La danza argentina y el fútbol unidos por el Mundial

JESUS GORGONE, UN CORDOBES QUE SE ENAMORO DE RUSIA

Es bailarín desde hace 27 años. En Cosquín conoció a Victoria, una rusa que hoy es su pareja y con la que reparten sus días entre ambos países. Camino a San Petersburgo, habla de la idiosincrasia y las pasiones de los anfitriones de la Copa del Mundo.
SAN PETERSBURGO / ENVIADO ESPECIAL – El Mundial no es sólo fútbol. Cada cuatro años el planeta posa sus ojos en un país que, con la pelota en el centro de la escena, muestra su historia, su cultura y su idiosincrasia. Miles de simpatizantes se reúnen para darle forma a la fiesta y durante un mes también tienen la posibilidad de exponer sus propias banderas, sus pasiones y sus amores.
Una de esas pequeñas historias es la de Guillermo Jesús Gorgone Corona, un cordobés que recorrió el mundo por la danza, que llegó a Rusia por amor y que hoy recibe a los argentinos que sufren por la Selección. En el tren que une Moscú con San Petersburgo -la ciudad donde Argentina buscará la clasificación a los octavos de final, el martes ante Nigeria-, LA ARENA se encontró con el bailarín del barrio Alberdi, quien describió a los anfitriones como apasionados por el folclore y poco aficionados al fútbol, aunque movilizados por todo lo que el Mundial significa para el país.
Jesús Gorgone hace 27 años que es bailarín, además de coreógrafo y profesor de danzas. Su profesión no sólo le ha permitido recorrer el mundo sino también encontrar el amor, porque bailando conoció a su pareja, una rusa con la que comparte su vida y su pasión.
“Victoria es de Moscú y nos conocimos en el festival de Cosquín, bailando, gracias a un amigo en común que nos presentó”, explica Jesús mientras el tren descuenta kilómetros entre las dos ciudades más importantes del país. “Fue en la peña La Salamanca, de Luis Salamanca. El sonidista nos presentó, bailamos y quedó el vínculo. Después me invitaron a un festival que realizan acá en San Petersburgo, vinimos a dar clases y acá estoy”, agrega el cordobés, que desde hace dos años pasa seis meses en Argentina y los otros seis en Rusia.

Apasionados.
“Damos clases y compartimos lo nuestro con la gente de Rusia. Me llamó la atención el amor y la pasión con las que viven y transitan nuestras danzas folclóricas”, resumió Jesús para describir el vínculo entre los rusos y nuestros bailes.
“Tuve la oportunidad de viajar a Ucrania, donde también hay un movimiento muy grande con el folclore. En todos estos países se baila mucho, con mucha pasión, y creo que tiene que ver con una libertad que pueden expresar y sentir a través de la danza. Y con la posibilidad de compartir, porque la danza y todo lo que hacemos lo hacemos para compartir, y lo transitan y lo viven de corazón”, explicó.

– ¿Cómo son los rusos?
– Moralmente son muy educados y respetuosos. Son un poco fríos y cerrados, es cierto, pero en el ambiente en el que me muevo parecen unos argentinos más en esto de darnos abrazos y besarnos como hacemos los latinos. No me los imaginaba así, pero dentro del ambiente folclórico sentí un afecto enorme y me hicieron sentir como parte de la familia. Igualmente, no es el común denominador de los rusos, que toman un poco más de distancia y no pasan más allá de darte la mano.

– ¿Y cómo viven el Mundial en su casa?
– No son muy aficionados al fútbol, acá los apasiona más todo lo que es la gimnasia deportiva. Aunque esto del Mundial los ha movilizado como un evento histórico y social, por el hecho de tener a todo el mundo en su país. Están más activados pero no tanto por el fútbol en sí, sino por todo lo que significa los que pasa alrededor del fútbol.

La Pampa y el mundo.
Durante la charla Jesús menciona a amigos pampeanos que la danza y el folclore le han dado a lo largo de los años, como el Indio Rossi, Nahuel Valenzuela, Lucrecia Rodrigo, Rodolfo Alcántara y Sergio “El Pampa” Pérez, entre otros, y especialmente recuerda que con doce años viajó a Santa Rosa a zapatear malambo durante un festival organizado por el ballet Mamull Mapú.
“La danza me ha llevado por todos lados. Hoy vivo entre Argentina y Rusia, como una mamá que tiene dos hijos y los quiere a los dos: Argentina porque es mi país, por supuesto, pero Rusia también porque es hermosa en todo sentido. Igualmente, siempre pensé que el mundo era mi casa”, cierra el cordobés, que desde hace dos años pasea su arte por Rusia y que, durante este mes, lo hace rodeado por banderas de todos los colores.