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La emoción única de volver a sentirse un deportista

LA NADADORA CATALINA BERRAUD GALEA ASEGURA QUE RECUPERO SU IDENTIDAD

El deporte está despertando. Poco a poco, en diferentes lugares del mundo comienzan a abrirse algunas puertas que habían sido cerradas hace meses por la pandemia de coronavirus. El golf y el tenis dieron los primeros pasos, el fútbol permitió entrenamientos en algunos países europeos, la NBA también abrió las prácticas para algunos equipos, en tanto que la lista se va ampliando con otras disciplinas.
Y para los diferentes atletas, que logran salir de sus particulares encierros, las sensaciones son únicas. Así lo dejó en claro la nadadora pampeana Catalina Berraud Galea, que en Estados Unidos pudo volver esta semana a tirarse sin ataduras a una pileta, en lo que para ella significó una especie de recupero de la identidad.
«Primer día de vuelta en el agua sin una atadura después de 56 días. Realmente feliz de sentir la libertad de la natación», posteó la toayense que vive en Fort Lauderdale, Florida, donde poco a poco comienzan a levantarse algunas barreras.
«Aunque consciente de todo el trabajo duro que hay por delante para volver a donde estaba antes de todo esto, es bueno al menos saber dónde estoy hoy. Ese es un punto de partida. Son tiempos raros, pero al menos feliz de tener acceso a la natación de nuevo», amplió Cata, que hasta el año pasado nadó para la Universidad de Lynn y que actualmente lo hace para el equipo Swim Fort Lauderdale, al que regresó tras concluir sus estudios superiores.

Identidad.
Más allá de las restricciones a causa de la pandemia, que en Estados Unidos aún sigue golpeando fuerte, la nadadora pampeana tuvo la posibilidad de seguir entrenando en una pileta particular utilizando cinturones especiales con bandas elásticas, que le permitieron mantener el contacto con el agua con el que convive desde hace años.
Sin embargo, como cualquier otro deportista que se mantiene en actividad en su domicilio, la mirada va más allá y el anhelo pasa por regresar al ruedo habitual. En ese sentido, Berraud Galea evidenció sus emociones cuando pudo nadar en una piscina «de verdad» esta semana. «No puedo expresar en palabras lo bueno que ha sido mi estado de ánimo los últimos días, sabiendo que iba a nadar», describió sobre esta posibilidad de «volver a ser», aunque se trate de una pileta privada y deba hacerlo cumpliendo con diferentes pautas de protocolo.
«¡Y ni siquiera hablemos de hoy! Puede sonar un poco extremo, pero siento como una parte recuperada de mi identidad, como si fuera yo misma otra vez», amplió en referencia a esa sensación única de sentirse deportista otra vez.