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La camiseta del hincha que fue una cábala para All Boys

EN WINIFREDA

El plantel de All Boys se reúne en el estadio Dr. Ramón Turnes. Los triunfos en las dos primeras presentaciones se evidencian en la confianza de cada uno de los jugadores, pero el rival al que enfrentarán en un rato baja el nivel de excitación. A 50 kilómetros los espera el Deportivo Winifreda, un equipo con experiencia y que en su cancha siempre es complicado, especialmente para un Auriazul que está a punto de viajar con una gran cantidad de juveniles.
Con la ropa para la entrada en calor colocada, cada futbolista recibe la camiseta con la que saldrá a la cancha en el estadio Miguel Eloy Baldovino. El objetivo, en tiempos de coronavirus y protocolos, es utilizar los vestuarios en caso de extrema necesidad, y por esa razón todos los jugadores viajarán cambiados. En Winifreda harán los movimientos precompetitivos, el utilero les dará los botines correspondientes y cada uno se colocará la camiseta oficial, que llevan en sus manos, para empezar a jugar.
El entrenador Mariano Ferrero, para colaborar con esta ingeniería anti Covid, da la charla técnica antes de partir en el césped del propio estadio de All Boys. Con el once inicial definido, los conceptos claros y la estrategia planteada, cada futbolista se sube al vehículo asignado y parte hacia Winifreda. Ante el Girasolero y por la tercera fecha de la Zona Norte de la Liga Cultural de fútbol, el actual quíntuple campeón buscará su tercer triunfo en igual cantidad de presentaciones en esta edición 2021 del Oficial.

El olvido.
En cancha del Depo se vive una fiesta. Como en cada visita de All Boys, toda la localidad se viste de gala y se ilusiona con gritar un gol y un triunfo ante uno de los grandes de La Pampa. El triunfo local por 3-1 en el partido preliminar (Sub 20) termina de levantar a la hinchada girasolera, que aún con asistencia restringida por los protocolos, se hace sentir.
Cuando se está consumando esa victoria de los juveniles winifredenses, en plena efervescencia, arriba al estadio el plantel superior alboyense. Es hora de calentar los músculos junto al preparador físico, calzarse los botines, ponerse la camiseta y esperar el silbato inicial. Pero falta algo. Jerónimo Gutiérrez, goleador y figura de los últimos años en el Auriazul multicampeón, olvidó su camiseta en Santa Rosa. Y el utilero, en esta situación especial, no llevó un juego de reserva.

La solución.
«Cuando me bajé de la camioneta empecé a ver que todos los muchachos se bajaban con la camiseta en la mano, y ahí me di cuenta que me la había olvidado en el vestuario de All Boys, en Santa Rosa», dice Jero con una sonrisa el día después, ya superada esa sensación de desesperación que le había invadido el cuerpo al pisar suelo winifredense.
«Como no habían llevado otro juego de camisetas, la solución era buscar al dirigente que tenía la llave de la cancha de All Boys, coordinar y volver a buscarla; pero se nos hacía tarde…», relata Gutiérrez.
La solución, a partir de una idea del utilero Rubén Abella, estaba entre los hinchas. Recurrieron a un simpatizante que, ataviado con una flamante casaca alboyense, había llegado a Winifreda para alentar al club de sus amores.
«Yo no lo conocía más que de vista, pero Rubén (Abella) sí», agrega el delantero al referirse a Javier Sequeira, el hincha que literalmente se convirtió en «el jugador número 12». La casaca era idéntica a la oficial, pero no tenía número y, en el pecho, se destacaba la figura de Diego Armando Maradona, porque se trataba de una de las que el club puso a la venta para homenajear al «Diez» tras su muerte.
«Se la pedimos prestada, le pusimos el ‘9’ con cinta adhesiva blanca y así jugué», explica Jero. «Me bailaba por todos lados porque era un talle grande, pero a esa altura no importaba», añade.

¿Ayuda?
Jerónimo Gutiérrez es una de las figuras actuales de All Boys. Destacado en los últimos años como uno de los mejores jugadores de la Liga Cultural, en esta temporada tuvo ofertas para cambiar de equipo pero prefirió quedarse en su lugar en el mundo. Además, en un plantel plagado de juveniles, con 25 años también es uno de los máximos referentes.
El inicio de este 2021, sin embargo, no había sido el mejor en lo personal desde los números. Aunque el equipo había ganado sus primeros dos partidos (1-0 ante Atlético Macachín y 2-0 frente a Deportivo Penales), Jero no había podido convertir y, para un delantero goleador, esa mini sequía inquietaba.
La tercera sería la vencida. En Winifreda y con camiseta prestada, fue el mejor jugador del partido y a los 34 minutos del complemento marcó, de penal, el 2-0 que sentenció el resultado a favor de los suyos.
«Venía errando muchos goles en los partidos anteriores, no se me daba, y ahora por fin llegó», destaca el atacante, y reconoce que quizás la ayuda del hincha que se la prestó y la presencia del «Diez» en el pecho colaboraron para cortar la mala racha. «Ahora le debo algo, por lo menos una camiseta», se sincera.

– ¿Qué pasó con la camiseta, se la devolviste después del partido, te la llevaste para lavar como cuando alguien pide prestada una remera?
– No, a él lo vi dos minutos cuando me la dio y después, por los protocolos, no lo vi más ni para agradecerle. A la camiseta se la di a Rubén para que la laven y después él se la va a devolver.

– El domingo próximo juegan el clásico con Atlético Santa Rosa, otra vez como visitantes. ¿Sale olvido de camiseta a modo de cábala?
– Ja, ja; si fuera por mí, lo hago. Pero tiene que estar el mismo hincha u otro que me la pueda prestar.

El referente ante los juveniles.

Jerónimo Gutiérrez es uno de los referentes de este All Boys 2021. A pesar de sus jóvenes 25 años, por su trayectoria en el club y su categoría dentro de la cancha es respetado especialmente dentro del plantel, hoy integrado por muchos juveniles que encuentran en él un respaldo permanente.
«No dejo de tener 25 años, pero ahora soy uno de los más grandes y me siento cómodo en ese papel de referente. Sé lo que sienten los más chicos porque me ha tocado pasar por esa etapa, y ahora me alegra poder acompañarlos», señaló Jero, al tiempo que destacó el buen nivel que mostraron los juveniles en las tres primeras presentaciones del Auriazul.
«Nos han sorprendido para bien. Este partido contra Winifreda era una prueba de fuego porque es un equipo con experiencia, con jugadores que tienen muchos partidos, y nosotros jugábamos con muchos chicos. Pero lo hicieron muy bien y no les pesó el partido», agregó Gutiérrez.
En ese contexto, el delantero aclaró que a los juveniles no los afecta la presión que siempre tiene el club por ser campeón, porque se criaron en ese ambiente y saben de qué se trata jugar con esa camiseta. «Los chicos lo toman naturalmente porque vienen de las inferiores, y esta es una camada que ha ganado todo. Siempre destacamos que es fundamental no acostumbrarse a perder y ser protagonista en todos los partidos, que así se dan los triunfos y los campeonatos», remarcó.