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La escuela de fútbol achense, treinta años formando chicos

"LOS AMIGOS"

La escuela de fútbol «Tus Amigos» cumplió sus tres décadas de vida institucional. Su fundador, Néstor «Cachín» Linaza, nunca se imaginó que aquél 2 de septiembre de 1990 sería el inicio de un trabajo que hoy es representativo del fútbol infantil de General Acha. Desde ese entonces, todos los años se entregó una medalla a los asistentes y siempre se festejaron los cumpleaños.
Los años pasaron, pero los principios y valores que cimentaron sus comienzos permanecen intactos. Alejado de la escuelita, porque se dedicó de lleno a la política, primero como juez de paz y ahora como concejal de la Unión Vecinalista Achense (UVA), los destinos de la institución recayeron en manos de sus ex alumnos, Franco Pagliaro (24 años) y Ariel Aranda (25), quienes tomaron la posta con mucho profesionalismo y responsabilidad.
En diálogo con LA ARENA, «Cachín» Linaza aseguró que lo único que les pidió es que se capaciten, porque «cuando uno se hace cargo de algo debe prepararse», y que «mantengan el escudo y los colores». Hoy, los dos están haciendo el curso de Director Técnico vía online.

Aniversario.
En cuanto al 30 aniversario de la escuelita, Linaza dijo que los chicos -por Pagliaro y Aranda- «rompieron el mercado de pases», al referirse al saludo que «El Flaco» Rolando Schiavi (multicampeón con Boca y Estudiantes de La Plata) envió a la distancia, y que no tardó en compartirse a través de las redes sociales.
«Cuando lo vi, realmente no lo podía creer. Se me puso la piel de gallina porque es un jugador que admiré siempre, por su presencia y personalidad en la cancha», dijo muy emocionado, al mismo tiempo que confesó que les pidió a Pagliaro y Aranda que gestionen una camiseta firmada por él para la escuelita.
«Cachín» informó que los conductores de la escuelita comenzaron un año antes con los preparativos, pero la pandemia originada por el Covid-19 obligó a posponer todo. Incluso se había previsto hacer una gran cena con la presencia de jugadores que se encuentran afuera de la ciudad, tales como Alexis Domínguez (Estudiantes de Buenos Aires) y Mauro «Tapón» Barreiro (All Boys de Santa Rosa). Más allá que ya habrá tiempo de festejos, la prioridad es «la salud».
Además, Linaza subrayó que antes de la pandemia asistían a la escuelita entre 120 y 130 chicos y chicas, en las diferentes categorías, y que actualmente el predio se encuentra «muy lindo», debido a que se renovaron los tejidos y palos que delimitan el inmueble. «El acceso finalmente quedó por calle Martínez de Hoz, tal cual había pensado desde los comienzos», dijo, al mismo tiempo que adelantó que ya empezó los trámites para la obtención de la personería jurídica, así se pueden gestionar fondos y subsidios.

Pasión.
No hay dudas que la trayectoria de «Cachín» ha dejado huellas. Apasionado del fútbol, a lo largo de los años supo admirar a jugadores emblemáticos como Ricardo Bochini, Norberto Alonso, Diego Maradona, Juan Román Riquelme y Oscar Ruggeri, entre otros, a quienes siempre siguió a través de las revistas deportivas de la época: «Primero fue El Gráfico y desde hace algunos años Olé».
Hijo de una familia vinculada al campo, pasaron muchos años hasta que, ya de grande, optó por quedarse definitivamente en la ciudad. «En mi casa siempre se respiró fútbol, de hecho, mis hermanos son hinchas de diferentes clubes, tales como Boca, Racing y San Lorenzo. Mientras que mi mamá, también muy futbolera, era fana de River», dice. En aquella época «nos peleábamos por la lámina (póster) del equipo campeón, que en esos tiempos eran de la revista Goles, que siempre eran de Boca o River».

