiembre en cancha de All Boys, que ese día ofició como terreno «neutral».
El Auriazul, dirigido por Fernández, formó con Laborde; Cepeda, Rodríguez, Aymú y H. Erro; Arbinzetti, Ramírez (luego ingresó C. Erro) y Campodónico; Monge, Loyola y Biaggio.
San Martín, conducido por Salas, salió esa tarde con Pérez; Storm, Gallinger, Gordillo y Alou; Lezcano, Salas (Zalabardo) y Floris (Sauro); Lucero, Santillán y Holzman.
A los 6 minutos Luis Santillán puso en ventaja a San Martín y a los 9 del complemento lo empató Miguel Rodríguez. La definición se estiró a un suplementario, en el que Osvaldo Lucero marcó los dos goles que sellaron el 3-1 y sentenciaron el campeonato.
«Fue fantástico porque fue el primero y único título para el club, y por eso quedó en el recuerdo de todos. Y además porque todo el grupo había hecho un esfuerzo bárbaro para lograrlo», asevera el goleador de aquel equipo campeón.
«No fue nada fácil. Como no teníamos cancha, me acuerdo que entrenábamos de noche al lado de la Avenida Perón, en la zona donde ahora está la Ciudad Judicial. Ahí había unos canteros anchos y hacíamos la parte física, y cada tanto hacíamos fútbol en la vieja cancha que el club tenía en el barrio Río Atuel», añade para darle aún más valor a aquella consagración, una de las tantas que el delantero tuvo en su exitosa carrera.
«Pero ese no fue un campeonato más», asegura. «Lo que más me queda es la gente, porque llenaba la cancha y era hermoso jugar en ese contexto y con esa presión… Es una lástima que un club así, por el que pasaron tantas figuras, hoy esté casi desaparecido», cierra Lucero, uno de los máximos goleadores del fútbol pampeano de las últimas décadas. El de los gritos decisivos del único campeonato de San Martín.

Los nombres del campeón.
San Martín jugó 15 partidos (14 de la fase regular y la final desempate) para coronarse campeón del Oficial de la Liga Cultural 1989. Utilizó a 20 jugadores, de los cuales cinco tuvieron asistencia perfecta: Daniel Pérez, Juan Gordillo, Juan Carlos Lezcano, Luis Santillán y Rubén Holzman.
También jugaron Néstor Floris (13 partidos); Marcelo Storm, Juan Gatica, Alfredo Sauro y Claudio Alou (12); Osvaldo Lucero y Hugo Zalabardo (11); Fabio López y Guillermo Gallinger (7); Jorge Ramón Salas (5); Hugo Winchinao (4); Fabián Kloster y Sergio Díaz (2); Héctor Zalabardo y Ricardo Cabrera (1).
El goleador del equipo fue Lucero, con 11 conquistas; seguido por Santillán con 10; Holzman con 4; Floris con 3; Alou con 2; Gatica, Gordillo, Lescano, Salas y Hugo Zalabardo con 1 cada uno.