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El pampeano que renació para jugar la Libertadores

ALEXIS BLANCO EN CARACAS

Alexis Blanco es uno de esos trotamundos del fútbol que, contra viento y marea, van buscando su lugar hasta encontrarlo. Era muy chiquito cuando dejó su Santa Rosa natal y sus primeros goles en el Deportivo Mac Allister para dar el primer gran salto. En Independiente de Avellaneda se terminó de formar, pero nunca le dieron el espacio necesario como para asentarse en la máxima categoría.

Sus préstamos a otros clubes para «foguearse» se hicieron eternos: Sportivo Italiano, Atlético Rafaela, Deportes La Serena (Chile), San Martín de Tucumán, Platense y Acassuso. En todos rindió, con cada camiseta hizo goles, pero en el Rojo -al que volvía luego de cada cesión- nunca le terminaron de abrir las puertas. Y al final se fue.

En Santiago Morning (Chile) intentó rehacer su carrera, pero su «renacimiento» se daría en su tierra, que lo cobijó cuando sus fuerzas empezaban a flaquear. Volvió a comenzar desde Mac Allister para pasar por el Bong Da Hue de Vietnam, Ferro de General Pico, Alvarado de Mar del Plata, Juventud Unida de Gualeguaychú, Gimnasia y Esgrima de Jujuy, Venados FC de México y Blooming de Bolivia.

Este año se la jugó al decirle que sí al Caracas FC de Venezuela y, antes de la pandemia, cumplió un sueño que en un momento parecía esfumado: debutó en la Copa Libertadores de América, con el agregado de enfrentar a Boca (se reconoce hincha de River, como toda su familia) y marcar un gol (ante Libertad de Paraguay) en el máximo torneo de clubes del continente.

El Covid-19 le puso un freno a esta etapa tan anhelada por el goleador, pero cuatro meses después, ya en pleno proceso de pretemporada y con el retorno de la Libertadores en el horizonte, las luces vuelven a encenderse para disfrutar, a los 32 años, del mundo que tanto persiguió.

«Nunca es tarde para cumplir un sueño», resume desde Caracas el delantero pampeano al referirse a la posibilidad de jugar la Copa Libertadores por primera vez en su carrera. «Fue complicado; pasé por mil categorías, clubes, lugares, y me tocó este año ya de grande. Me costó tomar la decisión de venir, pero estoy muy feliz por haber dado este paso», explica Blanco.

Y agrega: «Cuando me surgió esta posibilidad de jugar una Libertadores, en la fase de grupos y con Boca como rival, me encantó, pero no era fácil traer a mi familia. Y ahora jugarla y haber marcado un gol es hasta más de lo que me había propuesto o soñado alguna vez».

– La pandemia atentó contra este buen momento, tanto individual como colectivo, porque habían arrancado bien con un empate con Boca (1-1) y una derrota cerrada (3-2) con Libertad en Paraguay…
– Sí, la pandemia nos afectó a todos. En mi caso había agarrado ritmo y venía con una buena racha de goles entre torneo y copa. Con Boca se notó la mayor jerarquía de ellos, pero hicimos un partido inteligente; no es fácil sacarle un punto a uno de los más grandes del mundo. Y con Libertad perdimos por errores nuestros y también por jerarquía del rival. La Libertadores es un torneo en el que pagás muy caro los errores. Pero estamos bien, en carrera, y ahora (cuando regrese la copa) tenemos los dos partidos con Independiente Medellín, que serán la clave para ver si podemos pasar a octavos o al menos terminar terceros en el grupo para ir a la Sudamericana.
– ¿Cómo es, hoy, entrenar en medio de las restricciones?
– Es complicado. Uno está acostumbrado a llegar al club, cambiarse, entrenar, quedarse un rato… Pero ahora tenemos que llegar cambiados, pasamos por unos túneles de desinfección, entrenamos, nos ponemos los barbijos, nos subimos al auto, otra vez la cabina de desinfección y nos vamos a casa. Y dos veces a la semana nos hacen testeos rápidos de coronavirus.
– ¿Están entrenando todos o sólo los que juegan la Libertadores?
– La autorización es para todos los clubes, pero hubo varios contagios en algunos equipos y algunos tuvieron que dar marcha atrás. Además no se sabe cuándo va a arrancar el torneo local; la única certeza es el arranque de la Libertadores para septiembre, pero creo que se va a extender porque hay equipos como los argentinos que todavía no volvieron a entrenar.
– Acá se habla de la «ventaja» que tienen equipos de otros países por volver antes a las prácticas…
– Ventaja puede haber, pero también es relativa. No es lo mismo llegar con una pretemporada de varias semanas, como nosotros, que llegar con varios partidos del campeonato jugados como pasa con Libertad, que está en nuestro grupo. Y del otro lado está Boca, que todavía no arrancó. Pero también hay que tener en cuenta que nosotros no tenemos el poderío económico y de plantel de Boca, y de alguna manera estaríamos acortando esa distancia volviendo a entrenar antes.
– Entre los afectados están Boca y River. ¿Creés que será suficiente peso para que la Conmebol revea las fechas?
– Sí, creo que se va a estirar todo porque River y Boca son los más grandes de América y son los que venden el producto. Hasta la televisión va a pegar un grito por ellos, que son los grandes de este torneo. Ojalá que arranquemos y podamos aprovechar todo lo que venimos entrenando, pero creo que se va a postergar el inicio.

