El Rojo festejó apoyado en sus bases

Independiente de Doblas, conformado por todos jugadores del club y dirigido por un histórico como Ricardo Corcuera, comenzó esta nueva etapa de la mejor manera en cuanto a los resultados, al vencer por 3-1 como visitante a Atlético Santa Rosa -también con flamante DT y mucha renovación- en el partido que le dio continuidad a la primera fecha de la Zona Norte en la Liga Cultural de fútbol.
Néstor Etcheverry en la primera etapa, Emilio Ardohain e Ián Ozán en el complemento, fueron los autores de los goles del Rojo; mientras que Federico Alzamendi descontó en el final para el Albo, que jugó más de un tiempo con un jugador más por la expulsión de Lautaro Moreira a los 37 minutos del período inicial.
Los doblenses, apoyados en algunos históricos de la institución y en su cantera -siempre fructífera-, fueron inteligentes para controlar al rival en el inicio y prácticos para explotar sus virtudes en momentos claves del juego, para llevarse un triunfo que les permite comenzar esta “era Corcuera” con mucha confianza.
Los locales, ahora dirigidos por Darío Rodríguez, comenzaron dominando campo y pelota, pero nunca lograron ser incisivos en el área rival y se fueron diluyendo con el correr de los minutos, especialmente después del primer gol visitante y la expulsión de Moreira.

Domino y golpes.
El inicio del partido en el Mateo Calderón fue favorable al local. El nuevo DT apostó a una línea de tres defensores en el fondo y a poner mucha gente en el medio, con lo que se hizo dueño de ese sector del campo.
Independiente, en esos primeros minutos, no tuvo empacho en cederle la pelota a los volantes del Albo, para agruparse bien en su campo y tratar de aprovechar la velocidad de sus jugadores ofensivos.
Los dos parecían sentirse cómodos con el planteo, pero a ambos les costaba muchísimo llegar con peligro al área rival. En ese contexto, fue Santa Rosa el que tuvo las más claras con un remate de Diego Miranda que se fue cerca y una aparición de Tomás Rohwain en el área chica para tomar un rebote y definir muy alto.
El Rojo recién se aproximó con relativo peligro a los 26 minutos con un remate de Emiliano Cocco que se fue por arriba. Y en la segunda, a los 31, golpeó: córner pasado que bajó Santiago Pereyra, quien remató, hubo un desvío y finalmente Etcheverry empujó la pelota a la red.
La estantería terminó de caérsele al Albo seis minutos después, cuando Moreira reaccionó mal aplicándole un golpe sin pelota a Enzo Coller, por lo que el árbitro Shair Salomón le mostró la tarjeta roja.
El partido se rompió en ese cierre de la primera parte, a tal punto que los dos tuvieron chances claras como para marcar: Independiente por intermedio de Leonardo Reynoso, que remató desviado luego de un rebote de Nicolás Fernández; Santa Rosa a través de Rohwain, que definió de media vuelta y obligó a Eduardo Coria a contener en dos tiempos.

Paciencia y juego.
Para el segundo tiempo el panorama quedó bien claro. Santa Rosa, perdiendo y con un jugador menos, intentó adelantar sus líneas exponiéndose a dejar algunos espacios en la última línea. Independiente se afirmó en el fondo, Cocco dio un paso atrás para pararse como lanzador en la mitad de la cancha y así aprovechar a Mario Rosales y Reynoso, parados sobre las líneas para abrir el juego y llegar de contra por las bandas.
El Albo empujó con ganas pero le faltó claridad, aunque llegó con un cabezazo de Juan Colazo y una arremetida de Agustín Carballo, en ambos casos sin puntería.
El Rojo explotó bien los costados pero le faltaba gente en el centro del área como para cerrar las réplicas. Igualmente, fue paciente y a los 20 logró el 2-0 que empezó a cerrar el partido: el arquero Fernández se equivocó en la salida con el pie y le dejó la pelota servida a Ardohain, quien encaró y definió contra un palo.
A partir de allí Independiente tomó el control de la pelota y por momentos tuvo el toque que distinguió a aquellos equipos que brillaron por el juego, comandados por quien hoy es su entrenador.
Llevando la pelota de un lado a otro, con un Cocco pensante y muchos chicos picantes, el Rojo dominó sin complicaciones hasta lograr el tercero luego de una gran jugada: Mario Rosales desbordó como en toda la tarde, llegó al fondo y envió el centro atrás, Ezequiel Bonomo abrió sus piernas para dejar correr el balón y apareció Ozán para lograr el 3-0 con un toque de zurda contra un palo.
Para el final sólo quedó el descuento de Alzamendi, con un cabezazo tras córner de Wendy Benvenuto, lo que le permitió a Santa Rosa evitar al menos la goleada. Independiente, por su parte, cerró el puño sabiendo que esta nueva etapa, apoyada en las bases del club, comenzó de la mejor manera.