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La inspiración pampeana de los gavilanes del Monumental

El nuevo campo de juego del estadio Monumental es uno de los mejores del mundo. Luego de casi un año de trabajos y a partir de una inversión millonaria, River Plate cuenta con un piso híbrido que combina césped natural y sintético, con un sistema de drenaje avanzado y otro que permite mantener la temperatura adecuada dependiendo del momento del año.
Los cuidados, en tanto, también son especiales, a tal punto que ya no alcanza con los tradicionales cancheros y las herramientas de avanzada que habitualmente se utilizan. Desde su inauguración, en el Monumental sobrevuelan algunos trabajadores particulares con una tarea clave para el mantenimiento. Se trata de un grupo de gavilanes que ahuyentan a las palomas para evitar que se coman las semillas. Y tres de esas aves fueron adiestradas a partir de una «conexión» pampeana.

Inspiración.
Mauro Príncipe es de Venado Tuerto y abogado de profesión. Cuando era chico quedó fascinado con las aves rapaces a partir de una publicación enciclopédica, y muchos años después entró definitivamente al mundo de la cetrería inspirado en criadores y adiestradores pampeanos, con los que aprendió los secretos de este arte milenario. Hoy, con 43 años, tiene tres gavilanes hembras que, junto a otras de la misma especie, son las responsables de cuidar el nuevo césped del estadio Monumental de River Plate.
«Cuando era chico no contaba con los estímulos tecnológicos que ahora tienen los niños; lo mío pasaba por otro lado. Recuerdo que había una enciclopedia de la editorial Salvat, que se compraba los viernes e ibas juntando los capítulos. Ahí descubrí a un biólogo español llamado Félix Rodríguez De la Fuente, que era cetrero, y me fascinaba que el tipo pudiera dominar a un halcón peregrino, que es el ave más rápida del planeta con la capacidad de desarrollar velocidades que superan los 300 km/h», repasó Príncipe sobre su primer y lejano contacto con las aves rapaces.
«Pasó el tiempo y ya siendo grande, cuando empecé a tener acceso a las computadoras y a las primeras plataformas, comencé a ver videos, a informarme y a meterme en el tema cada vez más, hasta que logré encontrar los videos de los certeros de La Pampa, que fueron mi inspiración», reveló el venadense, y mencionó especialmente a Arturo Solaro y a su mujer, Alicia Di Cola, famosos por practicar esta disciplina en Colonia Barón, justamente la localidad de la que es oriundo Pablo Dolce, el preparador físico del cuerpo técnico de Marcelo Gallardo.
«Son cetreros muy experimentados y fueron la inspiración para mí, al igual que Jorge Merlano, de Guatraché. Son cetreros top de Argentina y fueron mis maestros a través de sus videos», destacó Príncipe sobre los pampeanos. Y agregó: «Con ellos fui aprendiendo, empecé a ir a los encuentros en Colonia Barón, que son los número uno de Argentina, y hace unos cinco años consideré que estaba en condiciones de adquirir mi primer ave».

Las «trillizas».
«La cetrería es el arte de adiestrar y cazar con un ave rapaz», resumió Príncipe, y aclaró que luego hay diferentes aplicaciones de la actividad. «En mi caso no soy un criador, sino un adiestrador. En Colonia Barón sí son criadores, porque para eso se requiere otro tipo de conocimientos más específicos y científicos, y también una infraestructura especial. Criar un ave rapaz es muy difícil; inclusive es difícil para ellas en el ámbito natural, porque el ciclo reproductivo de un ave rapaz es muy lento», añadió.
«En mi caso soy adiestrador y hoy tengo tres hembras de gavilanes mixtos, también llamadas águilas de Harris, que es la otra denominación para la misma especie. Es un animal autóctono, que habita desde el sur de Estados Unidos hasta la Patagonia, y las adquirí de criaderos habilitados», contó el cetrero, y reveló que sus tres aves se llaman María Emilia, María Eugenia y Luciana. «Iban a ser las trillizas de oro, pero por una disputa familiar la tercera no llegó a tener el nombre de la otra trilliza», dijo con una sonrisa, al tiempo que ofreció detalles de los diferentes pasos que son necesarios para el adiestramiento de las rapaces, desde su primer contacto con los humanos hasta que empiezan a volar.

En el Monumental.
«En la cancha de River no hacemos una eliminación de palomas porque es imposible, sino que se trata de un proceso de disuasión. La rapaz tiene una característica física que la paloma detecta al instante, porque asume enseguida que es un depredador, y entonces se hacen vuelos de disuasión», comentó Príncipe en una charla con Radio Noticias.
«Un gavilán hembra tiene un metro de envergadura cuando vuela, y la paloma se asusta y se va al instante. Y si realizás el vuelo periódicamente en un mismo lugar, las palomas dejan de considerar esa zona como segura y se van a otro lugar», resumió sobre el trabajo en el Monumental. «Son palomas europeas, no autóctonas, que han entrado a la Argentina con las corrientes inmigratorias grandes de la Europa post guerra. Y son palomas que no nidifican, por lo que adoptan las edificaciones humanas para hacer los nidos», explicó.
En ese contexto, Príncipe reveló que hace unos años decidió «adaptar» la cetrería para poder aplicar ese tipo de «control biológico» de plagas, como roedores o en este caso palomas. «Lo empecé a aplicar en mi zona, en terminales cerealeras grandes y secadoras de semillas, donde tenían ese problema», comentó.
Hoy, además de Príncipe, hay dos cetreros más que se dedican a estas tareas; uno en Moreno, Buenos Aires, y otro en Mendoza, especialmente dedicado a custodiar bodegas de vino. «Como somos pocos, cuando se trata de trabajos grandes nos combinamos, y eso es lo que pasó con el Monumental, porque Diego Bustamante, que trabaja en Moreno, me convocó para que lo ayude con mis aves», manifestó.
– ¿Cada cuánto tienen que soltar los gavilanes en el Monumental?
– Al principio era todos los días, observando el comportamiento de las palomas, que son bastante rutinarias en cuanto a los horarios de alimentación. Y así en pocos días se fueron, por lo que quedaron dos muchachos de guardia con un gavilán, y ante la eventual bajada de una bandada de palomas sacaban a volar el gavilán. Y así hasta que no volvieron más las palomas. Ahora lo que queda es la disuasión de las palomas que están en las zonas de nidificación en la cancha, abajo de las bandejas y en otros lugares. Dio un muy buen resultado.

«Leer» un diario a 200 metros
El mismo sistema de ahuyentamiento de palomas que se realiza en el Monumental es utilizado en algunos aeropuertos del país, en tanto que en Europa es una constante para evitar que las palomas puedan dañar las turbinas de los aviones. «No hay nada más disuasorio que un ave rapaz volando», aseguró Mauro Príncipe, y reveló algunas particularidades de estos animales, cuyas hembras son más grandes que los machos. «Su principal arma es la visión, que es de 40 veces más que la de una persona. Hay estudios que certifican que distinguen gamas de colores que nuestro cerebro no tiene noción que existen», informó. Y a modo de paralelismo acotó: «Un halcón podría leer los titulares de un diario a 200 metros de distancia».

De La Pampa al país
Mauro Príncipe reveló que en Argentina hay actualmente unos cien cetreros, que esperan «ansiosos el encuentro anual en Colonia Barón; el más importante del país». «En Barón, Arturo Solaro y Alicia Di Cola (foto) tienen halcones peregrinos, que vuelan hasta 500 o 600 metros de altura, y un águila mora, de grandes dimensiones y una fuerza brutal», destacó.