El DT.
Sus comienzos asociados a la conducción técnica de infantiles data del año 1981, cuando de casualidad comenzó a dirigir a los chicos de la Escuela 145. Quizás uno de los factores que lo acercaron a ese establecimiento educativo fue su cercanía, debido a que vivía a sólo una cuadra de allí. Así fue que una tarde, aún lo rememora, se cruzó a un grupo de chicos con una pelota, a quienes preguntó qué hacían, y les dijeron que iban a la Escuela 145 porque había un torneo. «Soy director técnico», les dijo, a pesar que hasta ese entonces «no era nada». A partir de ese momento, afirma que se puso en buzo de DT y no se lo sacó más.
Sus prácticas comenzaron con más de 60 chicos y llegó a tener más de 120. En esos tiempos se llevaban a cabo en el Parque Campos o donde hoy funciona el centro recreativo y deportivo Luis Vitali. «Solíamos cruzar todo el pueblo caminando con los chicos para jugar los distintos torneos que se disputaban», reecuerda.

La esquina.
Una tarde, a bordo de su Citroen, se quedó sin frenos y debió hacer una maniobra que casi terminó con un vuelco. Esquivó un camión y se fue hacia el terreno de Martínez de Hoz y Larrea. Justamente, esa es la esquina donde actualmente funciona la escuelita. No fue casualidad, ese debía ser el lugar, remarcó.
Como llegaba tarde, salió del auto, tomó la bolsa con las pelotas y se fue al entrenamiento. A su regreso, acompañado por los propios chicos, sacaron el Citroen. Luego, con el esfuerzo de muchos vecinos del barrio, limpiaron el predio que en esos años era un basural. Poco después fue el lugar donde nació la escuelita que, este año, llegó a sus tres décadas de vida.
A través de diferentes donaciones se comenzó a levantar el salón para que los chicos pudiesen tomar la leche. «Siempre pensamos la escuela como un lugar de contención y socialización, por eso todas las tardes les dábamos -junto a los padres- una copa de leche», relató.

Protagonista.
«Cachín» recordó que, desde sus comienzos, la escuelita fue protagonista en numerosas competencias provinciales y nacionales. Atrás quedaron sus participaciones en pre-mundialitos, mundialitos y argentinos, disputados en diferentes puntos del país, y frente a clubes de altísimo nivel competitivo. «Ganamos, empatamos y perdimos, pero nunca desentonamos», dijo.
Una muestra de ello fue que llegaron a la final del pre-mundialito disputado en General Roca, ocasión en la que empataron sin goles con Belgrano de Córdoba y finalmente perdieron por penales. A su vez, en el mundialito de Bahía Blanca, tuvieron una destacada participación, ya que quedaron sextos entre 128 equipos, y lograron el mejor segundo promedio de la competencia.
Además, en un argentino disputado en Santa Fe fueron reconocidos por haber tenido el mejor comportamiento. «Este tipo de reconocimientos son los más valiosos, porque está relacionado con principios y valores, que lejos está de lo estrictamente deportivo», dijo. Como era una escuelita, no podía participar del mundialito, así que lo hizo en representación del club Campos.

El nombre.
En cuanto al nombre de la escuelita, mencionó que la participación en un torneo disputado en 25 de Mayo fue crucial. «Fuimos sin nombre y regresamos llamándonos Tus Amigos», dijo. En plena competencia se hizo una especie de votación y los chicos optaron por ese nombre, porque estaba relacionado con la amistad, uno de los valores que la escuela siempre promulgó.
Tus Amigos participó de cuantiosas competencias con sus siete categorías. Ingresó a la Liga Cultural y en el año 2004 fueron campeones con la categoría ’94. En un momento se exigió más categorías y promocionales, por lo que para poder participar juntamos las categorías que esos años entrenaba Gabriel Arrebillaga (hoy en Puelches), que se llamaba escuelita Los Pumitas.
Hubo varias conversaciones, en un principio se evaluó ir al club Campos, que en esos años no tenía inferiores, pero finalmente «nos inclinamos por la cancha que antiguamente se llamaba Martín Larraburu».
«Aportamos toda la estructura de fútbol infantil de Tus Amigos, y Los Pumitas hizo lo propio. Esto llevó a que naciera el club Unión Acha, que por esa razón lleva los mismos colores que la escuelita. Bajo el formato de club, tal cual se exigía, nació otro club importante de la localidad», destacó.

