Edición del 14/2/2009
El amor por Maradona es más fuerte
En Marsella, capital del fútbol galo, Diego conmocionó a todos, y terminó ovacionado en el estadio Vélodrome. Los hinchas locales se fueron aplaudiendo a los "albicelestes" y su DT, y reprobando a los locales.
FERNANDO SEGURA TREJO
El partido entre Argentina y Francia en Marsella había sido pactado con dos años de anticipación mediante un acuerdo comercial entre la AFA, la Federación de Fútbol Francés y Renova, la empresa autorizada por AFA para organizar los amistosos de la selección. El primero de los "test match" previstos se jugó en París en febrero de 2007, con victoria para Argentina por 1-0 con gol de Javier Saviola, aún en la era del "Coco" Basile. El segundo tuvo lugar el pasado miércoles, con victoria albiceleste por 2-0 (goles de Jonás Gutiérrez y Lionel Messi), y se jugó en Marsella, el puerto y la capital futbolística de Francia.
Recordemos simplemente que el Olympique de Marsella es el equipo más popular de Francia, el que se opone al París Saint Germain y al múltiple campeón Olympique de Lyon. En Marsella han desfilado jugadores como Cantona, Papin, Francescoli y Drogba; más las dos promesas de la selección francesa actual: Nasri y Ribery. Además, Marsella es la ciudad natal de Zinedine Zidane, aunque "Zizou" nunca haya jugado en el club del puerto. Por todo eso, Marsella es sin dudas un lugar especial para el fútbol.
Pero aparte de todo eso, hubo un condimento especial que agregó la visita de Diego Armando Maradona como entrenador del seleccionado argentino, plagado de estrellas de clubes europeos. Es que entre Maradona y Marsella hay un amor especial, porque Maradona estuvo a punto de firmar con el Olympique antes de pasar al Nápoli, e incluso Diego lo recordó en estos días al decir que él quería ir a Marsella, algo que no se concretó en su momento por desacuerdos económicos.
Lo cierto es que en Marsella se vivía algo especial, que quedaba en evidencia al leer los diarios, especialmente los deportivos. "Dios en tierra marsellesa"; "Dios y su discípulo Messi en Marsella"; "El sueño se hace realidad"; "Por fin en Marsella!"; fueron algunos de los titulares elegidos para presentar el partido.
Hinchas.
Además, el partido cobró dimensiones muy polémicas, debido a algunos antecedentes de amistosos de la selección francesa -contra Argelia en 2001, Marruecos en 2007 y Túnez en 2008-, en los que el himno nacional, la Marsellesa, fue silbado por la parcialidad de los inmigrantes o de franceses de origen árabe en el escenario de los campeones del mundo de 1998, el estadio de Saint Denis.
Entonces, la inquietud pasaba por saber a quién alentaría el público marsellés en esta ocasión: ¿a la selección francesa del cuestionadísimo Raymond Domenech, por sus resultados deportivos y su apática relación con la prensa?, ¿o a la selección argentina del adorado Maradona?
"Nosotros, los que estaremos en las tribunas detrás de los arcos, alentaremos a Maradona. Nosotros somos primero marselleses y luego franceses. Amamos a la selección francesa, pero Francia siempre nos ha rechazado. Diego es el Dios del fútbol, el jugador del pueblo; nosotros siempre estaremos con él, incluso por encima de la selección francesa", le confiaron a LA ARENA dos jóvenes marselleses el día previo al partido.
Y algunos datos muestran esa admiración por Maradona: 1500 personas en el primer entrenamiento, localidades agotadas, además de hinchas franceses y argentinos evacuados del lujoso hotel Pullman Beach, lugar de hospedaje de la selección.
Y en efecto, la presencia de Maradona dividió los ánimos del público francés durante el partido. El estadio, colmado por 60 mil personas, con un nutrido grupo de argentinos en un codo -donde se vislumbraban colores de Boca, River, Rosario Central, Estudiantes de la Plata y Racing-, aplaudió desde un principio a Maradona y abucheó al técnico francés Domenech. Así, fue notable ver cómo la actitud del público francés cambió, al punto de radicalizarse al caer el 2-0 con la genialidad de Lio Messi.
En un primer momento, el público marsellés buscó motivar a su equipo. Después del 1-0 tras el gol de Gutiérrez comenzaron algunos silbidos y reproches a la selección francesa, y sobre todo a su entrenador. Y hacia el final del partido, cada toque de la abiceleste era ovacionado con el clásico "ole, ole", acompañando a los hinchas argentinos.
El resultado: el estadio entero en Marsella celebrando los toques de los jugadores de la selección de Diego. Y más impresionante aún, y hasta chocante, fue escuchar los silbidos ensordecedores cada vez que Francia recuperaba la pelota durante los cinco últimos minutos. Al término del encuentro, el festejo argentino se vio contrastado por la reprobación total del público hacia su selección. Incluso el amor por Diego fue menos puesto en evidencia que el reproche a Domenech.
Por el lado argentino, todas las cosas, al menos en lo deportivo, salieron redondas. Argentina ganó 2-0 en Marsella frente al subcampeón del mundo, y fue superior en la batalla táctica, la técnica y en el dominio global del partido. En fin, fue una buena victoria para la selección de Diego, que no se debe menospreciar ni relativizar por el mal momento del equipo francés.
Además, fue una prueba más, en lo extradeportivo, de que Diego sigue generando pasión en cada suelo que pisa. En Calcuta suscitó en diciembre pasado manifestaciones de miles de personas, y en Marsella conmocionó a todo el puerto con su visita. Esta vez Maradona se destacó en todos los planos, se lo vio muy sonriente en la conferencia de prensa ante 200 periodistas del mundo entero y se llevó un histórico triunfo en Marsella, donde muy pocos han podido ganarle a Francia.
* Corresponsal de La Arena en Francia