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Joven es petisero en Polonia

PAMPEANO SE PERDERA EL NACIMIENTO DE SU HIJA

Diego Lizarraga tiene 28 años y es oriundo de Agustoni, donde vive toda su familia. Hace poco más de seis meses cuida caballos de polo en Polonia, y ante la cancelación de los vuelos por la pandemia de Covid-19, no podrá asistir al parto de su primera hija, que será a mediados de julio en General Pico, donde está su pareja.
Hace nueve años que trabaja de petisero y por este trabajo viajó a Polonia el 15 de diciembre pasado y tiene previsto su regreso para mediados de septiembre u octubre. Comparte tareas con otros petiseros argentinos, y vive en Poznam, donde planea radicarse con su pareja y con su hija, el próximo año.
«Soy petisero hace 9 años y somos un grupo de cinco chicos argentinos que cada año venimos 6 meses a Polonia. Este año me tocó venirme 9 meses y viajé para acá el 15 de diciembre. Me quedo hasta septiembre o fines de octubre. Yo quería independizarme pero surgió el contacto de poder venir a viajar a Polonia, y arranque con esto, no paré más y llevo nueve años ya», le contó a LA ARENA.
Además agregó: «Estuvimos charlando con mi mujer de venir a vivirnos acá (Polonia). Si el año que viene, todo esto de la pandemia se resuelve, tenemos pensado venirnos con mi mujer y mi hija. Estoy muy contento porque estoy por ser papá por primera vez. El 15 de julio tiene fecha de parto y no podré presenciar el nacimiento de mi hija porque no hay vuelos, están cancelados».

Pandemia.
Cuando se inició la pandemia en Polonia, se restringieron todas las actividades, sin embargo, la vida cotidiana, de a poco va retomando su ritmo habitual.
«Se cerraron muy rápido las fronteras y se restringió todo, los bares, mercados y muchas cosas más. Tenías que andar con barbijo y con guantes, antes de entrar a un supermercado te ponían alcohol en las manos y no podían entrar más de 5 o 6 personas. Desde la 9 a hasta las 12, podían circular la gente de más de 45 años en adelante, y desde las 12.30, la gente más joven. La policía es muy estricta, y te paraba en la calle y te pedía documentos. Si no cumplías con los horarios te hacían una multa muy grande», dijo.
El mes pasado reabrieron restaurantes, centros comerciales y locales de otros rubros, que en la primera parte de la pandemia, estuvieron cerrados.
«Ahora hace dos meses está casi todo abierto y solamente exigen tapaboca y no importa el número de gente que haya dentro de los supermercados. Es la vida casi normal», contó el pampeano.
Lizarraga se mostró muy entusiasmado con esta nueva etapa laboral, y muy a gusto con la sociedad polaca y con la vida que en Polonia. Es por eso, que el año próximo, podría radicarse de manera definitiva en ese país, junto a su esposa, que vive en General Pico y que espera por la llegada de una hija suya.