El gran sueño, otra vez postergado

El Ciclón, con un jugador menos en gran parte del partido, igualó 1-1 en la altura de Quito ante Liga, pero fue eliminado en la definición por penales. El "héroe" fue el arquero local Cevallos, que le atajó el disparo a Aureliano Torres.
San Lorenzo volvió a exhibir anoche un coraje que fue marca registrada en su paso por esta Copa Libertadores, porque con un jugador menos durante una hora logró igualar en la altura de Quito con Liga Deportiva Universitaria 1 a 1 (mismo resultado que en la ida), pero en la definición por penales cayó 5 a 3 y quedó eliminado.
El tiro penal que el arquero ecuatoriano José Cevallos le contuvo al paraguayo Aureliano Torres fue el que determinó que San Lorenzo se quedara afuera y su inalcanzable sueño de lograr la Copa Libertadores volvió a hacerse trizas. Por eso las lágrimas del final de un riverplatense de alma y corazón como Andrés D’alessandro fueron más que expresivas del sentir de todo el pueblo azulgrana.
Y fue dolorosa la eliminación desde los doce pasos porque San Lorenzo hizo pie en la altura de Quito (2.850 metros sobre el nivel del mar) y no trastabilló táctica ni futbolísticamente en ningún momento, pese a las espinas que le fueron surgiendo en el camino.
Claro que los contratiempos no iban a tardar en aparecer para el Ciclón, aunque sin ahogos de por medio, pero sí por los efectos colaterales que la altitud suele provocar con la gravedad. Y como esta situación pintaba una escenografía repetida en el atardecer ecuatoriano, el jugador más inteligente del equipo local, el argentino Damián Manso, decidió probar de larga distancia con un zurdazo que "viboreó" en el aire y le dobló los dedos al arquero Agustín Orión. Iban 26 minutos y el panorama se terminó de complicar cuatro minutos más tarde, ante una sanción exagerada del árbitro mexicano Marco Rodríguez, que expulsó al volante azulgrana Juan Manuel Torres por un presunto pisotón a Enrique Vera que en realidad no existió.
Sin embargo, el cuarto de hora final de ese primer tiempo mostró a un San Lorenzo que no perdió la línea y fue en pos de la paridad sin tribulaciones, con plena confianza en sus fuerzas pese a la desventaja numérica.

Empate.
Si cantidad no es sinónimo de calidad, San Lorenzo plasmó esto en el arranque de la segunda etapa, ya que sin variantes salió a buscar su destino, y éste le retribuyó las buenas intenciones con un prematuro gol de cabeza de Gonzalo Bergessio, a los dos minutos, tras un tiro de esquina de Adrián González.
A partir de allí el equipo argentino se plantó para jugar de contraataque, pero igualmente tuvo que pasar sofocones, porque los dueños de casa empezaron a presionar ante el creciente cansancio que iban padeciendo algunos jugadores azulgranas.
Un remate en el palo derecho de Paul Ambrossi, una providencial salvada sobre la línea de sentencia de Gastón Aguirre, la bravía defensa de la última línea y varios revolcones de Orión fueron escenas repetidas durante la última media hora.
Con este cuadro de situación se llegó al final del juego, al sufrimiento de los tiros penales, para que la jornada alcanzara más emotividad y San Lorenzo estuviera otra vez cerca de la gloria, como en la altura de Potosí ante Real, cuando dio vuelta un 0-2, o como en el Monumental, con el 2-2 con nueve jugadores. Esta vez no pudo ser para los "Cuervos". Otra vez no pudo ser. (Télam).