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«La Galerita», homenaje a una leyenda

UN GORDINI QUE RECUERDA A UNO DE LOS AUTOS MAS FAMOSOS DE LA HISTORIA DEL TC

Cuenta la leyenda que aquel domingo 31 de marzo de 1963, a las pequeñas avionetas que seguían la carrera para la transmisión les costaba mantener el ritmo del puntero.
Un total de 28 autos habían largado la IV Vuelta de Necochea de Turismo Carretera, tercera fecha del calendario. El primero en partir por los polvorientos caminos necochenses, por ese entonces templo de la velocidad para la categoría emblema del automovilismo nacional, había sido una coupé Ford modelo 37 con motor V8 59 AB. Al mando de la elegante máquina, que por su apariencia había sido bautizada como La Galera, iban los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi.
En las interminables rectas del trazado, abarrotadas de gente, el que se convertiría en uno de los íconos más famosos del automovilismo de todos los tiempos superaba los 225 km/h de velocidad.
El dato que conmocionó al mundo motor, sin embargo, se conoció minutos después de finalizar la competencia: la creación de los hermanos de Olavarría había establecido un promedio de velocidad de 203,526 km/h, para recorrer nada menos que 737,4 kilómetros de carrera. Por primera vez en la historia del TC se superaban los 200 km/h de media.
Los hermanos Emiliozzi, que por su popularidad debían poner vallas en su taller para que la gente los dejara trabajar tranquilos, eran unos verdaderos artesanos: como mecánicos, como chasistas y como pilotos. A tal punto que los ingenieros de la casa central de Ford en Detroit, Estados Unidos, viajaron porque no podían creer que un auto alto, cuadrado y con un motor antiquísimo lograra semejante velocidad y la mantuviera durante más de 700 kilómetros.
La Galera, que ya en 1962 había logrado su primer título de TC, repitió campeonatos en ese 1963 (ganó 10 de 16 carreras), en 1964 y en 1965. Fueron 42 victorias de un auto que participó, entre 1950 y 1966, de un total de 183 carreras. Una verdadera leyenda que hoy descansa en el Museo Municipal Hermanos Emiliozzi de Olavarría.

Homenaje.
«La Galerita. En memoria de mi querido viejo», lleva impreso sobre la parte trasera del techo uno de los cien autos que este fin de semana están corriendo en el Autódromo Provincia de La Pampa. Es un Renault Gordini modelo ’69 que luce los colores azul y rojo, dispuestos de la misma manera que la famosa creación de los Emiliozzi. Es, por su fisonomía, La Galera en miniatura.
Francisco «Pancho» Stella es el propietario del particular vehículo, con el que corre desde hace un par de temporadas en el Turismo Promocional Standard, una de las seis categorías que desde ayer están dándole vida al trazado toayense.
Stella vende seguros, es periodista, relator de fútbol y dueño de una FM en su Pehuajó natal. Fue presidente del Club Atlético Cadetes de su ciudad y, desde 2016, es corredor de autos por pasión personal y mandato familiar. «Mi viejo era un loco del automovilismo y fanático de los Emiliozzi», señala al evocar a su padre, Raúl Osmar Stella, quien falleció cuando Pancho tenía 17 años.
«Una de las pocas veces que vi llorar a mi viejo fue cuando murió (Roberto) Mouras. Fijate si era fanático de las carreras», recuerda al hacer referencia a su padre, quien vendía maquinarias agrícolas y llegó a ser propietario de un auto de TC que a principio de los ’80 manejó Dante Catellani.
«Pero su debilidad eran los Emiliozzi, y por eso al auto, cuando decidí correr, le puse los colores de La Galera. Es en memoria de mi viejo, que era fanático, y es una manera de homenajearlo haciendo algo de lo que se hubiera sentido orgulloso», agrega Pancho, quien está preparando otro Gordini «menos gastado» para la próxima temporada. «Va a seguir siendo La Galerita. Eso no se cambia», asegura.