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La nostalgia de los domingos sin fútbol

«Un domingo de fútbol uno se puede morir de un infarto; pero sin fútbol se muere de aburrición», escribió alguna vez el uruguayo Eduardo Galeano, uno de los intelectuales que mejor describió en diferentes obras literarias los alcances en todas las direcciones del «deporte rey», especialmente para los latinoamericanos.
La familia, tantas veces postergada; el desayuno tardío, siempre apurado; la sobremesa del asado, eternamente perdida; y las tardes de paseos, habitualmente descartadas, comenzaron este año a formar parte de los domingos de muchos jugadores, entrenadores, dirigentes, colaboradores, árbitros y periodistas, quienes históricamente dedicaban ese día de la semana casi exclusivamente al fútbol.
La pandemia de coronavirus fue, paradójicamente, la que abrió las puertas a ese disfrute, al obligar a parar la pelota en marzo. Pero el fútbol es irremplazable. La adrenalina de quienes lo juegan, la pasión de quienes lo enseñan, la dedicación de quienes lo propician, la mirada de quienes lo cuentan y el entusiasmo de quienes lo siguen son insustituibles. Y a más de siete meses del último domingo con fútbol, en la Liga Cultural los actores principales lo extrañan.

Era Gardel.
«Extrañás la cancha, de eso no hay dudas», reflexiona Héctor González, presidente e histórico trabajador del Club Domingo Faustino Sarmiento. «Hoy prácticamente ya nos sacamos de la cabeza la idea de jugar al fútbol y sabemos que hasta el año que viene no se hará nada, porque económicamente no se puede y porque la situación sanitaria está complicada. Pero claro que se extrañan los domingos de fútbol», agrega el dirigente, que a lo largo de los años ha colaborado en el Azul desde todos los sectores.
Para González, como para la mayoría de los directivos y trabajadores de los clubes, los domingos (y los fines de semana en muchos casos) estaban dedicados al fútbol, quitándole horas a las familias y amigos.
«Uno arrancaba el sábado con las inferiores y terminaba el domingo a la 8 de la noche. Y en la semana también te dabas una vuelta por los entrenamientos para ver si necesitaban algo. La verdad es que en épocas normales todos los días andábamos detrás del fútbol», cuenta Héctor.
«Y cuando teníamos un fin de semana libre por alguna cuestión éramos Gardel, porque descansábamos y aprovechábamos para hacer otras cosas. Y fijate que ahora nos sobran domingos libres», agrega el directivo con una sonrisa. «Lo bueno es que estás en tu casa y te preocupás más por lo tuyo, por la familia… Y hoy nos toca cuidarnos, que es lo más importante. El fútbol ya volverá», señala.

– ¿Cómo imaginás que será esa vuelta a las canchas?
– Yo creo que va a costar volver. En lo personal uno durante todo este tiempo se descarga un poco y pone la cabeza en otro lado. Tendremos que ver qué pasa con el virus, porque hoy decir de arrancar en febrero o en marzo es adelantarse. No se sabe lo que va a pasar.

La familia.
«Al principio se sintió esa ausencia de fútbol, de preparar el partido en la semana, de levantarte el domingo con esa adrenalina de competir, de la sensación de encontrarte en la cancha con los jugadores… Pero con el correr de los días y viendo cómo se iba desarrollando la pandemia, ya desistís de la posibilidad de jugar este año y proyectás la cabeza para el próximo», explica Mauricio Rambur, entrenador de General Belgrano, mientras hace una pausa en la tarde dominguera que aprovecha para ponerse al día con tareas domésticas.
«Después de esos primeros días ya me enfoqué de otra manera, canalizé las energías y no me puse a pensar en que no había fútbol, aunque siempre seguí vinculado a través de las diferentes capacitaciones por Zoom. En ese sentido muchos entrenadores nos pudimos capacitar y vamos a estar fortalecidos como para volver con más ganas y ojalá que con más calidad de trabajo», añade el joven DT, que prácticamente no tuvo domingos libres ni en el breve pasaje de su faceta de jugador a la de entrenador.
«No viví ese impacto de dejar de jugar porque enseguida empecé a capacitarme para dirigir y seguí vinculado con el fútbol. En cambio ahora sí, con todo este parate los domingos son familiares. Fui ganando tiempo con mis hijos, acompañándolos a hacer tareas o paseos que antes no podía. Antes el domingo se perdía para la familia y ahora se aprovecha distinto, aunque el fútbol siempre se extraña porque forma parte de uno y de la familia también», aclara Rambur, al tiempo que destaca y agradece a los directivos de Belgrano porque «siempre estuvieron presentes en todo este tiempo, incluso abonando parte del sueldo, lo que a uno le da tranquilidad para seguir adelante».

