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Falleció «El Negro» Salas

A la edad de 83 años falleció ayer Jorge Francisco Salas, «El Negro» Salas para quienes lo conocían desde siempre. Fue un reconocido futbolista y entrenador de nuestro fútbol, pero además un verdadero personaje de la ciudad, taxista hasta el último tiempo en que pudo manejar; aunque antes también fue empleado de la Administración Pública Provincial.
Había comenzado en la Dirección de Deportes, pero la jubilación lo iba a encontrar en Secretaría General, donde se desempeñaba como chofer, que era lo que más le gustaba.
Si bien resultó figura de nuestro fútbol, porque como jugador se consagró campeón con diversos equipos, logró lo mismo en la condición de entrenador.

Futbolista y campeón.
Comenzó a jugar en Atlético Santa Rosa, al principio en cuarta y luego en primera división, y fue hincha de la divisa alba, por más que anduvo por distintos equipos de la provincia. Con Atlético se consagró dos años seguidos, en 1960 y 1961, con valores de la talla de Alou, Valverde, Carlos Marusich, Saos, Felipe Pechito Escudero, Cacho Peralta, Pirulo Cardoso y Furriol, entre otros. Antes, en 1957, también dio la vuelta olímpica con el Club Estudiantes con Bruno Rovito al arco, Eugenio Cosci, Zacarías Díaz, Laghi, Héctor Urquiza y Quique Monlezún (fallecido la semana anterior).

También boxeador.
Pero además fue boxeador aficionado, llegando a realizar unos 15 combates, y en dos oportunidades empató con quien sería luego gran maestro de nuestros pugilistas, Adhemar Chito Teves; y hasta se dio el gusto de competir en un torneo Guantes de Oro que se realizó en la Federación Argentina de Box.
Pero el fútbol era su gran pasión, y anduvo por todos lados. En 1966 vistió los colores del canario de Deportivo Uriburu, y una vez más fue campeón -una constante en su carrera-, con jugadores de la talla de Misiro Cabral, Páez, Tarquini, Quique Monlezún, Ricardo Galera y los hermanos Rechimont entre otros.

Taxista y entrenador.
De allí saldría taxista. Fue con el auto que ganó con aquella campaña irrepetible, y que le sirvió para redondear una vida ligada a andar la ciudad que tanto amó, y de estar en contacto siempre con la gente. Después de una nueva consagración como futbolista en Villa Mengelle en 1969, llegó el entrenador. Dirigió en Atlético Santa Rosa, pasó por Racing de Castex, All Boys de Trenel, y con General San Martín iba a conseguir el único título de la Villa en primera división, en 1989.

Fue un caudillo.
La imagen que quedará de él es la de un auténtico ganador en el ámbito del deporte, y se puede agregar que Jorge fue un verdadero caudillo de nuestro fútbol. Condición que le permitió más de una vez ser el capitán del Seleccionado de la Liga Cultural.
Se deleitaba contando historias, y se jactaba de ser un «enorme» bailarín de tangos, y de conocer gente. Disfrutaba de andar las calles de los barrios sintiéndose «local» en todos lados, aún en aquellos sitios que podían aparecer como un poco complicados.

De la Villa.
«Soy de la Villa de toda la vida», alardeaba, sobre el barrio del que decía «todos éramos parientes, incluyendo a una familia tan numerosa como los Loyola», completaba. «El Negro» vendió diarios, lustró zapatos y jugaba a la pelota… su gran pasión.
En los últimos tiempos su salud se fue deteriorando, hasta que ayer se produjo el desenlace que enluta a la familia que conformaban con su compañera María de los Ángeles, y su hija Laura, además de sus nietos y bisnietos.
Se fue «El Negro» Salas, y con el una buena parte de la historia de nuestro fútbol.