El Medanito.
En simultáneo a la dirección técnica de Tus Amigos, Cachín estuvo vinculado a la dirección de Deporte del Municipio. Siempre apostó y defendió el valor de la amistad y desde su humilde lugar trabajó por la unión de la comunidad. Por esa razón, más allá que fue el impulsor -junto al «Bebi» Rodríguez, otro de sus ex jugadores- de la organización del Medanito, torneo de fútbol infantil que se hace anualmente y cuenta con la participación de clubes y escuelas de diferentes puntos de la provincia y el país, acercó la propuesta al municipio para que, a través de Deporte, se llevara a cabo año tras año.
La propuesta fue aceptada y ya se han realizado numerosos torneos bajo tal denominación. Por ese motivo agradeció la predisposición de María Elena Giménez y Miguel Beck (otro de sus ex jugadores), quienes han estado a cargo de Deporte en diferentes gestiones municipales.

Nunca una expulsión.
Cachín ha tenido una vasta trayectoria como director técnico, título que obtuvo hace algunos años. Más allá que pisó innumerables estadios de fútbol, en el marco de disímiles torneos, nunca fue expulsado de una cancha. Lo que atribuyó al respeto y humildad con la que supo desenvolverse, incluso cuando los fallos arbitrales no acompañaban.
Su alejamiento de la profesión que abrazó con suma pasión por más de 30 años, estuvo relacionado con «la modernización». Respecto a esto, reflexionó: «Me di cuenta porque los tiempos cambiaron y no tengo la misma paciencia. Tomé la decisión cuando el nieto de un jugador que tuve en mis comienzos también se sumó a la escuelita. Ahí me di cuenta que ya no estaba para seguir».

Multifacético.
A sus 62 años, Cachín Linaza, relata que fue vendedor ambulante -salía a vender la crema y el dulce de leche que producía su madre en el campo-, hachó leña para ayudar a su mamá, trabajó en la construcción del edificio municipal, tuvo una gomería, fue pizzero y hasta tuvo una despensa. A su vez, fue cronista del diario La Reforma, repartió el diario El Diario, escribió libros relacionados con la historia del fútbol achense y, ya en el plano político, fue juez de paz y actualmente se desempeña como concejal de la localidad.
No obstante, no titubea en afirmar que todos lo identifican y reconocen por su obra en el fútbol, particularmente por el trabajo que hizo con los más pequeños e infantiles.

El espíritu solidario
«Siempre fui un amante del fútbol, deporte que creo que es fundamental para socializar. Creo que lo que se puede enseñar a través del fútbol es mucho, porque incluye valores que aplicás a la vida. La unión y amistad que generás con el fútbol es impagable, porque los chicos aprenden a compartir momentos de tensión, alegría y tristeza», sostuvo Cachín Linaza.
En ese sentido, admitió que siempre los elogios o reconocimientos están dirigidos a él, pero lo cierto es que nada se pudo haber hecho sin el trabajo y acompañamiento de las personas que lo «rodearon». Por esa razón, opinó que la destinataria de todo debe ser la comunidad en general, porque ha demostrado que «el espíritu solidario siempre estuvo latente y nunca se perdió a pesar de las diferentes crisis que hemos pasado como sociedad».

Las 7 mil tortas fritas
Para poder viajar y participar de los torneos, la escuelita siempre realizó rifas o ventas y la gente respondió. Una muestra de ello fue que para ir a un mundialito llegaron «a vender 7 mil tortas fritas». En ese sentido, Linaza pidió a la comunidad que siga apoyando a las instituciones deportivas, y a los padres que no duden en enviar a sus hijos a las escuelitas de fútbol u otra disciplina, porque hacen un trabajo impagable. «Atrás de cada escuelita hay mucho trabajo, sacrificio, ilusiones y esperanzas», destacó.