Entre diversión y descanso

RUMBO AL MUNDIAL: EL BUNKER QUE HOY RECIBIRA A LA SELECCION ARGENTINA

Arcos y flechas, jacuzzis, parques infantiles, una cancha de padel y muchas Play Stations: en el Bronnitsy Training Centre las camas ya están hechas y todo está listo para recibir hoy a la Selección argentina de fútbol.
Situado a unos 50 kilómetros de Moscú, a los jugadores de Argentina les dará la bienvenida una foto gigante de Lionel Messi y descubrirán a su llegada, entre otras cosas, fotos sorpresa dejadas por sus familias en sus habitaciones para que los más de 17.000 km que los separan en algunos casos parezcan muchos menos.
Para ello también contarán con un lugar para las visitas de sus más próximos, donde hasta los más pequeños podrán jugar en parques infantiles y toboganes.
Las instalaciones, de unos 9.800 metros cuadrados que bordean el Río Moscú, cuentan con pileta, jacuzzis, gimnasios, saunas, campos de juego y, sobre todo, un salón de recreo donde los jugadores podrán olvidar cualquier ápice de presión gracias a varios metegoles, mesas de ping pong, dardos, y otros entretenimientos. No en vano, pasear por “el hotel de la selección” es imaginar a los futbolistas riendo y compitiendo en las Plays, que abundan.
Ni siquiera que el portugués Cristiano Ronaldo aparezca en la tapa de un FIFA 2018 encima de una mesa bajará los ánimos de un equipo que aterrizará el sábado en Bronnitsy, en el sureste de Moscú, con las máximas expectativas.
“He estado en cinco Mundiales y este es el mejor lugar porque tiene todo: las habitaciones son cómodas, el lugar que tiene el cuerpo técnico, la utilería… tienen todo, nunca hubo un lugar así para la selección”, le confiesa a la AFP Omar Soutos, gerente de Selecciones, que avisa: “Con eso no ganas (un Mundial), si no juegas en la cancha…”

Héroes en reposo.
De la diversión al descanso. Cada jugador de la Albiceleste compartirá habitación con un compañero… salvo Ever Banega, que disfrutará de una individual solo para él.
Así, por ejemplo, Paulo Dybala dormirá con Gonzalo Higuaín, su pareja de ataque en la Juventus de Italia pero su competencia en la selección, y Messi estará con su amigo Sergio Agüero. En las puertas, un mensaje: “No molestar, héroes en reposo”.
Y más que héroes, los futbolistas se sentirán como gladiadores con todas las paredes forradas con sus fotografías vestidos de estos guerreros de la antigua Roma.
Paz y guerra acompañadas de mensajes del himno nacional y de emblemáticas canciones de rock en cuadros con los colores albicelestes: “Sean eternos los laureles”, reza uno al lado de las habitaciones. “Al mundo con sus triunfos admiró”, se puede leer en otro.
En la entrada al vestuario, la Virgen de Luján da la bienvenida a un grupo unido que se abraza en torno a un Messi goleador y feliz. “Oíd, mortales, el grito sagrado”, se lee.
Ese rugido es con el que sueñan millones de argentinos. Ese con el que puedan festejar al unísono el próximo 15 de julio si vuelven a ser campeones del mundo, 32 años después de México 1986. Y si lo consiguen, su lujoso campamento base habrá tenido mucho que ver con ello. (AFP-NA)