– ¿Cómo imaginás la vuelta a los domingos de fútbol?
– La vuelta seguramente va a ser con muchos protocolos, con precaución y posiblemente con un número reducido de público, porque sin publico acá es imposible jugar. Pero la verdad es que no lo veo muy cercano; hoy hay otras prioridades como la salud y la educación, y está bien que se piense primero en ello.

Volver mejores.
«Toda la vida jugué al fútbol los domingos y ahora se tornan un poco aburridos, pero a la vez los aprovecho para disfrutarlos en familia, para levantarme más tarde, para desayunar con ellos», resume Jeremías Lucero, delantero de All Boys.
«Cuando empezó el parate la verdad es que lo sentí en parte como un alivio, principalmente porque tengo a mi hijo chiquito e iba a tener tiempo para estar con él. Pero cuando pasó un mes o dos ya se extraña muchísimo la cancha. Se extraña jugar al fútbol pero también los compañeros, la rutina de entrenamientos de la semana e incluso la rutina de los domingos, de tomar unos mates, almorzar e ir a la cancha con la familia incluida. Porque en el fútbol nuestro también es un domingo en familia», comenta el goleador.
Y agrega: «El fútbol es parte de nuestras vidas y lo que más lamento de este parate es se dio cuando cumplí 30 años y en un momento clave, porque a partir de ahora uno ya tiene otras prioridades, como la familia y el negocio particular».

– ¿Cómo creés que será el regreso a las canchas?
– Ojalá se vuelva pronto por una cuestión de salud también, porque esto te mata de la cabeza. Antes te quejabas de tener que entrenar toda la semana y ahora lo extrañás. Seguramente la vuelta será con muchos recaudos, y de parte de los jugadores creo que vamos a volver con mucho entusiasmo, con muchas ganas y mejores. Creo que vamos a ver un fútbol más lindo.

Vivir el domingo.
«Me cambiaron mucho los domingos. Antes esperaba que llegue el domingo para ir a la radio y a la cancha, para vivir la previa y para contar lo que pasaba, y ahora no tenés nada para hacer y a veces no le encontrás la vuelta», cuenta el periodista Alberto Almeira, uno de los más entusiastas seguidores del fútbol local.
«Llevo más de diez años con los domingos siguiendo el fútbol desde el mediodía hasta la tardecita», reflexiona el relator de La Radio del Deporte. «Ahora lo bueno es que tenés más tiempo para la familia, en la medida que se puede por la pandemia, pero se extraña el fútbol. La cancha, la radio y el deporte significa mucho para mí; me hacen vivir un día como el domingo, que antes era más aburrido», agrega.
«¿La vuelta? Esperamos que sea pronto, pero no creo que sea como antes porque todos los días nos encontramos con algo distinto y no sabemos qué va a pasar con la pandemia. Aparte, hasta que no habiliten el público acá no tendremos fútbol», cierra Almeira.
Y da en la tecla, porque los clubes culturalistas anticiparon que, sin la posibilidad de cortar entradas, será inviable abrir las canchas para que los domingos vuelvan a ser «de fútbol». El propio Galeano, autor de ‘El fútbol a sol y sombra’, ‘Su majestad el fútbol’ y ‘Cerrado por fútbol’, también lo dejó en claro: «Jugar sin hinchada es como bailar sin música».