El renacer

Alexis Blanco no duda al asegurar que este momento, a los 32 años y en plena Copa Libertadores, es el que más está disfrutando luego de remar durante tantos años. «Lo soñé de chico, como todos, pero cuando fui creciendo empecé a sentirlo cada día más lejos. Por eso ahora lo disfruto de una manera especial», cuenta el centrodelantero.

– ¿En algún momento sentiste que se terminaba tu carrera sin poder cumplir esos sueños?
– Sí, y siempre digo que hay que reconocer a quienes te abrieron las puertas cuando las cosas estaban feas. En 2013/14 estaba sin club y pensé que no iba a jugar más como profesional. Tenía 26 años, era joven, pero me quedaba sin club y sentí que se terminaba todo. Y entonces me llamó Patricio Mac Allister para que vuelva al club, que me iba a salir algo bueno y me iba a reinsertar en el fútbol. Y después apareció Mauricio Giganti para llevarme a Vietnam y después a Ferro de Pico. Y así pude reinventarme y volver al fútbol profesional; por eso valoro muchísimo a los que me ayudaron y me abrieron los ojos para disfrutar de ese momento.
– ¿Te gustaría tener otra chance en Argentina?
– Hoy por hoy, por cómo está la situación en Argentina en lo futbolístico, creo que lo mejor sería terminar los últimos años afuera. Ya llevamos dos años y medio afuera con mi familia y nos hemos acostumbrado. Y hasta que el cuerpo diga basta vamos a seguir; los años se van notando pero también ganás en experiencia y corrés de otra manera. Y para un nueve grande como yo, que se mueve en el área, si sos inteligente y jugás con la cabeza la carrera se puede prolongar varios años más.

“Venezuela me sorprendió”

“Acá estoy muy tranquilo porque me han tratado muy bien y la verdad es que Venezuela me sorprendió. Uno a veces se deja llevar por los medios, que te venden a Venezuela como una guerra, pero nunca me tocó vivir una situación mala”, cuenta Alexis Blanco desde Caracas, ciudad en la que vive desde principios de año junto a su mujer Camila y sus hijos Francisco (15) e Isabella (5).

“Uno pensaba que en el supermercado no iba a encontrar nada, pero hay de todo y muchas cosas importadas”, agrega a modo de ejemplo. “En cuanto a la seguridad hay que tener cuidados, como en Buenos Aires, y sí es cierto que el país está en un momento económico complicado”, añade el delantero, cuya mayor preocupación es su familia, que en este contexto de pandemia “está prácticamente encerrada” en su casa. “Pero más allá de la situación, Caracas es una ciudad hermosa”, asegura.

Las cargadas con Capaldo

En su regreso al Deportivo Mac Allister para “reiniciar” su carrera, Alexis Blanco coincidió unos meses con Nicolás Capaldo, justo antes que el mediocampista diera el salto a Boca Juniors. La Libertadores los volvió a juntar este año, como rivales, y no faltaron las cargadas. “Siempre sale la joda por Instagram”, sonríe el delantero. “El se fue caliente de acá por el empate y lo primero que me dijo es ‘ahora van a tener que ir allá’, ja”, recuerda sobre el duelo con Capaldo. “Se merece todo lo que le está pasando, por su profesionalidad, por su cabeza y por su humildad”, agrega.